En la marcha de monseñor Buxarrais

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                               Monseñor Buxarrais culmina su etapa en Melilla

            De ninguna historia puede decirse que el final esté escrito, pero la larga etapa de monseñor Ramón Buxarrais Ventura en Melilla (1991-2017) parece haber llegado a su fin este 22 de septiembre, día de san Emérito. Han pasado 26 largos años desde su llegada a la ciudad, superando los 20 años que ejerció como obispo en Málaga (1971-1991). De no haber sido por su inesperada dimisión, en unos tiempos en los que eso era impensable, lo más probable es que hubiese alcanzado la púrpura cardenalicia. Él quiso dejarlo todo y venir a Melilla con los pobres, con los necesitados. Era una ciudad que conocía bien, pues la había visitado frecuentemente en sus visitas pastorales como obispo de la Diócesis.

          No podemos saber lo que pasa por la cabeza de una persona, ni qué la lleva a tomar una decisión tan irrevocable, y sobre todo tan firme. Desde el primer momento afirmó: “vengo a Melilla para quedarme”, y su intención era morir y ser enterrado en la ciudad.  Aquí podemos ver claramente que los planes personales son los que son, pero los de Dios pueden ser distintos y tener otros tiempos y momentos. El infarto agudo de miocardio que sufrió el día 13 de septiembre, a sus 87 años, pusieron a monseñor Buxarrais en una situación crítica de salud.  Tan solo 10 días después del accidente vascular, el padre Ramón Buxarrais ha abandonado la ciudad en la que decidió residir hasta su postrer día, camino de Málaga, en donde tomará el descanso que aquí se había negado a sí mismo.

          El Centro Asistencial de Melilla ha cambiando mucho desde su llegada hace casi tres décadas, mucho más todavía desde que la Hijas de la Caridad lo abandonaron en 2011. Ya no era la “isla de fe” que el había imaginado, y que también contribuyó a consolidar y dar forma. Aunque ahora repose y se reponga en Málaga, en la residencia del Buen Samaritano, de alguna manera queda aquí para siempre. Esa parte de lo que afirmó se ha cumplido. En la ciudad queda la memoria y parte de su legado.

                                   El hombre que quiso evitar la soledad

                En sus muchos libros y publicaciones ofrece abundantes claves y datos personales, eso sí, muy repartidos. Cuando fue nombrado obispo de Málaga es abandonar el Palacio Episcopal y trasladarse a una residencia de monja, esquema que repitió en Melilla. No quería estar solo, pero siempre la soledad le acababa alcanzando, pese a sus muchos contactos y amistades. Eso es lo que ha ocurrido en el Centro Asistencial. Al abandonar las monjas el Centro en noviembre de 2011, ideó la misa diaria de las 10 de la mañana, para sentirse más acompañado. Me acuerdo cuando me abordó en el jardín de la capilla y me comunicó su decisión. Durante muchos días, semanas, meses y años le acompañé en algunas de esas misas (dos veces por semana) a las que apenas acudían cuatro o cinco internas residentes. En ocasiones solo una mujer atravesaba el patio para acudir al oficio religioso. La misa de los domingos era distinta y se nutría de los vecinos del barrio. A ese pequeño grupo le llamábamos “la comunidad del padre Buxarrais”.  En los dos últimos años se consolidó una asistencia estable diaria de entre 10 y 20 personas. Todo cambió mucho a lo largo de estos 7 años. Al principio solo había mujeres, y en la última etapa era una mayoría de hombres, sobre todo a partir de 2015.

       Su actividad no se limitaba solo al oficio de la misa, sino que también acudía a procesiones, a otros actos litúrgicos, o sustituía a otros sacerdotes en otras parroquias de la ciudad, como la Castrense o la Arciprestal, a la que acudía un jueves de cada mes, para adorar al Santísimo. Sin embargo, su acción más emblemática era la fundación de una escuela de niñas en Cabo de Agua (Marruecos), a través de la Ong INSONA (Iniciativa Solidaria de Nador), en la que le ayudada una mecenas, cuyo nombre nunca desveló. Mucha actividad para una persona de su edad.

                                  Los últimos meses en Melilla

        Nunca faltó a su misa, salvo en sus dos breves periodos vacacionales en los que siempre se trasladaba a Barcelona. En los últimos meses se le veía muy cansado, casi sufriendo, y se evidenció cierto deterioro físico. Todas las mañanas, de modo invariable, meditaba en soledad antes de iniciar la misa. Algunas veces casi se hundía en la meditación. En ocasiones perdía el hilo litúrgico, pero daba igual porque se encontraba en familia. Había trabado una solidad y sincera amistad con el Vicario Episcopal Roberto Rojo Aguado, con el que desayunaba cada mañana. Deja en la ciudad un rastro imborrable. Solo cabe esperar que en el próximo tiempo se recupere bien y lo pase en paz y compañía. Siempre con sus célebres frases, siempre acompañado de su fiel Afou, inmigrante llegado a Melilla en 1992 desde Senegal, y que era su ayudante.

