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                                        La luz del amanecer entra en la catedral de Málaga por detrás del Altar Mayor, iluminando la cristalera de la Trinidad. Padre, Hijo y Espíritu Santo. El Hijo procede del Padre y se encarnó en María por medio del Espíritu Santo, y el Espíritu de Dios estaba junto a Él desde el principio. Jesús, dice que todos los pecados serán perdonados, menos aquellos que se hagan contra el Espíritu Santo.

            Todo esto estuvo claro en los concilios de Nicea (325)  y Constantinopla (381): Creemos en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible;y en un solo Señor, Jesucristo el unigénito de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos, luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero; engendrado, no creado, consustancial con el Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros los hombres y por nuestra salvación bajó del cielo, y se encarnó por obra del Espíritu Santo.

                En algún momento del pasado, dicen que en el concilio de Toledo (589), en su versión latina, se introdujo en el Credo la cláusula filioque (y del Hijo), y se escribió que el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo (Et in Spiritum Sanctum, Dominum et vivificantem, qui ex Patre Filioque procedit, qui cum Patre et Filiosimul adoratur et conglorificatur, qui locutus est per Prophetas). Esto creó una gran controversia, que generó evoluciones teológicas diferentes. Luego se añadieron otras cosas, como la cuestión de la lengua, latín en occidente y griego en oriente, porque las lenguas distintas generan pensamientos distintos, matices imposibles de traducir de un modo exacto. La diferencia es enorme, casi insalvable. Ahora eso no es importante, porque la Trinidad nos bañó con su luz, o la luz nos bañó a través de ella.

                   Resulta inquietante comprobar cómo tras la cruz se esconde siempre el diablo, cómo el lobo acecha siempre al rebaño, cómo la misma palabra puede iluminar el espíritu de uno, y oscurecer el otro, y sumergirlo en la tiniebla para siempre. Es poderoso el diablo, aunque su poder es limitado, está siempre vigilado. Su principal defecto es que  no puede evitar manifestarse, descubrir su rostro, mostrar su autoría. Dios puede permanecer en el secreto, en el misterio, oculto tras un velo, pero no así el diablo, ese es su calcañar. La luz de la Trinidad lo descubre a la vista de todos, y a todos aquellos que le vendieron su alama. Vade retro Satanás.

        “Llega la hora en que todo el que os quite la vida pensará prestar un servicio a Dios. Y esto lo harán porque no conocieron al Padre ni a mí”. Juan 16

  Nota: (1) http://mb-soft.com/believe/tsnm/filioque.htm ; (2)https://es.wikipedia.org/wiki/S%C3%ADmbolo_niceno