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         Que no es injusto Dios para echar en olvido vuestra labor y el amor que mostrasteis para con su nombre, con los servicios que habéis prestado a los santos y continuáis prestando. Hebreos 6, 10-11
Un anciano y venerable sacerdote, al pie de la imagen de un santo, me dijo: “Sigue cuidando de los santos, ellos te lo agradecerán y reza continuamente jaculatorias”. Las imágenes de santas y santos están siempre silenciosas, mudas, parecen ausentes en su mundo, sin embargo, escuchan. Da igual que ya no reciban culto, o que reciban pocas visitas. Su acción seguirá produciéndose y resultando efectiva, aunque no lo parezca. Los santos y santas se consolidan con el tiempo. No solo es que la Iglesia los declare como tales, o sea que puedan recibir culto universal o local, sino que los fieles acudan a ellos, a sus imágenes y los conviertan en objeto de veneración.
Todas las iglesias tienen la obligación canónica de erigirse bajo la advocación de un titular, y también la poseer alguna reliquia de 1ª categoría, que además debe ser mostrada y venerada por los fieles. Hay algunas que son “abundantes en reliquias”, incluso algunas tienen los cuerpos de algún santo o santa, pero todas deben solicitar a la Congregación para el Culto Divino, la concesión de alguna reliquia.
A los santos y santas se les puede rezar de modo personal, con oraciones directas de los fieles, o con jaculatorias u oraciones oficiales, que además son portadoras de indulgencias y de beneficios personales. Eso sí, deben cumplirse unos requisitos mínimos.

                               Oración a San Vicente de Paul
Oh glorioso San Vicente, celestial patrono de todas las asociaciones de caridad y padre de todos los desgraciados, que durante vuestra vida, a ningunos rechazasteis de todos los que acudieron a vos. Ah, mirad cuantos males nos afligen y venid en nuestra ayuda. Alcanzad del Señor socorro para los pobres, alivio para los enfermos, consuelo para los afligidos, protección para los abandonados, generosidad para los ricos, la conversión para los pecadores, celo para los sacerdotes, paz para la Iglesia, tranquilidad para los pueblos y la salvación para todos. Que todos sientan los efectos de vuestra piadosa intercesión, para que, aliviados por vos en las miserias de esta vida, podamos reunirnos con vos allá arriba, donde no habrá más luto ni llanto, ni dolor, sino gozo, alegría y bienaventuranza. Amén. Indulgencia de 300 días, y plenaria si se repite esta oración un mes entero todos los días.

                                Jaculatoria a San Felipe Neri
Humilde San Felipe, rogad por mí a la Inmaculada Virgen y Madre de Dios. Indulgencia de 100 días y plenaria si se repite todos los días, durante un mes

                             Oración a Santa Catalina de Siena
Oh admirable Santa Catalina, que merecisteis hacer de toda vuestra vida nobilísimo holocausto, inspirándoos constantemente en un ardiente amor a Jesús, el Cordero inmaculado y a su amada Iglesia, cuyos derechos afirmasteis y sostuvisteis animosamente en tiempos turbulentos; alcanzadnos no solo la gracia de atravesar incólumes por la corrupción del mundo, sino también la de permanecer fieles a la Iglesia con la palabra, con las obras y con el ejemplo, de ver siempre y de mostrar también a los demás al Vicario de Cristo como áncora en las tempestades de la vida, como el faro que en la noche de los tiempos y de las almas señala el puerto de la salvación. Indulgencia de 300 días y plenaria, si se reza durante un mes entero todos los días.

                                  Devoción de las 1000 avemarías
Santa Catalina de Bolonia (1413-1463), instituyó la peculiar devoción de las 1000 Avemarías. Ella las rezaba en la noche santa del 24 de diciembre. Ahora, para facilitar el cumplimiento se rezan a razón de 40 diarias, entre el 29 de noviembre y el 23 de diciembre, ambos inclusive, hasta completar la 1000.