Los números de 2014

Etiquetas

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2014 de este blog.

Aquí hay un extracto:

Un tren subterráneo de la ciudad de Nueva York transporta 1.200 personas. Este blog fue visto alrededor de 5.300 veces en 2014. Si fuera un tren de NY, le tomaría cerca de 4 viajes transportar tantas personas.

Haz click para ver el reporte completo.

San Miguel de París

Etiquetas

, ,

          Resulta muy llamativa la gran fuente y plaza dedicada a San Miguel en la ciudad de París, en la puerta del Barrio latino, al que se llega por el puente del mismo nombre. San Miguel es el arcángel de que venció al diablo y por ello se le considera el protector contra sus asechanzas. Es una realidad que luz y sombra conviven casi rozándose y que a una le sucede la otra. Dios en el origen del mundo, separó las tinieblas de la luz. La realidad del mal y del bien están constantemente frente a nosotros, aunque a veces no las veamos. A San Miguel no se le puede mirar a los ojos, y siempre se le representa con una espada en la mano. En muchos pueblos y ciudades españolas tiene dedicadas iglesias, calles e incluso en algunas es el santo protector de la ciudad o villa.

          Suelen ser dedicaciones antiguas, medievales, pues resulta curioso ver como ahora ya nadie cree en el diablo, sobre todo entre personas creyentes, que mantienen su Fe en Dios. A esta confusión ha contribuido mucho la propia Iglesia, que ha modificado a lo largo de los siglos, y sobre todo en los últimos tiempos, sus posiciones tanto sobre el diablo como acerca de la existencia del infierno, pese a que claramente el rabí Jesús expulsaba demonios, y esa fue una de sus constantes actividades a lo largo del relato evangélico. Hoy nadie cree obrar mal en ningún caso, ni hacer mal, ni daño y ese es el motivo por el que el diablo ya sobra en nuestra vida, pero nada más lejos de la realidad. No se puede cometer un error mayor.

      Para mayor deshonra de los nombres, ocurre que bajo el amparo del nombre del arcángel San Miguel, se escondía una secta pederasta*. Son demasiados los crímenes y delitos que se cometen bajo nombres santo, y bajo el supuesto amparo de la cruz. Ya hemos escrito en otras ocasiones, que ni La Iglesia, ni otras religiones, tienen ya armas eficaces para enfrentarse a la sombra que cubre el mundo.

            Es muy difícil la lucha contra aquel que está siempre al acecho. Hay maneras de protegerse contra el mal, una es evitando sus senderos, algo complicado a veces, porque la apariencia de muchas cosas es engañosa. Existen algunos amuletos básicos, las estampas del propio San Miguel y la Cruz de San Benito. Quizá sea muy poca la luz que podamos ofrecer ante tanta tiniebla.

Nota: (1) http://www.abadiadesilos.es/medalla.htm

*http://www.periodistadigital.com/religion/diocesis/2014/12/22/el-obispado-de-tui-vigo-suprime-orden-y-mandato-por-el-grave-escandalo-religion-iglesia-miguel-rosendo-quinteiro-fiuza.shtml

La luz del Bautista

Etiquetas

       Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan. Éste vino para un testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por Él. No era él la luz, sino quien debía dar testimonio de la luz. Y éste fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron donde él desde Jerusalén sacerdotes y levitas a preguntarle: «¿Quién eres tú?». Él confesó, y no negó; confesó: «Yo no soy el Cristo». Y le preguntaron: «¿Qué, pues? ¿Eres tú Elías?». Él dijo: «No lo soy». «¿Eres tú el profeta?». Respondió: «No». Entonces le dijeron: «¿Quién eres, pues, para que demos respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?». Dijo Él: «Yo soy voz del que clama en el desierto: ‘Rectificad el camino del Señor’, como dijo el profeta Isaías».
Los enviados eran fariseos. Y le preguntaron: «¿Por qué, pues, bautizas, si no eres tú el Cristo, ni Elías, ni el profeta?». Juan les respondió: «Yo bautizo con agua, pero en medio de vosotros está uno a quien no conocéis, que viene detrás de mí, a quien yo no soy digno de desatarle la correa de su sandalia». Esto ocurrió en Betania, al otro lado del Jordán, donde estaba Juan bautizando. Juan 1, 6-8; 19-28

        Siempre hay alguien que anuncia, esto es indispensable para dar un testimonio válido. No vale tampoco que nosotros hablemos de aquello que hacemos. Las acciones que llevamos a cabo sí dan testimonio nuestro, pero no debemos ser nosotros los que las publicitemos. A menudo se necesita mucho tiempo para que algo se vea con claridad. Solo es a lo largo de los años como las cosas cobran su sentido. Es algo que repetimos muchas veces. La perspectiva siempre es necesaria y aún así, nunca estaremos libres de malas interpretaciones, ni de otras asechanzas. El ruido del día no debe importarnos, ni lo que hoy piensen de lo que hacemos. Las murmuraciones son como las hojas secas que caen en el suelo, y a las que el viento del tiempo acaba barriendo y haciendo desaparecer. Al final resplandecerá el sentido de nuestras acciones, y aquello que buscábamos realmente y que nos hizo movernos en esa dirección se mostrará con claridad. Deberemos volver al mismo lugar las veces que sean necesarias, y empezar de nuevo una y otra vez. Así distinguiremos los aciertos de los errores, y podremos separar la cizaña del trigo. Quedará lo bueno y desaparecerá lo malo. Lo importante es estar y seguir aquí. Aun cuando nadie comente nada, aun cuando parezca que estamos en soledad, siempre habrá quien entre y lea, se sienta acompañado y nos acompañe también, en algún modo.

