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                     Primer centenario de la celebración del culto en Melilla 

          En una fecha indeterminada, pero comprendida entre 1914 y 1919, la imagen de la Divina Pastora, culto que tiene su origen entre los frailes capuchinos, llegó a la ciudad de Melilla. Al parecer su primera localización se produce en la capilla de las religiosas del Buen Consejo, ya presentes en Melilla. El primer Triduo o celebración litúrgica de tres días, se produjo en el mes de junio de 1917, por lo que no sería arriesgado afirmar que esa podría ser la llegada de la primera imagen a la ciudad. Esto quiere decir, que este año su cumple el primer centenario de su conmemoración litúrgica.

          En la procesión de este año se producía otra novedad, y es que se trata del primer desfile procesional tras su refundación como hermandad, en lo que puede considerarse como su segunda época. Según el historiador religioso José Luis Blasco, la primera hermandad se constituyó en la Iglesia de La Purísima en 1921, y desapareció como tal en el periodo conocido como “iconoclastia” (1974-1989). Pasados esos años, la procesión fue reflotada y mantenida por José Ruiz Vacca, pero como asociación, pero sin rango de hermandad. En esa etapa, la procesión se llevaba a cabo en el mes de junio, siempre en el domingo siguiente al Corpus. Desde el año 2007, y tras el fallecimiento del que fuera su anterior Hermano Mayor, la tradicional procesión de la Divina Pastora por las calles de Melilla La Vieja se ha adelantado al mes de mayo. Es la única procesión que se ha mantenido en la calles de la ciudad antigua de Melilla.

           La imagen primitiva u original es de gran peso, 450 kgs y ya no es procesionada, por lo que se encargó otra de menor tamaño y más ligera, que es portada en trono y transportada solo por mujeres. La imagen de la procesión en la calle de San Miguel, la más antigua de Melilla, resulta incomparable con la luz del atardecer.                                   

                                                       El buen Pastor

       La figura del Buen Pastor surge con fuerza en el evangelio de Juan: “Pero quien entra  por la puerta, es pastor de las ovejas. A este le abre el portero y las ovejas escuchan su voz; llama a las ovejas propias por su nombre y las saca fuera….El asalariado, el que no es pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo, deja las ovejas y huye, y el lobo las arrebata y las dispersa…..Tengo también otras ovejas que no son de este aprisco. A estas es preciso que yo también las guíe, y oirán mi voz; y habrá un solo rebaño, un solo pastor”. Juan 10, 1-16

       Como advocación y culto, el de la Divina Pastora de las almas, surge a finales del siglo XVII en Sevilla, de la mano de Fray Isidoro, que beberá el culto de otras fuentes, como el dominico fray Pedro de Santa María, y fray Pablo de Cádiz. De la católica y siempre excesiva Sevilla, saltará a la también católica pero más templada Málaga. La primera procesión de la Divina Pastora se celebró en Sevilla en 1703*.