El brillo de San Juan

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Sol brillante de San Juan

Sol brillante de San Juan

Juan era la lámpara que ardía y brillaba, y vosotros quisisteis gozar un instante de su luz. Juan 5, 35

       El brillo del Sol sobre el mar, en el día de san Juan fue esplendoroso. En las primeras horas de la mañana la luz no molesta, es brillante pero no cegadora. Eso es lo que debemos buscar siempre. Las sombras acompañarán siempre a la luz, pero no deben  dominarla. La luz tampoco debe ser tan fuerte como para confundir. Fue un día claro de viento del NO. Había algo especial en este día, en estas primeras horas de la mañana. La temperatura era fresca y la nitidez del aire máxima.

        Tenéis que nacer de nuevo; el viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va. Aís es todo el que na nacido del Espíritu. Juan 3, 8

          Vemos los signos y apreciamos las señales, pero no siempre sabemos interpretarlas, o hacia dónde nos conducen. Tampoco están siempre.

           Todavía os queda un poco de luz; caminad mientras tenéis luz, antes de que os sorprendan las tinieblas. El que camina en tinieblas no sabe a dónde va. ; mientras hay luz, creed en la luz, para que seáis hijos de la luz. Esto dijo Jesús y se fue y se escondió de ellos. Juan 12, 35-36

             Hay que aprovechar ahora este tiempo de calma. No siempre veremos así de claro.

La figura de Juan el Bautista

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         Juan el Bautista era un profeta, un anunciador que predicaba en el Jordán y tenía una amplia comunidad de seguidores. El evangelio de Mateo, capítulo 3,  nos lo presenta como un hombre que: usaba un vestido de piel de camello y una correa de cuero alrededor de la cintura (cíngulo), y su comida eran langostas y miel. Confesaba pecados, atendía a la gente y luego los bautizaba en el Jordán. Imprecaba a los fariseos, a los saduceos y al tirano Herodes. Sus advertencias eran muy directas: El hacha está ya puesta en la raíz de los árboles. Todo árbol que no de buen fruto será cortado y arrojado al fuego.

             Jesús, el Cristo, se acercó hasta él para ser bautizado, pero el Bautista reconociéndole le dice, en Mateo 3, 14-15: Soy yo quien debo ser bautizado por ti, ¿y vienes tú a mí?. -¡Déjame hacer ahora, pues así es como debemos nosotros cumplir toda justicia!-. Es Mateo el único que ofrece esta enigmática y no resuelta respuesta.  Parece una afirmación categórica, en defensa de La Ley, la de Dios o Mosaica , que Jesús viene a cumplir y no a abolir. Incluso Él mismo se sitúa por debajo de ella y obliga a que ambos la cumplan.

          Este evangelista ofrecerá un testimonio más, es un testimonio que también recogerá Lucas. En Mateo 11, 1-4: Mientras tanto, Juan que había tenido en la prisión noticia de las obras de Cristo, envió a sus discípulos a preguntarle: ¿eres tú el que ha de venir o esperamos a otro?. Jesús les respondió: id y contad a Juan lo que habéis visto y oído. Mateo refiere pues un contacto entre ambos, la impaciencia del Bautista por su prisión, y el conocimiento del rabí Jesús de la situación de Juan. Mateo cuenta que una vez ejecutado Juan, sus discípulos tomaron el cadáver y lo sepultaron (pero no menciona lo sucedido con al cabeza, que con posterioridad sería objeto de veneración). “Al enterarse Jesús, se alejó de allí en una barca, a un lugar desierto, él solo”. Mateo 14, 13. Esto solo lo referirá Mateo.

          Marcos utiliza casi el mismo texto que Mateo, pero lo sitúa al inicio de su evangelio, lo que le confiere una importancia aún mayor. Omite cualquier referencia posterior a que Jesús tuviera algún conocimiento o contacto tras el encarcelamiento de Juan, o incluso noticia de su muerte.

         Ninguno de los dos evangelistas hace mención de la filiación de ambos, que según aclarará Lucas, eran primos por parte de madres, que no de padres. El caso es que el primero es el anunciador y el segundo el enviado. Hay relación entre ellos e incluso la gente los confundía. En algún momento llegarán a pensar que Jesús es Juan resucitado, lo que atormentará al tirano Herodes. Debían parecerse, incluso físicamente.