 

La Cámara Santa de Oviedo

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            La catedral de San Salvador en Oviedo fue inmortalizada por Leopoldo Alas Clarín en La Regenta. Esto es conocido por casi todos. También es muy conocida la Cruz de la Victoria, que portara don Pelayo en la célebre batalla de Covadonga, y que es el símbolo de Asturias. Menos conocidos y vistos son los tesoros y reliquias que alberga la Cámara Santa de la Catedral de San Salvador, porque este es su nombre. En un principio, lo que llamamos la España cristiana, era solo el espacio comprendido entre Cangas de Onís y Oviedo, y que el empeño del rey Alfonso II el casto, logró extender hasta Santiago, pero eso fue más de un siglo después de la invasión musulmana de la península. Durante más de cien años, lo que hoy es mundialmente conocido como Camino de Santiago acababa en Oviedo, frente a la imponente imagen de Jesucristo, El Salvador. Hoy se intenta recuperar ese itinerario y toda esa historia como “el camino original”, el de San Salvador de Oviedo.

      El turismo religioso y el histórico se dan la mano en la bella catedral de Oviedo, en el inigualable claustro de varios estilos arquitectónicos, en la capilla original bajo el suelo de la catedral, en la Cámara Santa, en el antiquísimo cementerio que puede ser considerado como el primer cementerio cristiano de la península. Todo en es Oviedo es la letra alfa, el origen de una historia que se desarrolló y compuso a lo largo de muchos siglos.

       A lo largo del tiempo, a Oviedo fueron llegando reliquias de otras iglesias cristianas del Sur, o de desconocidas procedencias. De la Diócesis de Mérida llegó el arca de los restos de Santa Eulalia, que no deben ser confundidos con los de Santa Eulalia de Barcelona, que también se conservan en su catedral. Se desconoce la procedencia del Santo Sudario de Oviedo, reliquia que no siempre está expuesta al público, y que pudimos conocer gracias a los guías de Peregrinando Oviedo, que muestran y dan a conocer los lugares más emblemáticos de la capital Astur.

          El turismo de reliquias cristianas es muy interesante, y poco conocido y divulgado, salvo las más emblemáticas y representativas. La Cruz de la Victoria y la de los Ángeles son dos magníficas joyas de orfebrería, además del simbolismo que llevan consigo. Muy bella es también el Arca Santa y particularmente extraño el Sudario de Oviedo, datado en el siglo I, y que al parecer, estuvo en contacto con la Sábana Santa de Turín. La Cámara Santa de Oviedo. También es muy vistosa la tinaja de las bodas de Caná, que se muestra en la nave de la catedral.

          La presencia ante la imagen del Salvador en la catedral de Oviedo, ofrece indulgencias plenarias a lo largo de todo el año y todos los años, y no solo en años Jubilares como en Santiago de Compostela. Es un dato a tener en cuenta y a destacar.

       Nota:http://www.peregrinandoviedo.com/

En la gruta de Lourdes

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                    El Vicario de Melilla peregrina hasta Lourdes

     El pasado 5 de julio el Vicario episcopal de Melilla Roberto Rojo cumplió 65 años. En principio estaba destinado a ser uno más en la larga cadena iniciada por Sebastián Carrasco en 1939. Sin embargo y tal como está previsto en los Evangelios, Dios Padre escoge a los suyos entre los muchos que le siguen y son le son fieles. Los últimos serán los primeros y al que se humilla será enaltecido. Dios crea Justicia, dijo el Papa Benedicto XVI, y con el Vicario melillense Roberto Rojo la ha hecho.
La Iglesia vive un tiempo feroz entre el catolicismo tradicionalista y las reformas modernizadoras del Papa Francisco. Para sobrevivir hay que adaptarse a algunas de las exigencias de los nuevos tiempos, siempre presentes, sin perder la identidad. El siglo XXI exige respuestas que no pueden darse con arreglo a normas y costumbres del siglo XI. La Fe es la misma pero se ha renovado, y lo mismo ocurre con las devociones y prácticas religiosas. Ya nada es lo mismo que en el pasado. Lo único que no pueden cambiarse son los dogmas principales.
El Vicario Roberto Rojo se ha renovado a lo largo de los seis años que ya lleva en la ciudad, sin dejar de ser él mismo, y cuenta cada vez más, con una creciente corriente de apoyo. Son muchos los feligreses que le buscan para recibir su orientación, guía y amparo. “Por sus hechos le conoceréis”, afirma también el Evangelio, y esos mismos hechos le confieren la imagen de “un buen pastor”, sin estridencias, sin efectismos, con defectos y errores, con aciertos y virtudes, pero en definitiva cumple con todas las normas canónicas exigidas a un pastor de la Iglesia.
En los últimos días del mes de junio una familia melillense le buscó para realizar una peregrinación a la gruta de Lourdes. Habían realizado una promesa en la que su parte principal la constituía la visita a uno de los más importantes santuarios de apariciones Marianas junto con Fátima. Querían ir acompañados por la guía espiritual del Vicario y contaron con ella.
Entre finales del siglo XIX y principios del XX, María, la Teotokos (madre de Dios), llevó a cabo sus dos más importantes apariciones, con mensajes y advertencias emitidos por ella misma. No se habían producido con anterioridad y no han vuelto a producirse después. Medjugorje, Garabandal y El Escorial parecen excesos de fe de los propios videntes, y una incontinencia reveladora que no parece propia de la PanAgia (Todasanta). Un análisis sucinto de los evangelios ofrece la imagen de una mujer que habla e interviene pocas veces, y con mensajes claros y cortos.
“La vivencia de Lourdes, dice el Vicario Roberto Rojo, es que siempre te llenas de esperanza, ya que es un sitio donde te encuentras a gente sencilla colaborando en algo para hacer agradable la visita a otros enfermos. No solo es un encuentro con Cristo en los Sacramentos, sino también en el ambiente. El mayor milagro de Lourdes es ver a otros cristianos dispuestos a hacer la vida agradable a cualquier otra persona que allí acude.
Esa es la alegría de la familia cristiana, por eso Cristo dijo que mi familia son todos, no solo los parientes. Lo más bonito es la sencillez con la que se va a ese lugar, y el encuentro con la fe y el evangelio”.

