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          “Como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como yo cumplí los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y ese gozo sea perfecto.” Juan 15, 9

                   Monseñor Catalá Ibáñez oficia la misa en San Agustín

          A San Agustín hay que regresar siempre, bien a las lecturas de uno de los grandes padres de La Iglesia, o a la iglesia de San Agustín del Real, el barrio más populoso de Melilla. La Iglesia de San Agustín fue Paul desde su fundación en 1938, hasta la salida de esta orden de la parroquia en noviembre de 2011. La autoridad diocesana rige ahora sobre toda la ciudad, quedando atrás otro tiempo de experiencias espirituales.

          El actual párroco, el padre Rafael López Cordero se ha enfrentado a la difícil tarea de rehabilitar el edificio y el espíritu de la propia parroquia, porque la Iglesia es tanto el propio templo, como el espíritu invisible que lo llena y mantiene. Monseñor Catalá Ibáñez ofició aquí misa en noviembre de 2015, para bendecir la reposición del culto al Cristo de Limpias, y para abrir un nuevo tiempo en la iglesia.

         Apenas tres meses después de aquella visita llegó el gran terremoto de Melilla (25 de enero de 2016)  y el edificio se vio afectado por los daños. Durante gran parte del año 2017 el templo ha estado cerrado, al tener que renovarse de modo completo las cubiertas, y redefinirse el espacio de la nave. Las obras ha corrido a cargo del Obispado de Málaga. Durante todo ese tiempo, la misa se celebró en el local parroquial y en el pabellón de deportes del instituto Miguel Fernández.

          Con el impulso y el trabajo del padre López Cordero, y el respaldo atento y cercano del Obispo Catalá Ibáñez, la iglesia de San Agustín ha sido reconstruida en el doble sentido expresado. Hoy es una parroquia nueva, con un nuevo rumbo, con las imágenes de los santos regresadas a la nave y a la devoción de los fieles. Ha sido un trabajo arduo que ahora culmina, en presencia del Obispo titular de la Diócesis de Málaga. el nuevo tiempo de San Agustín acaba de iniciarse. Nunca hay rosas sin espinas, ni gloria sin sacrificio. El camino de la fe es sinuoso y en pendiente, incluso para los grandes santos.

           Nota:https://elalminardemelilla.com/2016/12/13/el-cierre-de-la-parroquia-de-san-agustin/