             Lucas, el tercero de los evangelistas, creará un bello cuento. Al inicio de su evangelio narra el nacimiento de Jesús y de Juan (sin intervención de los padres), lo que convertirá en humo la genealogía humana de Jesús, descrita a través de los padres. Cuenta el encuentro entre las madres, se supone que hermanas y vincula desde el nacimiento a ambos niños, tanto en tiempo como en espacio. Se precederán en todo. Retomará luego el texto común y narrará el bautismo en el Jordán de modo similar. Describe con mayor amplitud el papel de los emisarios de Juan y añadirá este elogio por parte de Jesús, en Lucas 7, 28: Porque os digo, entre los nacidos de mujer no hay nadie mayor que Juan. Lucas no menciona la muerte del Bautista, pero sí una afirmación del propio Jesús por el que sabemos que Juan ni comía pan, ni bebía vino.

                El otro Juan, el evangelista, es un teólogo y un místico, por lo que ya no añade o quita datos significativos. Sin lugar a dudas, Juan ya presenta a Jesús como “el Mesías”, el ungido.

                                               La leyenda del Bautista

          La leyenda del Bautista es inmensa. Recorrió el orbe greco-romano desde una punta hasta la otra. Sus reliquias eran y son tan veneradas  como las del propio Cristo. Las iglesias y templos dedicados en el mundo cristiano son inabarcables, e incluso tiene un día de conmemoración, al mismo nivel del de su primo, al que anunció. El nacimiento del Bautista abre el verano y el de Jesús el invierno, los dos con categoría de solsticio.

          Al menos dos iglesias-catedrales, la de Amiens en Francia y la de San Silvestre en Roma, afirman tener el auténtico cráneo de Juan el Bautista. Sin embargo, también en la gran mezquita omeya de Damasco, hay un relicario con la cabeza del Bautista, al que los musulmanes llaman Yahia. Los mayores conservadores y coleccionistas de reliquias del mundo fueron los bizantinos, pero con los saqueos llevados a cabo primero por los cristianos romanos, y luego por la caída de la ciudad en manos del Imperio Otomano (1453), la mayor parte de estas reliquias desaparecieron, o se repartieron por el mundo. En Estambul se conserva un brazo del Bautista e incluso el hueso superior del cráneo. Reliquias parecidas afirman poseer iglesias y monasterios de todo el orbe cristiano.

           Se trata de un gran personaje, objeto de gran veneración, absolutamente desconocido y oscuro desde el punto de vista histórico, aunque de gran definición teológica.

Santa María Micaela en Melilla

               Hoy es el día de Santa Mª Micaela, cuyo nombre y religiosas llegaron a Melilla en 1938, para acometer el trabajo de intentar ofrecer a las mujeres «víctimas de la prostitución», una segunda oportunidad.  De todas las discriminaciones, desigualdades, violencia y humillaciones que sufren y han sufrido las mujeres, a lo largo de toda la historia, la prostitución es la más degradante . Es una situación que se podría equiparar perfectamente a la de la esclavitud. No en vano, se califica como «explotación sexual de mujeres». Lo peor de todo es que es un gran negocio, uno de los 3 más lucrativos del mundo, junto el del tráfico de drogas, y el de armas.

       A las Religiosas Adoratrices le fue mal en nuestra ciudad, y que poco pudieron hacer ante el peso de «uno de los vicios de Melilla», como dijera Indalecio Prieto en el Parlamente español. Claro que no era el vicio solo de Melilla. Es el vicio del mundo y de la historia, la gran vergüenza del machismo y de la sociedad patriarcal. Hay una amplia ideología, un consentimiento legal, y un amparo mundial que permite, en el siglo XXI, el tráfico y la explotación sexual de personas, que afecta, en más de un 90% a las mujeres.

                             Las Religiosas Adoratrices en Melilla

     Llegaron a la ciudad en 1938, traídas de la mano de por la Institución Militar. La calle Mar Chica estaba llena de casinos y lupanares. Hoy la prostitución se extiende en Melilla por amplias y diversas zonas. Desde 1938 hasta 1955,  estuvieron alojadas en lo que se conocía como Casa del Reloj, antigua sede de la Feria Hispano-Marroquí . En 1953, con la edificación de la nueva iglesia de Santa Mª Micaela, las Adoratrices se fueron a su nuevo colegio residencia en la frontera de Beni Enzar, en donde  estuvieron hasta su marcha de Melilla en 1978. Nunca llegaron a estar en esta iglesia.