Indulgencias de san Juan

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                Se trata del único santo del que se celebra su nacimiento. Todo en él es extraño., primo carnal de Cristo, venerado en muchos lugares. Es el anunciador. Sus formas son siempre abruptas. Se encontraba frente a la ira de Herodes, al que condenaba sin descanso. Sus frases siempre resultan lacónicas y parece tener cierta impaciencia. Le seguían muchos.

                Así recibe el Bautista a Jesús en el Jordán: “Soy yo el que necesito que tú me bautices, ¿ y tú acudes a mí?. A lo que le responde Jesús: “Déjalo ahora, conviene que así cumplamos toda justicia” . Evangelio de Mateo

 

La victoria de un extraño profeta

               A los fieles que rezan devotamente algunas preces en honor de San Juan Bautista, con el propósito de repetir el mismo piadoso obsequio durante nueve días consecutivos se les concede: Indulgencias de cinco años, una vez, cualquiera de los días.

                                                     Oración

            Oh, glorioso san Juan Bautista, el más grande entre los nacidos de mujer, vos, aunque santificado en el seno de vuestra madre, y de vida inocentísima, quisisteis todavía retiraros al desierto para practicar allí la austeridad y la penitencia. ¡Ah!, alcanzadnos la gracia de que, desasidos, a lo menos con el corazón, de todos los bienes terrenos practiquemos la cristiana mortificación, con el recogimiento interior y con el espíritu de santa oración. Padrenuestro, Avemaría y Gloria

 

Los fieles en la Iglesia de Cristo

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            La constitución de la Iglesia es el Código de Derecho Canónico, y es por tanto una obligación canónica: “el que en cada parroquia exista un consejo de asuntos económicos (CDC 537), regido por las normas que haya establecido el obispo diocesano, y en el cual los fieles, elegidos según estas normas, prestan su ayuda al párroco en la administración de los bienes de la parroquia”.

     La aplicación de este artículo, promovido por el Concilio Vaticano II, que recomienda la participación de los laicos en la vida de la Iglesia, hubiese impedido o al menos limitado la tormenta iconoclasta que devastó las iglesias de la ciudad durante el periodo comprendido entre 1974 y 1989, y que conocemos como “iconoclastia”.

     El artículo 536 del CDC prevé otro instrumento más de participación de los laicos en la vida parroquial y eclesial, que es el consejo pastoral, previsto en principio para las Diócesis, pero que mediante una petición fundamentada al Ordinario del lugar, el obispo en este caso, puede autorizar la creación del citado consejo. Llegados aquí debemos puntualizar que el primero es obligatorio, y el segundo potestativo, pero que ambos son instrumentos de ayuda al párroco, y su carácter es solo consultivo, pues siempre es el titular de la parroquia al que le corresponde decidir y actuar.

     Sin embargo, no es lo mismo decidir asesorado, por fieles que conocen la vida e historia de su territorio, que tomar una decisión en soledad sin ninguna referencia orientativa. Los sacerdotes, los párrocos, no deben temer la existencia de estos consejos, entre otras cosas porque son ellos mismos quienes nombran sus componentes, que pueden ser ratificados o no por el siguiente titular de la parroquia.

    Estos órganos asesores sirven de enlace y orientación entre un párroco y el que le sustituye, por lo que se evitaría la sensación de “vuelta a empezar” tras la renovación en la parroquia o en el arciprestazgo de la ciudad. También evitaría la sensación de “terreno desconocido” que siente un sacerdote al llegar a un nuevo territorio bajo su administración apostólica, sin nada que le oriente. Así mismo se evitarían la formación de camarillas clericales, o a que participación de los laicos quede reducida a las agrupaciones religiosas o cofradías, y esto sucede solo una semana al año.

