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                  La historia religiosa del Barrio del Tesorillo

Enrique Delgado

      La historia eclesial del Barrio del Tesorillo en Melilla tiene dos etapas muy marcadas. La primera surge con la división parroquial de 1939, que llevara a cabo el obispo malacitano D. Balbino Santos Olvera. Desde esa fecha la parroquia del Tesorillo estuvo situada en lo que fuera la Casa del Reloj, bajo la advocación de Santa Mª Micaela, patrona de las monjas Adoratrices, llegadas a la ciudad en 1938, para redimir a las mujeres esclavizadas en el negro mundo de la prostitución.  Cuando ene l año 2007 redacté “La historia heterodoxa de la Iglesia en Melilla”, me quedó pendiente esta parroquia. Ahora, 8 años después, y como siempre de modo casual, he podido cerrar el círculo que yo mismo abrí.

    La parroquia de Santa Mª Micaela se mantendrá allí, con todas sus imágenes (Nuestra Sra. del  Rocío y El Cautivo entre otras), hasta marzo de 1953, fecha en la que se inaugura y bendice la nueva parroquia en el Barrio de La Victoria, por monseñor Herrera Oria, obispo de Málaga en esa época. Las religiosas Adoratrices se mantendrán todavía dos años más, hasta 1955, en el que se inaugura su nueva residencia y convento situado en la frontera de Beni-Enzar. Desde 1955 el barrio del Tesorillo quedará sin parroquia propia.

                 La creación parroquial del padre José Escalona Idáñez

    En 1970, el entonces párroco de Santa Mª Micaela, José Escalona Idáñez, pergeña como acabar con esta situación, y empieza a mover los hilos para fundar una parroquia en éste barrio melillense. En aquellos años, el obispo de Málaga era monseñor Ángel Suquía, quien se mantuvo al frente de la diócesis entre 1969 y 1973. El padre Escalona obtuvo el placet y procedió a la subdivisión parroquial, iniciando el proyecto de obras y la recaudación de los fondos necesarios.

      Una entrevista realizada en abril de 1971 al entonces sacerdote diocesano José Escalona, ofrecerá la pista definitiva, para poder culminar esta historia, aplazada durante tantos años. En ella, el padre Escalona comenta que el proyecto se iniciará en los primeros días de mayo, bajo la dirección del arquitecto Eduardo Caballero, por un importe de 1,5 millones de pesetas. En un principio se pensó en edificar una sola planta de 188 m², pero se acabó modificando el proyecto inicial para construir dos plantas, la superior con las dependencias y salones parroquiales y la vivienda del sacerdote, lo que duplicó la superficie construida hasta los 376 m².

         La obra se sufragó con medio millón de pesetas (9000€) aportado por la Diócesis de Málaga, otra cantidad igual obtenida mediante un crédito, y la aportación de 250.000 pesetas de subvención por parte del Ayuntamiento de Melilla. Así mismo, se recaudó dinero mediante donaciones personales, cuotas de socios, sorteos de loterías, e incluso mediante la realización de un partido de fútbol femenino, algo inédito en la época. La inauguración y bendición de la capilla estaba prevista para la fecha del 15 de agosto de 1971, festividad de La Asunción, con la asistencia del obispo de Málaga Ángel Suquía Goicoechea.

                           La bendición del templo de La Asunción

      Ha sido el dato más difícil de localizar, el de la bendición del templo. El único dato que existía hasta ahora era erróneo. La ayuda y los datos que me ha aportado José Luis Blasco han sido imprescindibles para acotar el periodo de búsqueda.

     Las crónicas mencionan que el obispo de Málaga  llegó a la ciudad el día 23 de julio de 1971 para oficiar una misa en Santa Mª Micaela, y ordenar a un nuevo sacerdote, José Alonso y Gil Bermejo. El entonces obispo malacitano, Ángel Suquía Goicoechea, llegó en el último vuelo de la tarde, y regresó a Málaga en el primer vuelo de la mañana. La crónica no menciona que bendijera, visitara o inaugurara capilla alguna. El día 15 de agosto de 1971, fecha inicialmente prevista, no hay la más leve indicación en la prensa local.

     El día 30 de octubre, monseñor Ángel Suquía (dato aportado por José Luis Blasco), se acercó a la ciudad para visitar las obras del nuevo templo, que presentaban un considerable retraso y algunos otros problemas. El obispo malacitano llegó en el primer vuelo de la mañana y regresó en el mismo día a la capital malagueña. A partir de aquí la información acerca del templo desaparece. La “supuesta” fecha conocida hasta ahora, la del 15 de agosto de 1972, no era reflejada con dato alguno por la prensa de la época, El Telegrama del Rif.

                                            1 de mayo de 1972

      A las 10h y 20´de la mañana y bajo una persistente lluvia, llegó a las puertas del templo el prelado malacitano Ángel Suquía, acompañado por el párroco José Escalona, el representante pastoral Francisco Oses, el Vicario Antonio Segovia y el resto del clero melillense.

     Les esperaban en la puerta del Templo el alcalde Eduardo León Sola, el Comandante General accidental y el resto de las autoridades de la ciudad. La bendición no pudo realizarse en la puerta, sino desde el altar, debido a la lluvia. En la calle esperaban más de un millar de personas.

       Ya en el templo y en una misa concelebrada, monseñor Suquía se dirigió a los files diciendo que:  “No hay tarea más sacerdotal que la de contribuir a la extensión del Reino del Señor. La bendición de este templo, lugar acotado, recogido y escogido por los creyentes para las reuniones sagradas, sirve para orar a dios, nuestro Padre celestial”, alabando seguidamente “la dedicación del templo a la santísima Virgen, en su advocación de La Asunción, gloriosa en cuerpo y alma a los cielos. Nada mejor que poner como intercesora a la Virgen María, para crecer en el amor a nuestra Madre”. 

      Acabada la ceremonia, monseñor Suquía se reunió con las comunidades parroquiales, con todo el clero de la ciudad y posteriormente fue agasajado con una comida. A las cinco de la tarde regresó a la ciudad de Málaga. Monseñor Suquía fue nombrado obispo de Santiago en 1973, y elevado a la púrpura cardenalicia en 1985. Fue también presidente de la Conferencia Episcopal Española entre 1987 y 1993, y arzobispo de Madrid hasta 1994.

                           La Asunción en la actualidad

       Ésta fue la última iglesia consagrada en nuestra ciudad, salvo la efímera capilla de La Alcazaba, dedicada en la década de 1970 a la advocación de Las Angustias, cuya talla puede contemplarse en la iglesia patronal de La Purísima Concepción. En la actualidad, la parroquia de La Asunción lleva más de 10 años cerrada al culto. En su interior conserva tan solo dos imágenes, la de la Virgen titular de la parroquia y un crucificado. No quedan tampoco exornos de ninguna clase. Las dependencias ya solo son usadas como ropero por Cáritas, y la antigua iglesia servía como local para las catequesis del movimiento neocatecumenal. Entre sus muros ya nadie reza, ni reciben culto las imágenes. Todo permanece en silencio absoluto.