           La campana de Santa Mª Micaela, bendecida en 1953 por el obispo de la diócesis de Málaga, Ángel Herrera Oria, fue en su momento,  la mas grande de la provincia malacitana, a la que entonces pertenecía Melilla. Es una campana de volteo de 561 kilos.  Curiosamente, el colegio de las Adoratrices, mientras estuvo en la Casa del Reloj (1938-1955), se convirtió en uno de los más exclusivos, en donde recibían clases muchas hijas de las más afamadas familias de la ciudad. También sufrieron un robo sacrílego en ese lugar.

               Sin embargo, el nombre de Santa María Micaela no debe ser disociado del motivo al que su fundadora quiso dedicar sus esfuerzos y empeños. La conocida como iglesia de Santa Mª Micaela en el Barrio de La Victoria, no alo´jó nunca a las Religiosas Adoratrices, pese a haber conservado su nombre. Es el campanario más alto de toda la ciudad, y diría que hasta el único, pues fue concebido y diseñado como tal. El resto de las iglesias tienen espadañas y torres, pero solo esta campanario.

                              Mujeres, crisis y prostitución

          En cualquier acontecimiento de la humanidad, crisis sociales, económicas, guerras, las más perjudicadas son siempre las mujeres. Las calles de la ciudad se están llenado de mujeres que ejercen la prostitución, desde el Real, hasta el mismísimo  centro de la urbe, y no sólo proceden del país vecino. La pobreza aumenta y los que hacen negocio con ella, también. De todo esto no se libra país alguno. Melilla vive en una zona limítrofe con la misera, por lo que el tráfico y explotación de mujeres es una realidad constante.

Volviendo a la casa del Padre

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          ¿Has cometido un pecado?. Entonces entra en la iglesia y arrepiéntete de el. Porque aquí no está el juez sino el médico: aquí no se nos investiga sino que se nos perdonan los pecados. San Juan Crisóstomo

                 Pasada la lucha, el alma entra en un estado de paz y gozo inefables, decía el monje Evagrio Póntico, pero ¿cuándo sucede eso, cuánto dura ese estado de calma?. Es una estrecha puerta la que comunica un estado con otro. Volvemos a un templo, a un lugar de descanso y lo que antes tenía sentido, ahora nos parece completamente desposeído de el. Las cosas que veíamos antes ya no están, o quizá nunca estuvieron como las recordamos.

           La casa del Padre es una expresión utilizada para referirse tanto a la muerte, como a la vuelta al templo, al lugar en donde nos espera siempre la paz y el silencio, tras un largo tiempo de ausencia. El padre o la madre siempre esperan la llegada del hijo/a. También puede referirse a ese tiempo feliz, ausente de malicia y en donde reinaba la inocencia, en el que nuestros padres resolvían cualquier problema que aconteciese en nuestra vida. Pasado ese tiempo, casi siempre dichoso, debemos caminar en la vida resolviendo nuestros propios problemas. No hay mejor refugio, ni más seguro, que en los brazos de un padre o de una madre.

           En los últimos días, un amigo, regresó a la casa del Padre, a la morada definitiva. Durante un momento caminé en soledad y silencio, por el mismo lugar que él luego debía atravesar, en su postrero viaje. En esa calma, en ese silencio completo, y durante un fugaz instante, quedé desposeído de cualquier problema, angustia o duda. En ese momento, mi espíritu estuvo en la casa del Padre. Hacía mucho tiempo que no tenía esa sensación. Valió la pena gozar de ese instante.

La estrecha puerta que separa del mundo

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               Es un estrecha puerta la que separa este pequeño lugar dle ruido del mundo. No hemos dejado de atraversarla desde hace siete años. Vez tras vez, sin faltar casi nunca. No solo son los lugares, sino tambien las personas que habitan en ellos, los que los cuidan y mantienen, y todos aquellos que han pasado por esos mismo bancos y han mirado a esas mismas imágenes. Todo aparenta estar vacio, pero sin embargo esta lleno de sensaciones que no pueden verse, pero sí percibirse.

             Sabemos lo que hacemos nosotros (mantener las luces), pero no lo que hacen los demás; cuidar las plantas, mantener los adornos, encender las lámparas. Es ese trabajo conjunto y anónimo lo que mantiene este lugar de paz, al que hemos acudido a pleno Sol, en días de lluvia, a medio día y por la noche. Hemos transitado por la nave vacía, hemos visto acudir gente y cambiar los grupos humanos.