   La sensación de soledad del sacerdote, del párroco, del arcipreste quedaría eliminada, tanto en los aciertos como en los errores, y se evitarían situaciones de acoso al titular de una parroquia, a un arcipreste, o a fieles concretos. Mejoraría la comunicación entre la Iglesia como institución, y los laicos y fieles como comunidad, que no puede existir luna sin la otra. Nunca hay que olvidar que la serpiente permanece siempre enroscada en el árbol, buscando siempre su momento.

    El consejo pastoral está integrado tanto por sacerdotes como por laicos, mientras que el económico lo forman solo laicos. El CDC es muy claro en cuanto al perfil de los integrantes de los consejos parroquiales, artículos 512 y sucesivos: “fieles que estén en plena comunión con la Iglesia Católica, que destaquen por una fe segura, buenas costumbres y prudencia”, para el caso del consejo pastoral, y con conocimientos económicos en materia de administración de bienes eclesiásticos, para el caso del consejo económico parroquial.

                       La oportunidad del Vicario Roberto Rojo

      El Vicario episcopal tiene mucha gente que le apoya, y que podrían ser muchos más, incluidos los sacerdotes del arciprestazgo, si se decidiese por crear estos órganos consultivos de gobierno, y que ya resultan necesarios. Estamos en la época de la revolución de las comunicaciones, en las que cualquier noticia llega al punto más lejano en un solo instante. Es también un vicario muy apoyado por el obispo diocesano, por lo que podría poner en marcha estos consejos, y sería un legado que dejaría a la iglesia del futuro próximo.

      Según los documentos conciliares: “compete a los laicos las tareas y el dinamismo seculares, acometiendo nuevas iniciativas y llevándolas a buen término, …pero no piensen que sus pastores están siempre en condiciones de poderles dar inmediatamente solución concreta en todas las cuestiones, aun graves, que surjan. No es esta su misión”. Y para que nadie, en su altivez y orgullo se sienta por encima de otro o de otros, la iglesia es una comunidad, el documento conciliar advierte: “Entiendan todos que en tales casos a nadie le está permitido reivindicar en exclusiva a favor de su parecer la autoridad de la Iglesia”.

      El lobo, al igual que la serpiente, acechará siempre, por tanto, es obligación del pastor guarecer a su rebaño, en el presente y en el futuro. Hay instrumentos y hay que ponerlos en práctica.

La Hermandad de la Divina Pastora

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                     Primer centenario de la celebración del culto en Melilla 

          En una fecha indeterminada, pero comprendida entre 1914 y 1919, la imagen de la Divina Pastora, culto que tiene su origen entre los frailes capuchinos, llegó a la ciudad de Melilla. Al parecer su primera localización se produce en la capilla de las religiosas del Buen Consejo, ya presentes en Melilla. El primer Triduo o celebración litúrgica de tres días, se produjo en el mes de junio de 1917, por lo que no sería arriesgado afirmar que esa podría ser la llegada de la primera imagen a la ciudad. Esto quiere decir, que este año su cumple el primer centenario de su conmemoración litúrgica.

          En la procesión de este año se producía otra novedad, y es que se trata del primer desfile procesional tras su refundación como hermandad, en lo que puede considerarse como su segunda época. Según el historiador religioso José Luis Blasco, la primera hermandad se constituyó en la Iglesia de La Purísima en 1921, y desapareció como tal en el periodo conocido como “iconoclastia” (1974-1989). Pasados esos años, la procesión fue reflotada y mantenida por José Ruiz Vacca, pero como asociación, pero sin rango de hermandad. En esa etapa, la procesión se llevaba a cabo en el mes de junio, siempre en el domingo siguiente al Corpus. Desde el año 2007, y tras el fallecimiento del que fuera su anterior Hermano Mayor, la tradicional procesión de la Divina Pastora por las calles de Melilla La Vieja se ha adelantado al mes de mayo. Es la única procesión que se ha mantenido en la calles de la ciudad antigua de Melilla.

           La imagen primitiva u original es de gran peso, 450 kgs y ya no es procesionada, por lo que se encargó otra de menor tamaño y más ligera, que es portada en trono y transportada solo por mujeres. La imagen de la procesión en la calle de San Miguel, la más antigua de Melilla, resulta incomparable con la luz del atardecer.                                   

                                                       El buen Pastor

       La figura del Buen Pastor surge con fuerza en el evangelio de Juan: “Pero quien entra  por la puerta, es pastor de las ovejas. A este le abre el portero y las ovejas escuchan su voz; llama a las ovejas propias por su nombre y las saca fuera….El asalariado, el que no es pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo, deja las ovejas y huye, y el lobo las arrebata y las dispersa…..Tengo también otras ovejas que no son de este aprisco. A estas es preciso que yo también las guíe, y oirán mi voz; y habrá un solo rebaño, un solo pastor”. Juan 10, 1-16

       Como advocación y culto, el de la Divina Pastora de las almas, surge a finales del siglo XVII en Sevilla, de la mano de Fray Isidoro, que beberá el culto de otras fuentes, como el dominico fray Pedro de Santa María, y fray Pablo de Cádiz. De la católica y siempre excesiva Sevilla, saltará a la también católica pero más templada Málaga. La primera procesión de la Divina Pastora se celebró en Sevilla en 1703*.

