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Diócesis de Málaga, hacha del Bautista, iglesia en melilla, monseñor Satué Huerto, padre diablo, párroco de las tinieblas



¿Quién os ha enseñado a huir de la ira que os amenaza? «Ya está el hacha puesta en la raíz de los árboles, y todo árbol que no de fruto será cortado y arrojado al fuego». Tiene en su mano el bieldo…y quemará la paja con fuego que no se apaga. Mateo 3, 8-12
En febrero del presente año, el nuevo obispo de Málaga y Melilla vistió por 2ª vez la ciudad, desde su nombramiento en octubre de 2025. Esta vez buscó el contacto directo con los feligreses. Fuimos a escucharlo, y el pasado mes de junio también, en el 105 ⁰ aniversario de la fundación de la Divina Infatina en la ciudad de Melilla. En febrero, en la iglesia de San Agustín, se mostró partidario de una renovación gradual: «nada de revoluciones, a la que no es propensa la Iglesia‘. Se barruntaban cambios, pero sin sorpresas, ni prisas.
Sin embargo, esa transición entre dos obispos, Catalá y Satué, tenía un maletín envenenado, el del «padre diablo», y «párroco de las tinieblas», el sacerdote de Sta. María Micaela, que no solo tenía novia, sino que además grababa sus abusos sexuales a las feligresas. Fueron dos años en Melilla, pero su rastro se extendió como la mancha de aceite. Todo sucedió en reuniones de catequistas, y confraternizaciones parroquiales. Ese era su caladero, sin embargo, en Melilla, no se ha presentado denuncia alguna. Nadie vio nada, nadie advirtió ninguna anomalía, pero los hechos se produjeron. Eso es lo que advierte la sentencia, al señalar que fallaron todos los controles y la vigilancia debida, sobre un ya exsacerdote, cuya vida desordenada dejaba rastro y mancha. El golpe patrimonial a la Diócesis es considerable, ya que deberá abonar la suma de 400.000€ de indemnización.
En el último boletín episcopal, el obispo Satué Huerto, ha decidido renovar todo el organigrama eclesiástico de nuestra ciudad, salvo la parroquia castrense, que pertenece a su propio y único obispado. Se salvaron del filo del hacha del Bautista, porque reaccionaron a tiempo.
¿Qué información de calidad hizo virar el hacha y el bieldo del obispo malacitano hacia la raíz y no hacia las ramas? Nunca lo sabremos, pero existió, y alguien le habló de modo claro y directo. En Málaga se han renovado a 80 sacerdotes, entre cargos diocesanos y parroquias importantes, como la de La Victoria.
Al final monseñor Satué no pudo evitar la revolución que pretendía eludir. Ahora implantará en Melilla una estructura diocesana que impida nuevos escándalos, la formación de camarillas parroquiales que se adueñan de la vida de los templos, y que más que ayudar al Obispado con información veraz, hace justamente lo contrario.







