             Desde que nos descubrieron su existencia no hemos dejado de acudir allí. Muchos no saben si quiera de su existencia, otros no verán nada de los que describimos y nunca les dirá nada este lugar, que siempre es el mismo y siempre es diferente. Minetras podamos, no dejaremos de atravesar esta puerta.

Origen y diferencias del rosario

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      El origen del rosario se pierde en los tiempos. En Grecia es muy popular el llamado Kombolói (κομπολόι), que es un conjunto de cuentas, entre 17 y 21 y no tiene significado religioso. Es muy parecido al Tasbih o masbaha, o rosario musulmán o sarraceno. En ambos casos no tienen símbolos religiosos, y el origen parece proceder de La India. Tanto griegos como musulmanes llegaron hasta el interior de Asia, y allí pudieron adoptar este objeto, que es en sí relajante y favorece la concentración, bien al orar o para otra acción memorística.  Tener algo entre la manos y pasar las cuentas con los dedos relaja y desconecta del entorno y favorece la relajación. Los musulmanes no pueden usar símbolos religiosos, por lo que adornan su «tasbih» con una pequeña borla en el extremo. En la Iglesia Ortodoxa de Oriente no utilizan al «crucificado» como símbolo, ni representan a los santos de otra manera que no sea mediante iconos. Estas diferencias y peculiaridades, nos deja solos, a los cristianos de tradición romana, frente a una muy particular visión y representación del rosario.

                           Rosarios y cruces gemelas

        Un buen rosario debe tener peso, y sonar de una manera especial cuando se tiene en la mano. El efecto relajante y de desconexión sobre la mente es igual al de los dos tipos anteriores. El rosario romano lleva incorporada la cruz (no existe el uno sin la otra), y la medalla a la que está dedicado el rosario. Tengo una amplia colección de ellos, y no hay nada mas relajante que estar un rato observándolos, clasificándolos, anotando diferencias y similitudes entre ellos. He cogido muchos rosarios sin cruces, y cruces sin rosarios, y a lo largo del tiempo he creado composiciones, que una vez unidas, forman un conjunto ya inseparable. El material de los rosarios y el tipo de cruz, nos informan de las épocas de las que proceden (vidrio, semillas, plata, azabache, nácar, amatistas, coral). Cuanto mejor es el material más pesan.

           Los rosarios antiguos son muy delicados, ya que los alambres que los unen son muy finos. Algunos empiezan a deshacerse nada más tocarlos. A lo largo del tiempo hemos ido recogiendo rosarios y algunos se han emparejados. Hemos encontrado rosarios exáctamente iguales, con bastantes años de diferencia. Son los «rosarios gemelos». también hay cruces gemelas, del mismo tipo de material y diseño, que aparecen unidas a rosarios completamente distintos. Todos parecen ensamblarse de una manera peculiar y se hace imposible separar cruces y cuentas.

           En La Capilla preferimos los vidriados de colores, cuyo par gemelo ha sido encontrado recientemente, y los de creces pesadas y potentes. Algunos parecen transmitir una gran cantidad de energía positiva, fruto de las oraciones de muchos años. El rezo del rosario parece iniciarse en el Occidente latino a partir del año 800, aunque en principio se rezaba son la recitación de Los Salmos. Luego iría evolucionando hasta la forma actual. Su devoción litúrgica se instituonalizó tras la batalla de Lepanto en 1571.

El origen de las imágenes religiosas

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              La imagen del Cristo de La Caña en Melilla

      En un principio no existían ni las imágnes ni los símbolos. El cristianismo surge desde sus orígenes hebreos y la prohibición de representar a Dios era total. Tampoco había santoso snatas. Existían tan solo padres de La Iglesia, en la que las mujeres fueron sutilmente apartadas, pese al importante lugar que algunas desempeñaron funto a Jesús el Cristo. En las catacumbas, en las primeras iglesias de pìedra, probablemente se hicieron pinturas murales, o dibujos esquemáticos y simbólicos, como el del pez, que constituirían las iniciaales representaciones del cristianismo.