Sentido y uso de las indulgencias

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              ¿Qué son las indulgencias? ¿Cree todavía alguien en ellas? Un fraile agustino, Martín Lutero, se dio a conocer al mundo en 1517 con sus 95 tesis sobre las indulgencias, que no suponían una negación de las mismas, sino una reforma de ellas y una denuncia de su abuso.

        Para entender lo que son hemos tenido que recurrir a libros antiguos, uno de ellos de 1863, titulado El Cristiano Instruido en el Uso y Naturaleza de las Indulgencias, del jesuita A. Maurel. El otro es un compendio o enquiridión de las principales indulgencias concedidas por el Papa, único que puede autorizarlas, de 1961, y editado por la editorial Balmes en Barcelona. También hemos consultado el Camino Recto y Seguro para ir al Cielo, de San Antonio Mª Claret, editado en 1882.

     El Enquiridión recoge un total de 800 oraciones y prácticas piadosas que han recibido la catalogación de indulgencia, y cuya práctica y recitación redime parte de las penas temporales que ocasionan los pecados o las faltas humanas. En realidad las indulgencias, podrían constituir un reglamento penitenciario tanto del pecado, como del propio purgatorio, que existe, según Ratzinger y la propia definición de catecismo católico romano.

      Aquí si difieren la Iglesia Ortodoxa, que no entiende de dónde sacó Roma el concepto de purgatorio, y la Protestante y sus derivadas, ya que el propio Lutero afirmó claramente que el hecho de la muerte, alivia y exonera de la jurisdicción del Papa, según explica en su tesis nº 13: “A los muertos no les es aplicable el Código de Derecho Canónico”. Lutero, Obras. Edición de Teófananes Egido, ediciones Sígueme.

       Según el libro del padre Maurel: “En el sentido teológico, expresa igualmente la palabra Indulgencia un acto de clemencia y de misericordia, una remisión, una condonación, un perdón concedido por la Iglesia. Cuando el pecado es mortal, la pena en la que se incurre es eterna y debe sufrirse en el infierno, sin alivio y sin esperanza de perdón. In inferno nulla est redemptio”. Salvo que, y esto lo decimos nosotros, la Misericordia del Padre disponga otra cosa. Sin embargo, esto es algo que no puede vislumbrarse desde este lado de las cosas.

       Sin embargo, afirma Maurel: “Si le pecado es venial, y no merece la eternidad ni los tormentos”, entonces entran en acción las indulgencias. La absolución sacramental recibida mediante la confesión, con el correspondiente acto de contrición, perdona la culpa en la parte humana, pero no lo referida a la parte divina de la culpa, que solo puede redimirse mediante la penitencia. Todo esto lo resolvió Lutero eliminando la confesión, la absolución, el culto a los santos, a los difuntos, a las reliquias y remitiendo todo a la instancia divina, eso sí, ya inapelable.

         En las iglesias evangélicas, derivadas de la acción de Lutero y que constituyen un modo de iglesia libre (free church), ya no existe nada de esto, por lo que los católicos-romanos y greco-ortodoxos nos enfrentamos casi en soledad, a la disyuntiva entre salvación o condenación eterna. Bien es cierto, que la mediación de La Iglesia y su teorización sobre el purgatorio, crea un espacio para redimir una parte de esa culpa final, mediante la práctica de las indulgencias. Los justos no deben preocuparnos, porque como decía Lutero, solo habrá cuatro o cinco. En su tesis 23 afirma: “Si a alguno se le pueden redimir todas las penas, es seguro que solo puede ser a los muy perfectos, es decir, a poquísimos”. Lutero ahonda en este aspecto en su tesis 31: “El ganar de verdad las indulgencias es tan raro, es decir, tan rarísimo, como dar con una persona realmente arrepentida”. Tras publicar sus indulgencias en 1517, Lutero no había roto con Roma ni con el Papado, como si sucedería tras su excomunión en 1521. Según el reformador alemán, ni siquiera el Papa puede estar seguro de verse libre de los padecimientos del purgatorio o incluso del infierno.

      Según el padre Claret “indulgencia es lo mismo que remisión de la pena temporal de los pecados perdonados, que puede dar tiempo a satisfacerse en esta vida, o en su continuación, esto es, el purgatorio”. Incluso “un pecado mortal, si está debidamente confesado, y detestado con perfecta contrición, puede derivar de la pena eterna, a otra temporal”; por ejemplo de 800, ó 5000 años de purgatorio, que en términos eternos, resultan cantidades inapreciables.

    Hay indulgencias aprobadas, como la de la práctica de la Hora Santa, que redime 15 años de una sola vez. Hay otras, como las letanías de los santos que reducen hasta en 7 años las penas infernales. Lo más común, y tratándose de pecados comunes, rebajan entre 200 y 500 días las penas más comunes, las de hasta 100 años de purgatorio.

