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              “A vosotros se os ha comunicado el secreto del Reino de Dios; a ellos, en cambio, los de fuera, todo eso les muestra en parábolas, para que por más que vean no perciban, y por más que escuchen no entiendan, no sea que se conviertan y sean perdonados”. Marcos 4, 11-13

      ¿Hasta dónde arde la vela?. Hasta que no queda mas cera. Hemos conseguido fotografiar un vela en su instante final y resulta hipnótico. Las velas no deben apagarse, se las tiene que dejar arder hasta que consuman toda la cera. Solo hay que cuidar de sustituirlas y de mantenerlas encendidas. No es tiempo de otra cosa que de mantenerse y velar, de modo constante. Si todo parece vacío no debe importarnos. Lo difícil es seguir realizando ese trabajo que nadie ve, el de mantener las velas encendidas, para que quien entre, vea la luz. Las puertas deben estar siempre abiertas, pero también escondidas a salvo de intrusos. Solo quien quiera debe entrar. Para mantener el misterio no es preciso mostrar el nombre,  ni desvelar quién hace las cosas.