Meditaciones de San Agustín (VI)

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 El pastor, las ovejas y los lobos

La Iglesia

         No es posible despreciar a una parte y congraciarse con otra; y así nadie puede decir con verdad: es cierto que cometo pecados, pero no me separo de la Iglesia. ¿Es posible que juzgues que estás en amistad con la madre si ofendes al Padre. Tampoco se puede discurrir: soy justo pero no pertenezco a la Iglesia. ¿De qué te aprovecha no enemistarte con el Padre, si es él quien ha de vengar las ofensas hechas a la madre?. ¿Qué vas a conseguir con confesar al Señor, honrar a Dios, alabarle, reconocer a Cristo Jesús como Hijo d eDios, y proclamarte sentado a la derecha del Padre, si al mismo tiempo blasfemas de la Iglesia?. ¿No echas de ver la inconsecuencia?.

   Las ovejas y los lobos

                Cuando un lobo se acerca al rebaño, ansioso de entrar en el aprisco y de devorar las ovejas que encuentra al paso, si por estar en vela los pastores y ladrar los perros, no puede realizar sus intentos y se marcha sin matar oveja alguna, no por eso cambia su feroz condición; es lobo cuando viene y lobo cuando se va. ¿Acaso porque no hizo presa alguna, vino lobo y vuelve cordero?. Vino lobo furioso, y vuele lobo medroso; tan lobo es cuando vino, como cuando huyó; no destruyó nada, pero no por eso perdió su ferocidad.

  Nota: Los textos pertenecen al Kempis Agustiniano, edición de 1935.

El oficio de la misa

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                     La primera misa de Francisco José Ruíz Guillot

                 Entrada en procesión por la puerta santa del perdón y de la misericordia. Incensación, coro litúrgico y presencia de ministros de la iglesia, dos obispos; Su Ilustrísima Jesús Catalá Ibáñez, y monseñor Ramón Buxarrais (ambos en segundo plano), el arcipreste Roberto Rojo, en lugar preeminente en el lado de la epístola, acompañado por el clero de la ciudad en pleno, y con los fieles llenando el templo hasta las crujías. Estas es una misa de tiempo ordinario, pero de ocasión excepcional. La gloria de Dios manifestada en la liturgia y hecha presente en su obra, la Santa Iglesia. Hacía mucho tiempo que no se veía un esplendor tal y un lleno igual en la nave de la iglesia.

            El oficio de la misa fue dirigido por el melillense Francisco José Ruíz Guillot y nuevo sacerdote, que también contó con la presencia de sus compañeros, Daniel Martín y Fernando Luque. Esta era su misa, que contó con la presencia completa del clero melillense, y con la asistencia de un obispo en ejercicio, aunque sin mitra ni báculo, y con otro emérito, ambos como simples pastores. No es algo que pueda verse todos los días. Entre otros motivos, ese era el principal por el que estábamos allí

            El texto evangélico fue leído por Fernando Luque, rondeño y también nuevo sacerdote. La homilía, muy bien trabada y declamad con seguridad, corrió a cargo de Francisco José. El texto evangélico correspondía a Mateo, el tema, fariseos y publicanos, uno de los preferidos por este evangelista, y algo de lo que hemos escrito mucho en los últimos días, y que venía como anillo al dedo. Han sucedido muchas cosas en el último mes en la ciudad, que han sacudido el mundo católico practicante. Estamos acostumbrado a las disidencias en los partidos políticos, pero no en la Roca de Pedro.

            ¿Qué hace ese aquí, comiendo con publicanos y pecadores?, preguntaban los fariseos, estrictos cumplidores de la Ley, pero que luego no refrendaban con sus actos. “Jesús, oyéndolos, les respondió: No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Andad, aprended lo que significa “misericordia quiero y no sacrificios”; que no he venido a llamar a los justos sino a los pecadores”.

          Los tiempos son siempre nuevos, y cada vez demandan más respuestas, hay situaciones de gran complicación ética y moral, en las que hay que discernir entre qué es bueno y qué malo, y no siempre es fácil dar con la solución.

          El dogma y todo aquello que sustenta La Iglesia no ha variado con el paso de los siglos, aunque el mundo cristiano está dividido por dos tradiciones fundamentales, la Ortodoxa oriental y la Católica latina. Hay que acostumbrarse a mirar las cosas de un modo más abierto, y pensar que siempre hay otro modo de ver un mismo acontecimiento.

