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           Santiago 2, 14-18: ¿De qué le sirve a uno decir que tiene fe, si no tiene obras?, ¿es que esa fe le podrá salvar?…Esto pasa con la fe: si no tienes obras, está muerta por dentro. Alguno dirá: Tú tienes fe y yo tengo obras. “Enséñame tu fe sin obras y yo, por las obras, te probaré mi fe”.

       Ocurre a veces que uno encuentra en un libro, en cualquier lectura, una cita lo suficientemente potente y exacta, que ajusta con un momento vital específico como un guante a la mano. No tienen por qu ser citas religiosas, basta cualquier libro, una opinión o una idea bien expresada. Cuando eso ocurre ese instante queda fijado con ese libro y con esa lectura.

      Yo insistiré siempre en la importancia de las obras: Por medio de la fe, cualquiera que esta sea,  mucha gente ampara acciones difícilmente justificables. Por medio de ella también se evitan los remordimientos o se adormece la conciencia. Casi nadie tiene conciencia de haber obrado mal en un  momento determinado. Suelo ver a menudo más de lo primero, la fe sin obras,  y creo que la parte más importante de la cita es la segunda, la última:.. y yo por la obras, te probaré mi fe.

     En cualquier caso, es difícil resolver esta cuestión de modo satisfactorio y definitivo.