        Las pimeras imágenes serían pues los iconos y surgirían, según el consenso de los eruditos, en el siglo IV. Sería los fieles los que elaborarían esas imágenes iconográficas, basadas en las descripciones, tanto del propio Jesucristo, como la de sus apostoles, evangelistas y los primeros Padres de La Iglesia. La Iglesia primitiva, tras grnades controversias, acabarían aceptando esta forma de culto no prevista. Ese mundo primigenio de Fe se dividió en iconoclastas e iconódulos. La evolucón de las misma sería diferente. En la Iglesia Ortodoxa cristiana la tradición sigue fijada en los murales y en los iconos, que se representan en forma bidimensional. El volumen y la libertad creadora de los artistas es cosa de la Iglesia católica de occidente. La Cruz como tal aparecería en un tiempo impreciso, y nunca bajo el reinando de Constantino y la falsa leyenda de «in hoc signo vinces» (con este signo vencerás).

        Lo que si queda claro es que la imagen, en la forma que sea, o el signo, es el modo de comunicar la persona y su espíritu, con la idea de una divinidad protectora y creadora, de sentimientos, de Fe, de espiritualidad. Se mira hacia la imagen para conectar hacia algo que se siente fuera, y también como un modo de conectar con una sensibilidad interior, que no todos/as logran descubrir, o que simplemente no les importa. Una misma imagen no dice a todo el mundo lo mismo, y hay muchos a los que no les dice nada, salvo la propia expresión artística. El mundo de la imagen religiiosa es el de menor tamaño, dentro del aspecto religioso humano. La mayor parte de los que tiene alguna creencia, la llevan a cabo sin representación alguna.

                    La imagen del Cristo de La Caña

      En febrero de 2014 redescubrí, de modo causal, y con la colaboración de algunos amigos, la historia olvidada de esta imagen, que llevo fotografiando varios años, a través del cristal que la proteje, luchando contra los reflejos dle cristal. Sin embargo, en la última visita, descubrí un pequeño pestillo ocualto, que abre la puerta de la ornacina. Me quedé sorprendido por la sencillez de la solución y así pude encontrame ante ella sin trabas o nada que impidiese su contemplación. Resulta muy atractiva y de factura muy cuidada. Es sencilla pero muy delicada en su hechura. La he visto y fotografiado muchas veces, y siempre parece mostrarse de un modo distinto.

     Es el momento, el lugar y la ocasión de reencontrarse con todo, de reiniciar el camino, d evolver a empezar desde el principio, porque estaba perdido y me encontraste.

Escuchar en el silencio

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             Revestíos de la armadura de Dios para que podáis resistir las insidias del diablo. Porque nuestra lucha no es contra la carne o la sangre, sino contra los principados y potestades, contra los dominadores de este mundo tenebroso, contra los espíritus malignos, que están por las regiones aéreas. Por esto, tomad la armadura de dios, para que podáis resistir el día malo y permaneced firmes cuando todo se cumpla. San Pablo, Efesios 6, 11-13.

               Revêtez-vous de toutes les armes de Dieu, afin de pouvoir tenir ferme contre les ruses du diable. Car nous n’avons pas à lutter contre la chair et le sang, mais contre les dominations, contre les autorités, contre les princes de ce monde de ténèbres, contre les esprits méchants dans les lieux célestes. C’est pourquoi, prenez toutes les armes de Dieu, afin de pouvoir résister dans le mauvais jour, et tenir ferme après avoir tout surmonté. San Pablo, Efesios 6, 11-13.

               Hay un cierto tipo de mal contra el que no es posible luchar. Es demasiado potente para nuestras fuerzas. Está siempre presente, rodeándonos y que se activa y se acrecienta cuando intentamos detenerlo, o retrasarlo en su avance. No suele ser visible o manifestarse, pero acecha siempre. Existe una ley física que dice que cuando ponemos en marcha una fuerza, surge otra en sentido opuesto. Para vencerla hay que realizar una fuerza aún mayor.

               No siempre se puede estar fuera, no siempre podemos estar dentro. Casi nunca se está a salvo, no siempre se está en descanso. Las señales vuleven a percibirse, están ahí siempre. Nos avisan y conducen en la dirección correcta, la que en un principio habíamos decidido seguir. No siempre las hacemos caso, no siempre estamos atentos. En ocasiones hay demasiado ruido y todas nos pasan desapercibidas. Todo tiene que estar en calma para escucharlas. Nuestros sentidos deben estar cerrados al mundo, y solo atentos para percibir su leve soplo. La llamada  espíritu es siempre muy delicada. El morado de la Semana Santa ha dado paso al blanco. No debemos concentrarnos solo en el dolor, no debemos vivir siempre en la fiesta. Unas etapas deben dejar paso a otras. El tiempo no se detiene.