           No siempre se puede pretender razón. Las palabras son solo eso, y en la profesión eclesiástica, como en otras muchas, hay grandes oradores/as, como Juan Crisóstomo (boca de oro). Qué es pues lo que diferencia a unos de otras, qué nos permite ver quién es un fariseo o quién un publicano: únicamente los hechos, las obras Aun así, el joven sacerdote Francisco José y sus compañeros, tienen toda la vida por delante, un tiempo largo en el que deberán enfrentarse a circunstancias de muy diversa índole. Tendrán a su lado tanto aduladores, como buenos consejeros. La capacidad para saber distinguirlos es lo que les permitirá sortear con éxito, el proceloso mar de la fe y de la vida.

             El curso del tiempo ejerce una inexorable y erosiva labor. La piedra aguanta y el asperón se deshace. Lo que ayer parecía obra eterna, hoy solo es arena. El tiempo, su paso, descubre la capa de ornamento de una fachada y muestra su composición interna. No hay tampoco que fiarse de la apariencia externa. Existirán siempre nuevas dificultades, pero no siempre habrá un obispo que acuda a imponer la paz, o una mano extraña que ayude cuando todo parezca perdido. En la cruz, siempre se está solo.

Meditaciones de San Agustín (V)

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Sobre los pastores de la Iglesia

El que a vosotros oye, a mí me oye; y el que a vosotros desprecia, a mí me desprecia; mas el que a mí me desprecia, desprecia al que me envió. Lucas 10, 16

           Las tempestades que azotan la nave de la iglesia, conturban al piloto. El piloto recibe los honores, pero cuanto mayores son, tanto más grandes son los peligros a los que se ve expuesto. ¿Hay abismo más profundo que el humano corazón?. De aquí es de donde se desencadenan frecuentemente los vientos de las sediciones y discordias que, a su vez, ponen en peligro la estabilidad de la nave. Los que tienen en sus manos el timón, y sienten celo por la tranquilidad de la nave, saben cuánta verdad es ésta.

          Es cierto que cuando hablan, leen y exponen dan muestras de su saber; mas, ¡ay, si estalla la borrasca!. Frecuentemente fallan todos los cálculos humanos; a cualquier parte que uno se vuelva, ve que las olas se encrespan, que la tempestad ruge, que los brazos se cansan y que los capitanes no saben dónde enfilar la proa., cómo sortear las olas en qué dirección dejarla a la deriva, de qué escollos librarla para que no se estrelle. Es necesario pues, rogar por los prelados y rogar sin interrupción. Porque, a la verdad, si vosotros no estáis en el timón, ¿acaso no estáis en la nave?.

           No debe tampoco juzgarse que los prelados, por el hecho de serlo no estén también expuestos a algún injusto resentimiento, viven también en gran peligro y están expuestos a los embates de las tentaciones. Porque, ¿qué es cualquiera de los prelados, sino lo que vosotros sois?. Lleva consigo la carne mortal, debe comer, dormir y estar despierto; es hijo de mujer y ha de morir. Si reflexionáis pues, qué es en sí mismo, hombre.

Meditaciones de San Agustín (IV)

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                Parábola del Fariseo y del Publicano       

         Dos hombres subieron al templo a orar; uno fariseo, otro publicano. El fariseo, de pie, oraba en su interior de esta manera: «Oh Dios,  Te doy gracias porque no soy como los demás hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni tampoco como este publicano. Ayuno dos veces por semana, pago los diezmos de todo lo que poseo». Pero el publicano se quedó lejos y ni siquiera se atrevía a levantar sus ojos al cielo, , sino que se golpeaba el pecho, diciendo: «Oh Dios, ven junto a mí a ayudarme, que soy un pecador». Os digo que éste bajó a su casa justificado y el otro no. Porque todo el que se exalta será humillado; y quien se humilla será exaltado».

                                       Sobre el fariseo y el publicano *

           Para humillar al que se exalta, el Señor hace caer sobre él su poderosa mano. No quiso humillarse, confesando su debilidad, y quedó humillado bajo el peso de la mano divina. Cuanto tuvo de pesada la mano para humillar, tanto tuvo de poder para exaltar. Poderosa en ambos casos: potente para aplastar al primero, y potente para exaltar al segundo.