     La cuestión es: ¿Cree ya alguien en esto?. Todo ha caído, pero no por la acción de Lutero.  como decía Benedicto XVI en una homilía de 2008:” Actualmente, se suele pensar que como Dios es tan grande y nos conoce, todo será perdonado. Pero también existe la justicia y la verdadera culpa. Quienes han hecho daño no pueden sentarse de inmediato a la Mesa del Señor, junto con las víctimas. Dios crea justicia, debemos tenerlo muy presente”.

       

Abba: orar frente al Padre

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       Abba es una palabra aramea que significa padre. Es una lengua semítica, la hablada por el propio Jesucristo. Hay muchas voces similares, procedentes de la misma familia de lenguas, como abun en árabe, abi o buya. Sabemos pues cómo hablaba Jesucristo, pero es más difícil saber qué cosas decía, no lo aquello que dicen que decía.

         Para acercarnos a sus propias palabras contamos con varios elementos como pueden ser la exégesis y el análisis de texto. También contamos con grandes exégetas, como Joseph Ratzinger, un pontífice cristiano, nacido en el Alemania, el país de Lutero. Su ventaja es enorme porque puede leer a Lutero en su propia lengua y confrontar los dos modelos. Del lado luterano existe otro portentoso exégeta Joachim Jeremias (1900-1979) casi contemporáneo de Benedicto XVI, y que también se formó en la universidad de Tubinga.

         Para Ratzinger en Informe sobre la Fe, BAC- 1985, pag-181. ”La Escritura vive en una comunidad y tiene necesidad de un lenguaje. Toda traducción es al mismo tiempo una interpretación. Hay pasajes en donde dice más el traductor que la Biblia”. Esto quiere decir que hay que tener mucho cuidado con las traducciones bíblicas, si se pretende una aproximación cercana a lo que se conoce como “ipssisima verba Iesu” o las propias palabras de Jesús.

                                       La oración frente al Padre

     En Abba; Ediciones Sígueme, Salamanca-2015, Jeremías nos ofrece una aproximación a la oración conocida como Padrenuestro, según pudo salir de los propios labios de Jesús:

           “Padre bienamado, santificado sea tu nombre. Venga tu Reino. Nuestro pan para mañana dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, así como también nosotros, al decir estas palabras, perdonamos a nuestros deudores. Y no nos dejes caer en la tentación”.

            Esta es la oración original, ofrecida en respuesta a un desconocido discípulo que le dijo: ¡Señor, enséñanos a orar!  El episodio está contenido en Lucas 11. Solo éste evangelista y Mateo refieren esta oración.  La oración de Mateo es más larga, muy aproximada a la forma en la que la conocemos. ¿Cuál de las dos es la original?, se pregunta Jeremías en Abba, pág. 221: “Según todo lo que sabemos sobre las leyes que rigen en materia de textos litúrgicos, cuando se presenta un caso como éste donde la redacción más breve se halla íntegramente contenida en la redacción más larga, debe considerarse la corta como redacción original. Por lo que puede considerarse el texto de Mateo una ampliación o desarrollo”. La oración contenida en Lucas, en la traducción del original griego realizada por Nacar y Colunga es muy aproximada a la propuesta por Jeremías. Sin embargo, la exégesis es también interpretación y explicación.

     Los dos modelos de oración difieren en la longitud y en la traducción de algunas palabras, por lo que se hace necesaria otra pregunta, ¿Cuál de los dos modelos propuestos se acerca más al significado original, la de Mateo que está en pretérito o la de Lucas que está en presente?, pregunta de nuevo Jeremías, para aclarar de modo inmediato, ob., pág-223: “Quien ofrece una traducción más difícil es Mateo, quien probablemente está en contacto con una base aramea, utilizando un  perfectum praesens del arameo. Lucas actúa eligiendo el presente para los cristianos que hablaban en griego. Lucas asimila algunos de los usos idiomáticos griegos”.   

    Joachim Jeremias concluye su investigación de esta manera: “La redacción de Lucas conservó la forma más antigua por lo que respecta a la longitud; pero el texto de Mateo está más próximo al original en cuanto a la formulación del contenido común a ambas redacciones”.

      Jeremías se formó como estudiante en Jerusalén entre 1910 y 1918, ya que su padre Friedrich Jeremias fue rector de la iglesia luterana del Redentor en Jerusalén durante esos años. Para él, la radical diferencia de la predicación de Jesús es que es el primer y único profeta, que se dirige a Dios como Padre, Abba, de modo directo y sin ningún otro aditamento litúrgico. Definiendo así esta peculiar oración: “El padrenuestro es la suma más clara y rica, pese a su brevedad, que tenemos del mensaje de Cristo. Con el don que hizo del padrenuestro a los discípulos, comienza el rezar en nombre de Jesús”.

