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            El 27 de enero de 1891 falleció en su convento de la Purísima Concepción en Guadalajara,  la madre Mª de los Dolores del Patrocinio, sierva de Dios, y también conocida en su tiempo como “la monja de las llagas”. El paso del tiempo ha aplacado muchas de las controversias que la agitaron en vida, y hace que su figura se mantenga intacta en su fuerza religiosa y de fe, y en su ejemplo de firmeza ante las adversidades del mundo. Conservó íntegra su pureza exterior y física, y sobre todo la interior y espiritual. Nunca alteró su carácter humilde, su mansedumbre, ni se dejó abatir por el desánimo o la desesperanza. Todos los poderes del infierno y los mundano se agitaron en torno a ella, levantando temporales que hubiesen hecho zozobrar cualquier obra, y sin embargo, la Madre Patrocinio no dejó nunca desamparada a ninguna de sus hijas, ni a nadie que solicitara su ayuda y consejo.

             El 13 de agosto de 1831 la Virgen del Olvido, Triunfo y Misericordias se apareció ante su sierva Mª de los Dolores en el convento del Caballero de Gracia, cuando  contaba con solo con 20 años, y le otorgó una protección que ya jamás le abandonaría, y que aun hoy, pasado casi dos siglos, sigue firme en su manto de invulnerable amparo, pese a que los enemigos de su obra y figura, siguen atentos e intentando mantener vigentes las calumnias que sobre ella tejieron en el pasado.

             ¿Sirve un ejemplo así?. Por supuesto, porque la vida de la madre Mª de los Dolores del Patrocinio se desarrolló en el mundo real, quizá en una de las etapas más turbulentas de la historia de España, el reinado de la Reina Isabel II, que siempre encontró amparo y consuelo en su amiga y madre espiritual. No cabe mayor diferencia social, una mujer sencilla y monja profesa, y una Reina de España, que le dedicó maravillosas palabras de sincero y sentido elogio, apenas un año antes de su fallecimiento: “Dicha santa Madre, jamás quiso mezclarse en política, y yo declaro que los que hayan querido decir o hayan dicho de ella que habían intervenido en asuntos públicos son unos viles calumniadores; ella nunca se ocupó más que del bien y la paz de todos, incluso de la Familia Real y de la completa unión con todo, de mi marido y mía”.

               Un testimonio elevado, el más alto posible, firme y con la sinceridad y perspectiva que otorgan la distancia temporal y de los hechos; el de la Reina Isabel II, quien califica a la santa Madre Patrocinio como venerable, pura y santa. Dios Padre quiso otorgar una larga vida a la Reina Isabel II, y además le concedió sobrevivir a todos aquellos que fueron sus más denodados enemigos, que lo eran a la vez de ella y de la Madre Patrocinio. Por eso ese hondo y sobrecogedor testimonio, tiene un valor equiparable en su fuerza al de la Ley, porque esta hecho por una Reina.

                                  Contenido de la novena breve

     Oración preparatoria para todos los días:  Soberana Reina de los ángeles y purísima Virgen María: eres el tesoro de Dios, la mujer fuerte que te convirtió en Esposa del Espíritu Santo y medianera entre el cielo y la tierra. Hoy te invoco bajo el título del Olvido, Triunfo y Misericordias, para que siempre me seas propicia. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Invocación final para todos los días: Gracias te doy, Dios Padre, porque bendijiste a María como hija. Avemaría. Gracias te doy, Dios Hijo, porque la escogiste por Madre. Avemaría. Gracias te doy, Dios Espíritu Santo, porque la escogiste por Esposa. Avemaría. Gracias doy a toda la Santísima Trinidad, porque nos dio una Madre tan pura y tan santa. Gloria.

Nuestra Señora del Olvido, Triunfo y Misericordias. Ruega por nosotros. (3 veces)

Día primero Reflexión.- Quien ama y reverencia a la Virgen María es dichoso y produce abundantes frutos, como árbol plantado junto a corrientes de agua, que siempre está frondoso. Eres, Señora, tálamo hermoso de Dios y en Ti descansa como en su más puro trono. Tu poder se palpa también en las dulzuras del hermosísimo título del Olvido, Triunfo y Misericordias. (Medítese y pídase la gracia).

Día segundo Reflexión.– Madre de Piedad, trono de la Majestad, el sol y la luna admiran tu hermosura, los ángeles sirven a la Reina Señora. Las enfermedades se curan con el
suavísimo tacto y patrocinio de tu sagrada Imagen del Olvido, Triunfo y Misericordias, porque siempre atiende a sus devotos hijos. (Medítese y pídase la gracia).

Día Tercero Reflexión.– Dios libró a María del pecado de Eva y de su maldición. María es la ventana del cielo, doncella soberana, por donde se coló la luz; la escala por donde Dios bajó y la que sirve a los hombres para ascender al cielo. De estas prerrogativas recibe tu sagrada Imagen del Olvido, Triunfo y Misericordias todas las gracias. (Medítese y pídase la gracia).

Día Cuarto Reflexión.– Señora, el empíreo, el cielo y sus moradores, los ángeles y todo el universo están llenos de tu dulzura y gracia, que difunden sus frutos obrando maravillas. Por ello en todo tiempo se te debe alabanza, porque es constante tu socorro y patrocinio, sobre los que te invocan bajo el título del Olvido. (Medítese y pídase la gracia).

Día Quinto Reflexión.– El Altísimo con su inmensa grandeza honra a María y con agrado lo hacen también todas las criaturas, pregonando con presteza sus grandes misericordias. La soberana Reina recibió plenitud de gracias para hacer participantes a sus devotos. Por eso nunca desprecia a los que lloran. Con su Triunfo se alcanza siempre todo consuelo. (Medítese y pídase la gracia).

Día Sexto Reflexión.– María, Virgen purísima, es el navío cargado de riquezas del cielo; concha soberana que en su palacio previno en matizados rubíes las divisas de la carne y sangre para dulce tálamo del Autor de la naturaleza. Paloma generosa, Pabellón hermoso, árbol de la vida, azucena pura, estrella del mar. Virgen del Olvido, cura las heridas con la medicina que suministras desde el cielo. (Medítese y pídase la gracia).

Día Séptimo Reflexión.– Los arcángeles confiesan a María y la llaman bendita, las virtudes y dominaciones la glorifican, los patriarcas le cantan alabanzas sin cesar, los apóstoles ensalzan su hermosura, los confesores y los mártires entonan himnos y las vírgenes publican sus glorias. Tus grandezas, Señora, atraen el patrocinio sobre los que te invocan con el título del Olvido, Triunfo y Misericordias. (Medítese y pídase la gracia).

Día Octavo Reflexión.– Dios reina en los cielos y en la tierra y le ha concedido a María sentarse entre los querubines, con plenitud de gracia y de dulzura. Desde ese trono mitiga la ira de Dios y le aplaca con su clemencia, deteniendo los rayos de la justicia divina. Ahora, Señora, quieres volver tus ojos a los que honramos y llamamos Virgen del Olvido, Triunfo y Misericordias. (Medítese y pídase la gracia).

Día Noveno Reflexión.– El trono de la purísima María está cercado de purpúreos mártires y, las cándidas vírgenes adornan el tálamo hermoso. Todos los que habitan el empíreo alaban a María como la más bella criatura. También la creación, la tierra, el mar, lo visible e invisible la engrandecen. No te canses nunca, Madre, de ser amparo, refugio y salvación de los que te invocamos bajo el consolador nombre del Olvido, Triunfo y Misericordias. Ayúdanos ahora y siempre. Amén (Medítese y pídase la gracia).