                Si buscas en sus palabras qué súplica ha hecho el fariseo a Dios, no la encontrarás. Subió a orar, pero, en lugar de procurar alabar al Señor, lo que en realidad hizo fue alabarse a sí mismo. Y no le basta no rogar a Dios y alabarse a sí mismo, sino que por añadidura insulta al que humilde pedía la misericordia divina.

                  Ya has oído la sentencia divina, guárdate de la mala causa de ella; o por otras palabras, guárdate de la soberbia.

                                                     Obediencia a la iglesia *

                   En  el símbolo, regla fundamental de la fe, después del Espíritu Santo se hace mención a la autoridad de la Iglesia. En la profesión de la fe, la recta razón exige que a la Trinidad le siga la Iglesia, lo mismo que al inquilino,  la casa; a Dios, su santo templo.

          Nota: * Kempis Agustiniano

Meditaciones de San Agustín (III)

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                               Sobre el modo de orar

       La oración , por tanto, que Dios escucha y que consigue lo que pide, es la que va acompañada de la caridad y de la humildad, del ayuno y de la limosna, de la templanza y del perdón, del deseo de hacer bien al prójimo y no devolverle mal por mal, y del propósito de evitar el pecado y realizar obras buenas.

           No se reduzca tu oración a vana palabrería, que nuestro Señor fue el primero en cercenar, enseñándote que no debes presentarte ante Dios con prolongados discursos, como su con ellos quisieras enseñar algo a Dios. Cuando oras, lo que se requiere es piedad, no verbosidad.

                Poco es retirarse a la soledad del aposento, si permanece abierta la puerta a los inoportunos; y por ella entran malamente las cosas de fuera y asaltan tu interior. Fuera están las cosas temporales  y visibles, que penetran por la puerta, esto es, por los sentidos corporales, en tus pensamientos y te distraen con una multitud de fantasmas mientras otras. Es menester cerrar la puerta.

                  No ceses jamás de orar. hay muchos que se cansan en la oración. En los primeros días de su conversión oran con mucho fervor; mas luego caen en la tibieza, después se enfría y, finalmente, dominados de la pereza, duermen tranquilos, como si no tuvieran necesitad alguna*.

    Nota: * Kempis Agustiniano. Barcelona (1935).

Meditaciones de San Agustín (II)

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                                 Sobre la soberbia

             No te dejes engañar por la soberbia, al ver que es abundante en obras: Ten presente que hace algunas muy semejantes o casi iguales a la caridad. Toda obra buena, que la caridad quiere hacer y hace, pone en movimiento a la soberbia, y como que guía sus caballos. ¡Ay de ti, si tu cochero es la soberbia!. El precipicio es inevitable.

               Que no sea la soberbia la que mueve a obrar el bien, ¿quién lo sabe? ¿quién lo ve? ¿cómo se puede discernir?. Observando sus actos. La misericordia y la soberbia dan de comer al hambriento, hospedan al peregrino e interceden en favor del pobre. La caridad, es decir, la persona movida por la caridad, confiesa el nombre de Cristo y sufre por ello el martirio; también el soberbio da la vida confesando a Cristo; pero el uno tiene la caridad y el otro no. El que no lo hace guiado por la caridad, que escuche lo que dice el Apóstol: «Aunque distribuyese todos mis bienes entre los pobre, y entregase mi cuerpo a las llamas, nada me aprovecharían estas obras».

               La divina Escritura te invita a prescindir de hacer ostentación, a dejar a un lado esas exterioridades aparatosas y a entrar dentro de ti mismo Recógete pues. No atiendas a la pomposidad del ramaje, sino a la raíz que está dentro de la tierra. ¿Es la soberbia la raíz?: pues aunque la apariencia sea la del bien obrar, de hecho no producirá obras buenas. ¿Es la caridad la raíz?: descansa tranquilo, nada malo sucederá.

                 El soberbio es adulador, como el caritativo severo. Por tanto, cuando obras rectamente, no debes recelar de ser visto, sino el hacerlo por ser visto y alabado.

                 No temas: si los soberbios tienen sus festines, también los tienen los humildes. manjar del humilde es la justicia, como la soberbia es del impío, no es maravilla pues, que el corazón del soberbio sea insaciable.