       Nunca saldrá bien todo, pocas veces las cosas irán tal y como habíamos previsto. Nos veremos obligados a cambiar de planes una y otra vez y nuestras convicciones cambiarán o se verán alteradas constante Por eso buscamos ese instante de brillo, buscamos la lámpara de Juan que ardía y brillaba en la oscuridad. Hay que hacerlo de modo continuo, incansablemente. Incluso cuando no haya nadie y aun cuando La Verónica ya no esté con nosotros, debemos mantenernos y seguir encendiendo la lámpara.

    «Juan era la lámpara que ardía y brillaba, y vosotros quisisteis gozar un instante de su luz. Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan: las obras que el Padre me ha concedido realizar; esas obras que hago dan testimonio de mí: que el Padre me ha enviado»Juan 5, 33-36

El día de San Nicolás

Etiquetas

, ,

    El día 6 de diciembre sigue estando en el calendario el nombre de San Nicolás, un obispo nacido en lo que hoy es Turquía en el siglo III. Si vida está llena de prodigios, tantos y tales, que un decreto del Papa Pablo VI, lo bajó del libro de los santos. Esto quiere decir que su vida está encuadrada dentro de lo legendario, así como sus milagros. Pese a todo, sigue siendo un santo popular y objeto de devoción en las iglesias que aún permanecen abiertas los lunes, o en aquellas en las que no se han retirado las imágenes. Claro que esto sucede en el Occidente Católico, porque en el Oriente Ortodoxo en objeto de culto y veneración. Es el santo patrono de Rusia y de Grecia. La Iglesia de Roma ya no celebra su onomástica. Intentó en el pasado sustituir su culto ofreciendo el de San Nicolás de Tolentino, pero sin éxito alguno.

         En Melilla, cada lunes, acuden unas 100 personas a la capilla del Centro Asistencial. Yo tengo recogido y documentado el culto en los últimos siete años. Antes de la última reforma se podían poner y encender velas de cera, algo que ya no es posible. Desde hace un año, la imagen de San Nicolás es iluminada, día y noche, con unas velas de luces led. Hay otras 6 velas que iluminan el resto de las imágenes y que permanecen siempre encendidas. Es un foco permanente de iluminación a lo largo de toda la semana, cuando la iglesia está cerrada. las buenas intenciones y las plegarias permanecen allí, junto a las imágenes y las velas que se mantienen encendidas.

La luz de los santos y de las imágenes

Etiquetas

, , ,

    Los templos de Melilla, salvo uno, son relativamente nuevos, ninguno llega al siglo. Solo la Iglesia de Melilla la Vieja rebasa los 300 años. En la península, como se llama a España desde aquí, hay templos que casi alcanzas los mil años de antigüedad. Son testigos silenciosos de todo lo que acontece y de todo lo que ha sucedido. No nos dirán nada, salvo que nosotros queramos descubrirlo y pongamos nuestra atención sobre las imágenes mudas, pero que nos observan con atención. Paseo con cierta frecuencia por las capillas vacías, antes las imágenes colocadas sobre los altares. Algunas tienen velas colocadas bajo ellas y parecen agradecerlo, sentirse reconfortadas. Otras ya no reciben atención alguna y otras tienen junto a ellas los lampararios eléctricos, que no dan calor alguno. La vela de cera, llega hasta su final, es constante,  se consume y arde hasta el último momento, guardando el testimonio de la plegaria de quién la puso en ese lugar. Por eso a veces me pregunto sobre qué sucede en los templos cuanto todo se cierra, cuando ya no queda nada ni nadie que vigile el recinto. ¿Cómo arden las velas que todavía permanecen encendidas, qué juegos de luces y de sombras producen?.

     Las santas y los santos son en definitiva personas que ya vivieron sus vidas. Nadie reemplazarnos en nuestra vida, nosotros no podemos vivir la de ellos. Sin embargo, nos iluminan y ayudan con su ejemplo, con sus libros o frases. Precisan de nuestras luces y atención para ser recordados, para que su recuerdo no se extinga. Las imágenes de alguna manera ayudan, aunque solo sea porque nos obligan a detenernos un instante, a pensar, a escuchar a nuestra conciencia y a reflexionar. Al estar solos en un templo, sin distracción posible, olvidamos el ruido del mundo, pensamos con claridad, sin distorsión posible y deshacemos un rizo vital, o nos encontramos con el estado de ánimo adecuado para afrontar un reto. No puede ocurrir lo que dice el refrán: «Pasado el tranco, olvidado el santo».