 

Misa Crismal en Almería

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               La defensa de la Liturgia romana ha sido y es uno de los grandes empeños del Papa y teólogo Benedicto XVI, quien la califica como una riqueza que hay que proteger y cuidar, pues se trata de algo que se ha ido conformando a lo largo de los siglos. Informe sobre la Fe es un libro de conversaciones con el cardenal Ratzinger de 1985, elaborado por el periodista italiano Vittorio Messori.

           El entonces Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe hablaba de dos tendencias y polos opuestos; la enfermedad nostálgica de los lefebvrianos y la excesiva simplificación postconciliar: “Incluso con la simplificación y la formulación más comprensible de la liturgia, es claro que debe salvaguardarse el misterio de la acción de Dios en la Iglesia; de aquí proviene l afijación de la sustancia litúrgica intangible para los sacerdotes y la comunidad.  Es preciso oponerse m, más decididamente a lo que se ha hecho hasta el presente, a la vulgaridad racionalista, a los discursos aproximativos, al infantilismo pastoral, que degradan la liturgia católica a un rango de tertulia de café y la rebajan a un nivel de tebeo”. Quien pueda o quiera buscar vídeos de ceremonias litúrgicas en la Iglesia ortodoxa, podrá comprobar el aspecto poderoso de su rito, el uso del incienso, los cantos litúrgicos, el uso de las velas. La solemnidad del griego como idioma ceremonial. Según recordaba Ratzinger en aquellos momentos, y no se ha desdicho: “debería procurarse que los fieles fuesen capaces de recitar en latín algunas partes del ordinario de la misa”. Renovarse y conservar, es una expresión última suya.

                                  Misa crismal en Almería

             El crisma es un santo óleo consagrado que se utiliza en ocasiones y celebraciones especiales, como las de Semana Santa. La Misa Crismal de Almeria se celebra cada Miércoles Santo y a ellas acuden todos los sacerdotes de la provincia diocesana, y todas las religiosas de la capital. La misa es oficiada por el obispo Adolfo González Montes (el pastor tranquilo) y concelebrada con todos los presbíteros diocesanos. Tras la ceremonia litúrgica se ungen a los nuevos bautizados, a los que esperan la confirmación, a los enfermos y a los catecúmenos.

          La Liturgia romana, tal y como refería el cardenal Ratzinger, es muy potente y llena de contenidos, que se han ido añadiendo a lo largo de los siglos. Cada ritual tiene su porqué, su razón y justificación. La celebración empieza con una procesión presidida por el obispo, pero detrás del Evangelio, que es portado sobre unas cubiertas de pan de oro, y que rodea todo el altar, al son de cantos litúrgicos y de los acordes del órgano. Las lecturas se proclaman desde los púlpitos y a ambos lados del altar. Todo inundado por el humo y el aroma del incienso, cuya densidad llena el vacío existente, y expulsa los malos espíritus e influencias.

                            El año de Lutero

           La misa como tal, fue negada por Lutero desde su principio hasta su final, y calificada como invento de Roma. Este año, con ocasión del V escrito de la publicación de las 95 Tesis Contra las Indulgencias de Martín Lutero, lo que supuso el mayor cisma triunfante en la Iglesia Católica, se intenta una rehabilitación de su figura e incluso un posible levantamiento de la excomunión promulgada por el Papa León X, la bula Decet Romanum Pontificem, promulgada en 1521. La aproximación a Lutero es difícil, porque su carga contra el Papado fue absoluta y sin posible retroceso. Se puede ser reformador desde la iglesia o contra ella y Martín Lutero, el más grande hereje para algunos e incluso para gran parte de la Iglesia católica, entra de lleno en la segunda categoría. Hereje es el derrotado y reformador el que triunfa. Martín Lutero y su reforma triunfaron, y no hay que olvidar que en su inicio fue un monje agustino. Entre sus méritos destaca la traducción de la Biblia a la lengua vernácula. Él fue el que puso el texto bíblico en manos de los fieles, de la comunidad. Al final cayó en muchos de los errores que condenaba en Roma, pero este año se va a escribir y hablar mucho de él. La exégesis e interpretación de  los texto evangélicos, por teólogos luteranos, alcanzan un nivel elevadísimo, entre los que destaca Joachim Jeremias y su obra Abba, de ediciones Sígueme.

 

El oficio de la fe

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                     En una respuesta al escritor José Mª Zavala en el libro Alto y Claro, conversaciones con Antonio Mª Rouco Varela, el cardenal español dice: “el oficio marca o debe marcar a la persona. Y si hay un oficio en la vida de un hombre español nacido en el seno de una cultura y de una familia cristiana, es la de sacerdote u obispo. Si eso no es así, mala cosa. Puede haber cierta dicotomía entre vida privada y pública n otras profesiones, pero en la profesión de obispo no es posible, y en la de sacerdote tampoco debería serlo. Cuando me nombraron obispo siendo aún joven, me di cuenta enseguida de que si en mi vida sacerdotal y de profesor quedaba algún tiempo para modelarlo privadamente, lo había perdido para siempre”.