Meditaciones de San Agustín

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Vera Cruz, Segovia

                                             El temor de Dios

      Hay dos clases de temor, uno casto y otro servil; el primero, es el temor de perder la amistad de Dios; el segundo, es el temor de la venganza divina. Y así es servil el temor de ser castigado a arder con los demonios en el infierno, y casto es el de ofender al Señor.

           El ladrón teme al mal, y donde no puede hacerlo impunemente no lo hace; y sin embargo, no porque no robe ahora, deja de ser ladrón. Hay que tener presente que dios mira a los deseos del corazón más que a los movimientos de la mano.

               Si solo temes a Dios por los castigos, evidentemente no amas aún al que así temes. Vanamente te figuras vencedor del pecado, si no lo cometes por temor al castigo.

                No ofender a Dios por temor al infierno, no se llama temer al pecado, sino al fuego; el verdadero temor tema más al pecado que al infierno.

               Te haré una pregunta para descubrir lo que eres; pero atiende bien a la pregunta mía, que suena en tus oídos, y pregúntate después a tí mismo en silencio. Si Dios no te viera cuando haces el mal, y nadie hubiera de convencerte de pecado en su juicio: ¿Lo harías?.

                 Obra pues, movido, no del temor, sino del amor,  para que seas hijo y no siervo. Porque si por solo por temor al castigo obras el bien, no puedes considerarte un verdadero hijo de Dios*.

     Nota:  *Máximas de San Agustín. P. Antonino Tonna-Barthet, Barcelona  (1935)

Las imágenes religiosas de Olot

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       Las imágenes religiosas del Centro Asistencial

 Enrique Delgado

    Los talleres de arte religioso de Olot (1),  cubrieron gran parte de las iglesias y capillas españolas con sus imágenes. Constituyen, aunque a posteriori, una denominación de origen de la imaginería religiosa española. Los talleres de Olot surgen como una iniciativa de dos profesores de la Escuela de Dibujo de Olot, Joaquim Vayreda y Josep Berga, a finales del siglo XIX. Tomaron la inspiración de los talleres del barrio parisino de San Sulpicio, el gran centro de producción de arte religioso católico. Estos profesores fundaron el primer taller: «El Arte Cristiano»; que puede considerarse como el origen de este tipo de imaginería. Las siguientes fábricas y talleres irían naciendo a partir del primero. Tras aprender el arte y el oficio, muchos alumnos fundaban sus propios talleres. En 1902 se fundo el conocido como «Las Artes Religiosas», y posteriormente, aunque en el mismo primer cuarto de siglo, «El Renacimiento de Olot».

       Hay muchos más nombres, pero mencionamos estos dos, porque se trata de los creadores de dos imágenes religiosas que hemos visto en la capilla del Centro Asistencial. Estas imágenes ya aparecen en las fotografías de la inauguración de la Capilla en 1928. Son las de San José y la del Sagrado Corazón. No sabemos si fueron encargadas para ese fin, el de la inauguración de la capilla, o ya estaban, o sea, que procedían de la anterior capilla de San José de La Montaña, y por tanto pertenecían a las religiosas de la congregación de Madres de los Desamparados, presentes en la ciudad entre 1918 y 1924.

            La imagen de San José pertenece al taller de «El Renacimiento de Olot», y la del Sagrado Corazón al de «Las Artes Religiosas». Son dos talleres importantes y en el primer caso nos encontramos ante una imagen centenaria, que muy bien pudiera tratarse de la imagen procedente de la capilla de San José de La Montaña. La segunda pudo ser encargada para la inauguración de la capilla, junto con las de San Vicente de Paúl y Santa Luisa de Marillac, procedentes ambas del taller parisino de «La Statue Religieuse» del barrio de Saint Sulpice (2).

            A las Hijas de La Caridad se las conocía también como «las monjas Francesas», por la procedencia de la congregación. Está claro que no repararon en gastos y encargaron los más fino y exquisito en cada imagen, dentro, claro está, de que no son tallas de maderas, o arte religioso en su concepto más estricto.

           Los santos tienen y guardan secretos, y los descubren ante quien les prestan atención, y en el momento y tiempo que ellos creen adecuado.