Soledad en las calles

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      He contemplado decenas de veces esta procesión en Almería. Nunca la he visto tan desasistida  de espectadores, de feligreses. Soledad y Dolores rivalizan o van acompañadas. Esta imagen de la Soledad pertenece a la parroquia de Santiago, un templo reconstruido en la década de 1940. Es una procesión muy sobria. No lleva acompañamiento musical, ni palio, solo un sencillo trono de plata, cubierto de grandes velones. La imagen de la Soledad de Santiago no busca efecto adicional alguno, salvo la devoción, el rezo del rosario y el embriagante y dulce aroma del incienso. Aún  así. era demasiada la sensación estar frente a un trono desasistido. Puede ser que en grandes capitales, de población populosa, se de la sensación de un masivo seguimiento. La impresión que yace bajo esa apariencia es que el porcentaje de personas que vive o lleva a cabo estas conmemoraciones es reducido, en número estable en el mejor de los casos, o con tendencia a reducirse, aunque lentamente. ¿Estamos frente a un mundo que agoniza, pervivirán estas imágenes en el futuro, podrán ampararnos frente a toda la incertidumbre que nos espera?. Es imposible decirlo, aunque alguna intuición si podemos tener. Todo pervivirá, en un modo u otro, mientra esa sea nuestra intención, voluntad y dediquemos parte de nuestro esfuerzo a ello, incluso cuando aquello que contemplemos, invite a cesar en nuestro esfuerzo. Es verdad que los ejemplos que se contemplan, y que rodean esto mundo de las imágenes, no invitan precisamente a la creencia, sino a todo lo contrario. Compórtate como si tuvieses fe, y tendrás fe. El viento parece siempre soplar en contra, y las pendientes parecen solo ascender.

        Cuando la desorientación es grande, cuando no se encuentra la luz, pese a estar en medio del día, es conveniente regresar a un punto fijo anterior, e iniciar el camino de nuevo.

La crucifixión según los evangelios

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               Enrique Delgado  

        Padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado. Estas palabras del Credo, son las únicas históricamente ciertas, y aquellas de las que podemos dar cuenta. Con la muerte acaba el testimonio histórico del Rabí Jesús y con la resurrección, imposible de probar, se inicia la historia del Cristo de la Fe, del Cristo de Pablo. Hay que tener un cuidado extremo con las traducciones evangélicas, porque puede situarnos en niveles diferentes, tanto de testimonio histórico, como de creencia. Es muy importante la situación cronológica de los textos, porque unos nos llevan hasta otros, como una escalera, y como tal puede bajarse o subirse. Yo siempre busco las traducciones realizadas sobre el texto griego, el idioma original evangélico, porque los matices son muy importantes, si  nuestra pretensión es asomarnos al borde mismo de la posible verdad, ya sea histórica o de la Fe.

                              La cronología de los textos

            Las cartas auténticas de Pablo, que no son todas, y Los Hechos de los Apóstoles, escritos por Lucas, discípulo de Pablo, son los escritos más antiguos o los primeros en ser puestos por escrito, hacia la sexta década del siglo I. Los Evangelios se mantenían en la tradición oral, o en algún texto escrito desconocido hasta la fecha, y que los eruditos denominan como «Quelle», la fuente, dadas las similitudes entre los evangelios de Marcos y el de Mateo. El evangelista Lucas redactaría el suyo a la vista de los otros dos, y teniendo en cuenta la doctrina fijada ya por las cartas de Pablo, que había impuesto su teología sobre el resto de las comunidades cristianas. El evangelio de Juan es el último o más moderno, distinto a todos, y escrito hacia la  mitad del siglo primero.

                                        La muerte en la cruz

             Todo esto es demasiado extenso y profundo, por eso solo vamos a centrarnos en el instante mismo de la muerte, en qué sucede en ese momento y en cómo lo narran los evangelistas, que tampoco parecen ser los autores directos del texto  final escrito. Son sus evangelios pero fueron fijados con posterioridad. Ese sería el salto de la tradición oral, con decenas de textos escritos, a la plasmación de un texto único y definitivo.

