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   San Marcos es el barrio más extremo de la ciudad de Segovia, situado bajo el Alcazar, de hecho no tiene continuidad arquitectónica con el resto de la ciudad. Esto lo ha conformado como un barrio con características propias, en donde todavía pueden verse huertas en las casas. Esta a tan solo un kilómetro del pueblo más próximo a la capital, Zamarramala.

  Existe muy poca información formación sobre la Segovia romana, pese al acueducto, o los 4 siglos de dominio musulmán. Sin embargo, este barrio cuenta con iglesia propia, y probablemente una de las más antiguas, la dedicada a San Marcos, el evangelista.

  La austeridad castellana se nota tanto en el exterior como en el interior. Las imágenes son muy sobrias, escasamente ornamentales, como la Virgen Dolorosa, descalza y cubierta solo con un humilde hábito,  y sin corona alguna. La presentación de las imágenes al público, o a los fieles, es muy directa.  No suelen esta recubiertas por una capilla, ni por otros exornos.

  Entramos  en muchas iglesias,  pero hacía décadas que no accedíamos al interior de esta. Dejamos que el azar imponga su ley y que escoja por nosotros. Estaba abierta por ser domingo y por celebrarse el oficio litúrgico,  ante apenas un puñado de fieles.  En estos casos, tomamos parte del oficio,  sin alterarlo, y nos dejemos llevar por su ritmo,  hasta el rezo del Padrenuestro y la bendición del pan y el vino. Nos fijamos eso sí,  en cada detalle.

  La función es doble, la de dar testimonio y la de ser parte de él,  sin alterarlo,  dando cuenta de lo que hemos visto y oído. Son instantes únicos, no buscados, y que no volverán a repetirse, pero que compartimos y exponemos a nuestros/as lectores/as. Es parte del trabajo y del oficio de esta capilla.

  En las iglesias segoviana, nada suele recubrir la piedra del muro, salvo el retablo del Altar Mayor. Es una vivencia distinta de la fe.