Notas: (1)http://noticiasgestionarte.blogspot.com.es/2012/10/las-imagenes-de-olot-tienen-valor.html; (2)https://santuariodejuanelbautista.com/2015/10/11/un-lugar-de-100-anos/

El misterio de las reliquias de Beatriz de Silva

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    El Diario de León informaba en agosto de 2014*, del robo de un relicario en el convento de la Orden de la Inmaculada Concepción. El relicario contenía un pequeño hueso perteneciente a Beatriz de Silva y Meneses, la santa portuguesa de Campomaior (1431?-1491), y fallecida en Toledo, a la edad de 50 años.

       Hace doce años, cuando inicié mi colección de reliquias (estampas y medallas), me encontré con una reliquia inusual. Se ofrecía por una cantidad que no recuerdo, alta para un coleccionista privada, pero no para uno colectivo,  un relicario de plata conteniendo un dedo de Santa Beatriz de Silva. Hacía poco tiempo que el nombre de esta santa había entrado en mi conocimiento.

             Mi labor en aquellas fue la de divulgar en diversos foros de devotos de santa Beatriz de Silva (año 2004), «el hallazgo» del relicario, por el que se interesaron los feligreses de una parroquia de Guadalajara. En poco tiempo reunieron la cantidad requerida, hecho del que me informó el vendedor. No recuerdo nombres, pero recuerdo que el foro desapareció al poco tiempo, y la tienda de objetos antiguos también. Guardé la fotografía del relicario y el recuerdo de los sucedido. No me volví a ocupar del asunto, ni de la santa.

            Por diversos motivos, inicié una serie de investigaciones sobre la religiosa Sor Patrocinio, de la que no sabía que era la reformadora en el siglo XIX. de la Orden fundada por la portuguesa Beatriz de Silva. Un nombre me llevó hasta el otro, y la búsqueda inicial acabó en un lugar distinto. En diciembre de 2015, al visitar el convento de Las Concepcionistas de Almería, la madre abadesa me regaló la biografía de la santa, editada por la Diócesis de Évora (Portugal). Tras doce años, esta otra vez tras los pasos de Beatriz de Silva. Me ha costado meses encontrar la fotografía del relicario del dedo de santa Beatriz de Silva, que se encuentra en una iglesia de Guadalajara.

                La historia que me contaron es como sigue: Tras el estallido de la Guerra Civil, tras el fracaso del golpe de Estado del 17 de Julio, el Gobierno Republicano perdió el control del orden público. Milicianos anarquistas en su mayoría, con algunos elementos comunistas, iniciaron el saqueo, expolio y matanza de iglesias y de religiosos. Fueron tres meses nefastos. Al recuperar el Gobierno republicano el control de las calles, cesaron los saqueos y las muertes indiscriminadas. La represión ya fue solo cosa de la zona rebelde.

                  En alguna iglesia de la capital toledana, o de algún pueblo de la provincia, una joven devota decidió guardar la reliquia de santa Beatriz. Tras el fin de la guerra, debió desplazarse a otra provincia, y nunca más volvió a hablar a nadie del relicario, que solo apareció tras su muerte. Los herederos decidieron venderlo a través de una tienda de antigüedades, que yo localicé y divulgué lo máximo posible, en la poca extensa e incipiente red de aquellos años.

                                  El poder de las reliquias

             Resulta curioso comprobar, como a pesar del paso del tiempo, hay nombres que no permiten que te olvides de ellos, y que reaparecen una vez tras otra, hasta conseguir el fin deseado. Las reliquias tienen algún tipo de poder intercesor, entre el mundo físico y el inmaterial. Eso afirma La Iglesia, que estimula el uso y el culto de las reliquias. Los grandes santos como Teresa de Jesús, Juan de La Cruz, e incluso la propia Beatriz, pese a la ausencia absoluta de obra escrita suya; son objeto  de una intensa devoción, que hace que tras su muerte, sus cuerpos sean desmembrados y repartidos por todo el orbe católico. No es muy conocido pero Felipe II fue el mayor coleccionista de reliquias de la historia, y el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial es el mayor relicario del mundo, quizá solo por detrás del Estado del Vaticano.