      Este es el oficio de la fe, que es a la vez sustantivo y verbo. A cualquiera le gustaría ir al monte y encontrarse una zarza ardiendo que habla, o que la Panagia María Teotokos nos dirija la palabra desde lo alto de una encina, o que en un camino perdido, alguien nos llame la atención y al preguntarle ¿Adónde vas?, resulte ser el mismísimo Jesucristo. Pero esas cosas no suceden.

    Lo normal es profesar el oficio de la fe en medio del mundo, sin grandes acontecimientos, en medio del ensordecedor ruido del mundo, y sin demasiados atractivos, en comparación con lo que ofrece cualquier otra profesión.

    El cardenal Rouco Varela ha marcado toda una época en la historia de la iglesia española, que ha presidido durante 9 años, aunque en dos etapas diferentes, la primera bajo la presidencia de José Mª Aznar, y la segunda con José Luis Rodríguez Zapatero. En Democracia, los tiempos con mayores roces entre Iglesia y Estado se producen con gobiernos de derechas. En sus reflexiones valora como “muy positivas las relaciones con el gobierno socialista de Felipe González”, tiempo durante el cual Juan Pablo II visitó hasta tres veces España. Continuistas sin mayores precisiones con los gobiernos de Aznar, y más fructíferas con el gobierno de Zapatero en materia económica, salvo por el escollo de la asignatura de “Educación para la Ciudadanía”. La Educación sigue siendo el gran caballo de batalla en España.

      El cardenal trae a colación una cita muy aclaratoria de Lenin en la que decía: “Si queréis que domine a un pueblo, no me deis el Ministerio de la Guerra, dadme el de Educación”. Esta precisión, muy oportuna, vale para todos, y con ella se entiende la feroz lucha en el campo de la educación. Sin embargo, el cardenal Rouco afirma que “no debe imponerse nada, ni siquiera la religión”

     Para Rouco Varela “la Iglesia debe solo mirarse a sí misma” y mostró su independencia cuando no firmó el “pacto antiterrorista” propiciado por PSOE y PP en 2001, en una de las etapas más duras de azote terrorista en España, y con él mismo al frente de la Conferencia Episcopal (1999-2005). El cardenal Rouco rechaza la división entre conservadores y progresistas dentro de la Iglesia, porque no son parámetros válidos para describir su vida interna. Ha conseguido vivir y manifestarse solo en clave de iglesia, y eso que responde a cualquier pregunta que se le plantea. Como en muchas otras personalidades de primera línea, hay una gran distancia entre la imagen que se transmite y la realidad de la persona. Como él mismo dice: “es muy difícil conocer a todas las personas que nos rodean, incluida la propia familia”.   

        Joseph Ratzinger, Antonio Mª Rouco y el Papa español

    Nunca podrá decirse la última palabra de nada, escribía Ludwig Wittgenstein y estaremos siempre lejos de tener todas las claves de algún acontecimiento, aunque seamos testigos del mismo. Solo cuando se profundiza en un tema, empieza a entenderse algo. Hay una anomalía en el mundo católico romano, y es la ausencia de un Papa español, pese a ser la 2ª nación más católica del mundo, hasta hace pocas décadas.

     El cardenal Rouco estudió Teología en la universidad de Munich entre 1966-1969. Por aquellos años, Joseph Ratzinger era profesor en Tubinga. Quizá en aquel momento o posteriormente pudieron iniciar la amistad que mantienen. Poder entenderse con el Papa alemán en su propia lengua, es una gran ventaja.

    Hay una frase de Benedicto XVI, al ser preguntado por el periodista Seewald, que me intrigó cuando la leí. Hacía referencia acerca de a quién esperaba como su sucesor: “No esperaba a alguien en concreto, pero sí a otra persona. No pensaba que Bergoglio se encontrara entre los principales candidatos. Ya no se oía hablar de él”.

     Solo ahora creo intuir a quién podía referirse esa frase. Al menos a uno de los nombres a los que esperaba Benedicto XVI. Antonio Mª Rouco Varela es cardenal elector, pero ya no es elegible. El Papa Juan Pablo II le dispensó una especial atención y consagró en 1993 la catedral madrileña de La Almudena. Con Benedicto XVI sucedió otro tanto, despidiendo casi su pontificado en la Jordana Mundial de la Juventud en 2011 en Madrid, con el cardenal Rouco al frente de la Iglesia española. Sin embargo, poco se puede hacer frente a la presencia del elector invisible.

     “Todos somos pecadores. El hecho de que uno trate de afirmar a Dios en su vida no significa necesariamente que se crea en Él. Si una persona es consecuente no hará daño al prójimo”. Esta es su gran frase, que escogemos para acabar temporalmente esta serie de artículos. Vivimos regidos por las letras Alfa y Omega, principio y final. Han sido 10 semanas consecutivas de las que extraigo una consecuencia clara: las reticencias para los cambios y la intolerancia se encuentra más del lado de los clericales, que de la propia Iglesia.