Etiquetas

,

              Alcalá de Henares es un antiguo asentamiento Ibero, aunque el nombre que conserva es el de su etapa árabe o musulmana. Las únicas ruínas de ese periodo están en lo que suele llamarse como “Alcalá la vieja”. En los últimos cinco años he ido en varias ocasiones a esta ciudad de la Comunidad de Madrid. Es enormemente interesante y atractiva. Está llena de historia, tiene una magnifica catedral magistral, aunque deteriorada por los incendios sufridos durante la Guerra Civil española. Allí quemó todo el mundo, desde los republicanos hasta los llamados nacionales con sus bombardeos. Estos últimos incendiaron el Archivo General de la Administración en 1940.

            Todo está lleno de historia, muy vinculada a Melilla por muchísimos motivos. El primero es que allí se firmaron las primeras capitulaciones entre la Casa Ducal de Medina Sidonia y los Reyes Católicos, tras la conquista de la ciudad norteafricana. He paseado por sus calles, entrado en sus museos o visto la casa natal de Manuel Azaña en el centro histórico de la ciudad. En los escolapios de Alcalá estudiaron juntos el último presidente de La República y Manuel Romerales Quintero, último Comandante General de La República en Melilla.

          En sus iglesias y museos puede uno encontrarse hasta lo más insospechado. Es magnífico el emplazamiento del Museo Arqueológico y los mosaicos romanos que allí pueden verse. Las iglesias son ricas en imágenes  y en ornamentación. Alcalá de Henares es también famosa por su Universidad, fundada por el Gran Inquisidor Jiménez de Cisneros y por ser la localidad natal de Miguel de Cervantes. En las dependencias de su Universidad se entrega todos los años el premio Cervantes de Las Letras españolas.