Etiquetas

, ,

La Calahorra es un pequeño pueblo de 680 habitantes, situado a los pies de Sierra Nevada, casi en el límite con Almería. Perteneció al marquesado del Zenete. Como herencia tiene un imponente castillo, utilizado para el rodaje de la serie La Casa del Dragón, e imponentes edificios señoriales, como testigos mudos de un pasado muy distinto y ya lejano. Esta villa fue escenario, como tantas otras, de la definitiva rebelión morisca andalusí, que acabó con la expulsión total de la población morisca entre 1609 y 1613, bajo el reinado de Felipe III. Es la llave del ascenso a La Ragua (2041m.), última estribación del macizo de Sierra Nevada.

Es pasado ha dejado como herencia unos edificios e iglesias de grandes dimensiones, de ladrillo rojo macizo, de sólidas estructuras e impactante apariencia. Muchos de los artesanos y obreros era moriscos ya asimilados, conocidos como mudéjares, que trabajaban este material y el artesonado de madera, con gran esmero y vistosidad.

La iglesia de La Anunciación tiene un imponente campanario y el edificio que la conforma es de gran tamaño. La solidez de los materiales garantiza su conservación, pero el pequeño tamaño de la población hace que sus recursos públicos sean escasos. Sin embargo la iglesia resulta ser el punto clave de la articulación social de los lugareños. Está situada en un lateral de la plaza central, junto al Ayuntamiento y la parte baja del camino que da acceso al castillo.

La construcción se inició en el siglo XVI, pero la conflictividad de la zona, motivada por la inestabilidad de la situación de la población morisca, hizo que no estuviera terminada hasta un siglo después. Conserva interesantes imágenes, aunque no hay un catálogo elaborada sobre ellas. El patrono de la localidad es San Gregorio nacianceno, arzobispo de Constantinopla, en el siglo IV. También es muy venerado San Antonio de Padua, que cuenta con capilla propia en el templo parroquial.

Cuenta con una imagen de un crucificado, protegida por una urna de cristal, que parece ser la de mayor valor artístico.  Todo lo demás es nuevo, como consecuencia de la destrucción patrimonial producida en la Guerra Civil. También existe una urna con los restos del sacerdote asesinado en 1936.

La oferta patrimonial, la gastronómica,  las rutas senderistas de montaña y el castillo del marquesado, pueden darle una nueva orientación a esta pequeña villa.