          Mateo 27, 44-52: Otro tanto también los ladrones que habían con él habían sido crucificados le ultrajaban. Desde la hora sexta hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora nona. Y hacia la hora nona clamó Jesús: «Dios mío (Eloí), Dios mío», ¿por qué me desamparaste?. Algunos de los que allí estaban, al oírlo decía: A Elías llama éste. Y al punto, corriendo uno de ellos y tomando una esponja y empapándola en vinagre e introduciendo en ella una caña, le daba de beber. Mas los demás decían: Deja, veamos si viene Elías a salvarle. Mas Jesús, habiendo clamado con gran voz, exhaló el espíritu. Y he aquí que el velo del santuario se rasgó en dos de arriba abajo, y la tierra tembló y las peñas se hendieron.

         Marcos 15, 32-39: También, los que habían sido crucificados junto a él le ultrajaban. Y llegada la hora sexta, se produjeron tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora nona. Y a la hora nona clamó Jesús: Dios mío (Eloí), Dios mío, por qué me desamparaste. Y algunos de los presentes, al oírlo decían: Mira, a Elías llama. Corriendo uno y empapando en vinagre una esponja, sujetándola a una caña, le daba de beber diciendo: Dejad, veamos si viene Elías a descolgarle. Mas Jesús, lanzando una gran voz, expiró. Y el velo del santuario se rasgó en dos de arriba abajo. Y viendo el centurión, que allí estaba frente a Él, que de tal manera había expirado, dijo: verdaderamente este hombre era hijo de Dios.

         Nota: Mateo y Marcos redactan un texto muy similar, salvo en la presencia del centurión romano, en la parte final del texto de Marcos, que parece más próximo, más cercano  en su redacción. En ninguno de los dos se distingue entre el ladrón bueno y el malo. Ambos ultrajaban a «Jesús crucificado». Frente al dolor ajeno, siempre hay quién muestra una actitud hiriente, que a veces llega a lacerar más que el dolor propio.

         Lucas 23, 42-48: Y el otro decía a Jesús: acuérdate de mí cuando vinieres en la gloria de tu realeza. Díjole: en verdad te digo que hoy estarás conmigo en el Paraíso. Y era ya como la hora sexta, y se produjeron tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora nona, habiendo faltado el Sol; y se rasgó por medio el velo del santuario. Y clamando con voz poderosa, Jesús dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y dicho esto expiró. Viendo el centurión lo acaecido, glorificó a Dios diciendo: realmente este hombre era justo. Y todas las turbas allí reunidas para este espectáculo, considerando las cosas que habían acaecido, se volvían golpeando los pechos.

       Nota: Lucas, el discípulo de Pablo, compone un texto diferente. Aquí no se relata el acontecimiento histórico de la muerte de Jesús, sino que se refiere directamente al Cristo de la Fe. El buen ladrón (que solo se menciona en este evangelio), se dirige a Cristo y no al Jesús crucificado. La distancia conceptual con respecto a los relatos de Mateo y Marcos (ambos históricos),  es enorme. En Marcos hay cercanía descriptiva, y en Lucas solo teología y literatura.

            Juan 19, 26-30: Jesús, viendo a la Madre, y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su Madre: Mujer, he ahí a tu hijo. Luego dice al discípulo: he ahí tu Madre. Después de esto, sabiendo Jesús que ta todas las cosas estaban cumplidas, para que se cumpliese la Escritura, dice: Tengo sed.  Había allí una vasija de vinagre; tomando pues, una esponja empapada en el vinagre y clavándola en una caña de hisopo, se la acercaban a la boca. Cuando, pues, hubo tomado el vinagre, Jesús dijo:. Consumado está. E inclinado la cabeza entregó el espíritu.

            Nota: Juan, el testigo al pie de la Cruz, solo está interesado en marcar su posición. No da detalles sobre la oscuridad del día, que parecía acompañar a la tragedia del crucificado. No hay diálogo con el Padre, ni ladrones acompañando en el tormento. No hay centurión, ni relato histórico. A quien redactase este evangelio, solo le interesaba resaltar que allí estaba Juan y que fue designado como el discípulo amado, algo que a la postre no tendría consecuencia alguna.

      PD: Para este artículo se ha utilizado una edición de la BAC (Biblioteca de Autores cristianos) de 1962, en traducción directa del griego de José María Bover y Félix Puzo.