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Los que fueren heridos de pestilencia e imploren el favor de San Roque, alcanzarán su salud

San Roque, patrono y protector universal contra la peste, falleció en Montpellier el 16 de agosto de 1327, a causa de la peste, pues estuvo los cinco últimos años de su vida en prisión y en ella contrajo la enfermedad. ¿El motivo? Fue tan simple como que regresó de Italia envuelto en andrajos, y al haberse declarado allí la peste, fue ingresado en una prisión o un lazareto, en donde se recluía a la gente sospechosa de padecer enfermedades, como medida preventiva. Esas eran las medidas de asepsia medievales.

¿Cuál fue el error? Pues que san Roque era un hombre adinerado de Montpellier, que al morir su padre emprendió una peregrinación hasta Tierra Santa. Pasados los años y al regreso a su ciudad nadie le reconoció y fue encerrado como un “apestado”, hasta que contrajo la enfermedad y murió. La pobreza y toda su insalubridad se asociaba a la peste, y se pensaba que los peregrinos eran propagadores de la misma. Tanto es así que un refrán decía: Por la caridad viene la peste.

Las epidemias de peste azotaron el entonces mundo conocido con gran dureza, especialmente la de 1346-1453. En aquella época las epidemias no viajan con la rapidez actual, y se iban teniendo noticias de las países y regiones que caían bajo su mortal visita. Por eso se acuñaron expresiones como: Pronto, lejos, tarde (que pase pronto, que quede lejos, que llegue tarde), como invocación para detener su visita.

Los mecanismos de transmisión de la peste, no se estudiaron a fondo hasta finales del siglo XIX, aunque se sabía que estaba asociada a las ratas. La ausencia de higiene pública y el desconocimiento científico y médico hacían el resto. Algunas medidas profilácticas era casi como las actuales, como el aislamiento de los enfermos, incineración de los fallecidos, y el eso de guantes y caretas para tratar con los afectados. La cal era un producto utilizado para higienizar, por ello se encalaban paredes y se echaba a las aguas infectadas. También se utilizaba para quemar los cadáveres y reducir su posible carga infectiva. Las epidemias y las pandemias han estado presentes a lo largo de la historia humana.

A san Roque se le representa siempre junto a un perro, porque dicen que se mantuvo a su lado hasta su muerte. Tras morir y ser reconocido en su ciudad, se le dedicaron, como desagravio, todo tipo de edificaciones. En España es muy popular y su fiesta se celebra el día 16 de agosto. En esta ocasión los templos han estado cerrados, pero fueron reabiertos antes de san Roque.