luz y efectos de las velas

Luces que arden donde casi nadie puede verlas. Visitantes que entran desde casi cualquier parte del mundo y a los que nunca conoceremos. Se ha conseguido algo importante con este espacio, el de la capilla de Juan el Bautista, y es que esté ajeno al ruido. Aquí se escribe para muy pocas personas, para muy pocos visitantes y aunque por su estructura y contenidos parezca un espacio de Fe, no lo es. Se utilizan imágenes y textos religiosos, porque sirven de guía, de hilo conductor, pero este espacio está muy alejado de lo que suele ser la religiosidad oficial. En otros tiempos, aunque en este también, seríamos catalogados como heréticos o heterodoxos, que viene a ser lo mismo. Casi nunca está sin visitas, y se mantiene en un lento goteo, que se incrementa con las entradas. No he acertado ni consigo darle un ritmo constante o una continuidad. Sin embargo, cuando se escribe, las entradas se dejan notar, aunque casi nadie interviene en ellas. El primer día, en la primera entrada, escribí que sería un lugar distinto, que solo hallaría aquel que estuviese buscando algo distinto, que no sería un reclamo para nada. Se busca, eso sí, algo nuevo. Una reflexión, un espiritualidad distinta, ajena a los códigos doctrinales, sean cuales sean. Todo lo que se escribe, alguien lo acaba leyendo, más tarde o más temprano. En Este lugar no se pretende nada. Solo en un sitio donde detenerse un instante, en donde esperar hasta que la luz o las señales vuelvan a estar claras. Es un lugar al que regresar, para volver a empezar, cuando sea necesario.