           Por lo que he leído y averiguado, el sagrado y santo cuerpo de santa Beatriz de Silva fue muy repartido. Ignoro cuáles son las reliquias que se conservan en el Monasterio de La Concepción de Toledo. Con ella ocurre como con las de San Juan de La Cruz en Segovia, que solo le fueron mostradas al Papa Juan Pablo II. Quizá este dedo, de ser una reliquia auténtica, se trate de una de las más importantes de Santa Beatriz, con lo que su valor religioso, sería hoy de gran alcance.

           El convento de La Concepción fue destruido por los bombardeos de Toledo y del Alcazar en 1936, y también fue objeto de despojo, de profanación y de saqueo. Nada comparable a la brutal represión que desencadenaron las tropas franquistas tras su entrada en la capital toledana. La destrucción de enseres y mobiliario religioso, con ser un hecho reprobable, no puede ser puesto en relación con el derramamiento de sangre humana.

         La excelsa biografía de Santa Beatriz, de José Felix Duque, editado por Cosmorama ediçoes, y patrocinada por la Diócesis de Évora, nos deja otro sorprendente descubrimiento, el posible retrato de la santa, en un pequeño personaje que reza por detrás de los Reyes Católicos.

       Nota:http://www.diariodeleon.es/noticias/cultura/roban-leon-piezas-arte-sacro-siglo-xvii-dos-dias-intervalo_915059.html

Imágenes milagrosas

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     ¿Existen imágenes o iconos milagrosos?. Las representaciones de Cristo o de sus santos y santas varían en su forma, ya sea en Occidente u Oriente. En la Iglesia ortodoxa las imágenes se muestran bajo la forma del icono, único para admitida para la representación de Jesucristo, la Virgen o cualesquiera de sus santos y santas. En Occidente se utiliza el cuadro, y más comúnmente la imagen en volumen. Existen iconos reconocidos como milagrosos en la iglesia oriental, y muchas imágenes también consideradas como milagrosas en la rama occidental o católica de la Iglesia.

                En el pasado hubo muchas imágenes que gozaron de gran fama y devoción popular, precisamente por sus milagros o intercesiones ante las peticiones de los fieles. Hubo imágenes sangrantes, otras que derramaron lágrimas o que incluso movían los ojos. Uno de los más afamados fue el Cristo de Limpias en Cantabria, del que nada se ha vuelto a oír en la actualidad. En Melilla existió y existe una imagen, que movía los ojos y derramaba lágrimas en el primer cuarto del siglo XX, y cuya fama saltó a la prensa nacional. Hay otros muchos casos en otras localidades españolas, pero ahora todo parece estar adormecido.

               Un antiguo manual catéquico del sacerdote jesuita Remigio Ugarte, editado por El Mensajero del Corazón de Jesús, explicaba esto y otras muchas cosas, allá por el año 1940. Dónde debía ser colocadas, sus características, lo que ordena la Iglesia acerca de ellas y de cómo darles culto. Todo eso se explica en viejo manual.

                 Hoy, las iglesias suelen estar cerradas la mayor parte del tiempo, y carecen de colaboradores y de voluntarios que vigilen los templos, para orientar a los que a ellas acuden, o para evitar los robos. Con los templos cerrados no hay culto posible y se pierde la vinculación con las imágenes, con lo que todo se interrumpe.

                      El milagroso Cristo melillense de la Caña, apenas es ya visitado por unos pocos fieles y curiosos. Nada explica la historia de la imagen. Ya no existen milagros o movimientos inexplicables de las imágenes, en los tiempos que corren, quizá porque ya no es posible, o también porque ya cumplieron su función en el pasado. Es indudable que la Virgen del Olvido, protegió a Sor Patrocinio y a sus monjas, en todas las vicisitudes de las que fueron objeto en el siglo XIX. Lo que ocurrió con el Cristo melillense fue real, aunque luego todo fue ocultado. En la actualidad, un sencillo crucificado en la capilla del Centro Asistencial de la ciudad, goza de esa fama, pero es poco visitado.

                  Sigo recorriendo y buscando en pueblos y ciudades, de imágenes que tanto en el pasado como en la actualidad gocen de la fama de milagrosas, pero resulta difícil encontrarlas. Quizá los que ya no creamos en los milagros seamos nosotros o nosotras. Quizá ese título del Olvido sea más profético de lo que imaginamos. o incluso una advertencia. Resulta un enigma el nombre escogido por la propia Virgen ante Sor Patrocinio, al ofrecerle su imagen.