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En realidad no importa que algo o alguien haya existido, porque la creencia no se sustenta sobre pruebas físicas. Sobre un santo tan popular como San Nicolás, patrono de Oriente y de Rusia, y con un culto ampliamente difundido en la iglesia católica de Occidente, se han ocupado hasta las universidades, como Universidad Complutense de Madrid, y la profesora de Arte Medieval, Marta Poza Yagüe.

Las diferencias en su representación son notorias, sobre todo porque en Oriente se le representa en iconos, y en Occidente mediante imágenes, con volumen. Para unos en san Nicolás de Myra ( Anatolia) y para otros san Nicolás de Bari (Italia), lugar a donde fueron traslados sus restos en 1087, tras el avance imparable de los otomanos sobre lo que siempre fue tierra griega y luego bizantina. Si se estudia atentamente todo, como hace la profesora Marta Poza, hay diferencias notorias, pero un sustrato común, el número 3.

En Oriente no existe la “mariología”, por lo que las funciones de protección sobre los mares y viajes corresponden a san Nicolás, como la protección de niños, mujeres, y también tiene influencia para obtener una justicia justa. En Occidente tiene varios miles de templos dedicados, aunque la Iglesia, dejó de celebrar su fiesta ecuménica cada 6 de diciembre, por decreto de Pablo VI, aunque siga presente en el santoral. Su culto rebrotó en España en las décadas de 1950 y 1960, y las célebres marchas o visitas de los tres lunes. En la actualidad, su predicamento vive horas bajas.

En la ciudad de Melilla su imagen está presente en 4 parroquias (Medalla Milagrosa, Centro Asistencial y San Agustín), en su imagen más clásica, la de obispo de culto romano, por lo que es conocido como san Nicolás de Bari. En 2010, tras encontrarlo en un anticuario, hicimos donación de un icono de San Nicolás, más asemejado a su representación oriental, con báculo pero sin mitra, mientras bendice y protege a un niño y a una mujer joven. El icono se encuentra en la Iglesia Arciprestal de Melilla, templo del Sagrado Corazón.

La imagen había desaparecido tras las reformas del templo en 2019 y ha sido hallada de nuevo por el Vicario Eduardo Resa, que la ha repuesto al culto público.