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            Si algún lugar o familiar simboliza la tradición de las Cruces de Mayo en Melilla, realizadas de motu propio, aunque participen en el mismo concurso que todas las demás, es la familia García Arjonilla. Hay instituciones públicas y entidades religiosas que también mantienen esta tradición, pero no pueden ponerse en el mismo plano de igualdad.
La primera vez que visitamos su casa, su pequeña y particular capilla fue en el año 2007. En aquello ocasión quisimos dar testimonio de la bendición de la imagen del Cautivo, que al final no pudo realizarse por cuestiones canónicas. Fueron cuestiones de celos y rivalidades religiosas las que impidieron aquella ceremonia. Sin embargo, los cánones y la tradición de la Iglesia sí aconsejan la bendición de objetos piadosos, cruces, rosarios y pequeñas imágenes; a las que se puede dotar incluso de indulgencias para los rezos. Las pequeñas imágenes de devoción familiar pueden ser bendecidas por el sacerdote en la propia iglesia, o puede éste desplazarse al lugar en cuestión. Este lugar de veneración particular se encuentra en la calle sargento Arbucias del monte de La Libertad o de Calvo Sotelo.
La primera vez que asistimos y reflejamos la tradición de las cruces de mayo en casa de Sebastián y Loli fue en 2013, y hubo una segunda en 2017. Esta sería pues la tercera visita. La tradición de las cruces de Mayo, su origen y su arraigo en Melilla está relatada de modo suficiente. Todas participan en un concurso general subvencionado por el Gobierno de la Ciudad a través de su consejería de Festejos. En esta ocasión no queremos reflejar el hecho en sí, sino volver a escribir acerca de una familia y de las tradiciones festivas cristianas que mantienen en el barrio de La Libertad.

                                                      Un lugar singular

               Mientras estén ellos y esperemos que sea por muchos años, todo se mantendrá, después y nunca mejor dicho “Dios dirá”. Sin embargo, aparte de dar cuenta de la Cruz de Mayo del presente año 2019, queremos volver a resaltar la importancia de este lugar, en donde con anterioridad se ubicaba una pequeña mercería. En el hay imágenes bendecidas y que en su día estuvieron en iglesias melillenses, con más de un siglo de antigüedad. La capilla privada debería ser bendecida y convertida en oratorio público, aunque fuese por unas horas a la semana. Así los fieles del barrio podrían acudir también allí. La parroquia de Santa Mª Micaela está a unos pocos metros, pero tiene su horario de culto y apertura.
Este año han realizado y presentado al concurso una cruz muy clásica, en tonos rosa y blanco. Con los exornos justos y centrado en la Cruz, que es lo que se conmemora y celebra. El descubrimiento de la Cruz de crucifixión por parte de la emperatriz Santa Elena, madre del emperador Constantino, en el mes de mayo de 327. La tradición se mantiene un año más.