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           El Espíritu Santo de Dios es  su poder o fuerza, en acción. Miqueas lo describe como la fuerza del Espíritu de Yahvé. El párrafo más misterioso y de una tremenda fuerza literaria,se encuentra al inicio de La Biblia: La Tierra estaba confusa y vacía, y las tinieblas cubrían la haz del abismo, pero el espíritu de Dios se cernía sobre la superficie de las aguas.

                 El límite de lo que no será perdonado

        Mateo escribe: Por eso os digo que cualquier pecado o blasfemia serán perdonados a los hombres, pero la blasfemia contra el Espíritu Santo no será perdonada, ni en este mundo ni en el otro. La advertencia es clarísima y también la corroborará Lucas. Marcos redacta de diferente manera y aclara algo: Quien blasfeme contra el Espirítu Santo no tendrá perdón jamás, cargará con su pecado para siempre. Se refería a los que decían que tenía dentro un Espíritu inmundo. Parece pues que la admonición está dirigida hacia aquellos que afirmaban que Jesucristo estaba dirigido por el espíritu del mal. No sé si es posible afirmar que quienes sirven, obran y actúan, dominados únicamente por el espíritu del mal, estarán dentro de esa categoría de los que no serán perdonados jamás, o sea, aquellos que ejercen y causal el mal de modo consciente.

                            El lugar de Espíritu Santo

         El Espíritu de Dios, obviamente, puede manifestarse cómo, dónde y cuándo quiera, pero en Melilla, existe un lugar físico en donde se representa. El coro en una iglesia suele estar detrás del altar, y situado en su cabecera, pero esto no es una norma única. Se trata de asientos de madera labrada en donde se sitúa el clero de una ciudad en orden de su rango. También allí, canta el coro sus canciones sagradas. Las grandes catedrales e iglesias pueden tener dos filas de asientos, y se denominan coro alto y coro bajo.

          La iglesia arciprestal de Melilla, la del Sagrado Corazón, tiene coro. En el centro, en donde se sienta el sacerdote de mayor rango, en este caso sería el Vicario Episcopal, tiene un lugar asignado en el centro, representado por una paloma, labrada en la madera. Ese es el lugar del Espíritu Santo. Ni siquiera la iglesia patronal de la ciudad, la de La Purísima Concepción tiene coro.

             Por un instante, quise ver cómo se ve todo desde ese lugar, desde la sillería. Que alguien se siente allí, aunque sea el mismo Vicario, no quiere decir que actúe bajo la influencia del Espíritu de Dios. Ese es solo el lugar asignado, pero no es preceptivo que se manifieste ni allí, ni en el momento en que uno desea. El Espíritu de Dios, por definición, se manifiesta cuándo y a quién quiere.