       Una rutina, una labor constante, aunque  sea pequeña ayuda. La tarea de iluminar a los santos ayuda, los santos/as ayudan, como me dijo el capellán, pero también obligan y exigen. Aportan luz en la noche, aunque de esa luz seamos nosotros los que se encargan  de mantenerla encendida.

Estad atentos y velad

Etiquetas

 

         Estad atentos, vigilad, porque no sabéis cuándo será el momento. Es como un hombre que al marcharse lejos, dejó su casa y dio atribuciones a sus siervos, a cada uno su trabajo, y encargó también al portero que velase. Velad, pues, porque no sabéis cuándo volverá el señor de la casa, si por la tarde, a la media noche, o al canto del gallo o de madrugada; no sea que llegando de repente, os encuentre dormidos. Lo que a vosotros digo, a todos lo digo. ¡Velad!. Marcos 13, 33-37

             Encima de la misma luz, lo más pegado a ella que se pueda, sintiendo su calor y su protección. No nos podemos separar mucho de ella porque lejos no se ve nada y el frío llega rápido. Todo esto que arde e ilumina en abundancia, puede apagarse en cualquier momento, con cualquier descuido. No es hora de pensar mas. Lo que tenga que llegar, llegará, es lo que nos dicen, es de aquello . Hay que estar atentos, vigilando y velando. No es fácil. Hay que ser muy constante, perseverar. No desfallecer, aun cuando no se reciban respuesta o parezca que caminamos en soledad.

En tiempo de Adviento

Etiquetas

, ,

  Adviento  significa advenimiento, venida o llegada. Es el tiempo anterior a la Navidad. Durante los próximos días a partir del día 30 de noviembre, los templos lucen el color morado. El Adviento  marca el inicio del año litúrgico católico. Los misales, muy usados en décadas pasadas inician sus páginas con el tiempo de Adviento.  Es tiempo de renovación, de nuevos propósitos y de esperanza. En algún momento hay que poner freno al mundo y sus exigencias, y dedicarse al espíritu, a la renovación interna. Es algo complicado, porque el tipo de vida y de sociedad que nos han impuesto, en el que estamos inmersos, agota nuestras energías y fuerzas.

                Quizá sea hora de parar y de detenerse, de esperar a lo que está por venir, que llegará de todos modos, pero nos encontrará preparados o no. La coronas de Adviento,  el color morado, las velas permanentemente encendidas. El próximo domingo comienza este tiempo de reflexión y de contemplación. Intentaremos escuchar solo el viento del espíritu, el crepitar de las velas, el silencio de las oraciones, la llamada de nuestra conciencia y a nuestros pensamientos más callados, esos que permanecen esperando para ser oídos a que el ruido del mundo cese. Es hora de detenerse y descansar en el silencio, el color y el calor de este tiempo, que sigue siendo frío y confuso.

                    Lo que esté destinado para nosotros, que nos encuentre preparados y dispuestos.

Desde lo profundo

Etiquetas

, ,

        No me gustan especialemente los salmos, pues tienen un tono de religiosidad  belicosa, a veces son algo plañideros y tienen incluso un tono de cierto soberbia. Dicen que los redactó el futuro Rey David entre otros,  y en las últimas décadas están cobrando cierta importancia religiosa. Es verdad que hay algunos versos buenos, pero resulta difícil conectar con ellos en su totalidad, son el reflejo de una religiosidad antigua, aunque los analistas cristianos los han conectado a los evangelios.

  Los salmos son oraciones religiosas para ser cantadas. Hay uno concreto (129/130),  escrito en una situación de desesperación profunda, que son esas en la que se necesita una respuesta o una explicación inmediata, o incluso algo de amparo. Se supone también, que son oraciones directas dirigidas a Dios Padre, al que se debe rezar sin imágenes. Sin embargo no hay lugares específicos en los templos para dirigirse a Él, aunque se supone que el propio recinto es eso.

                  Salmo 130 (129)

  Desde lo más profundo clamo a ti, Yhavé (Señor). ¿Estén atentos tus oídos al grito de mi súplica!. Si guardas memoria de las súplicas, oh Señor, ¿quién podrá resistir?. Más el perdón se encuentra junto a tío, por eso eres temido. Mi alma espera en el Señor, espera en su palabra.

        Las traducciones lo hacen variar mucho, en algunas se sustituye la palabra temido, por la de respetado. Aún así, dicen que es efectivo, utilizado en las situaciones similares a las mencionadas. También se invoca ante situaciones trascendentes o frente a grandes tribulaciones. En cualquier caso, que sea siempre la voluntad de Dios Padre, y no la nuestra.

 Nota: http://los-salmos.uptodown.com/descargar

El fuego de la Fe

Etiquetas

, , ,

Un río de oraciones

     Siempre me ha creado un gran interés el fenómeno de la Fe. ¿Qué cosa es, cómo surge, cómo se alimenta, por qué se apaga?. Un día leí, no me acuerdo en dónde, una máxima, se supone que de ayuda, que decía: compórtate como su tuvieses Fe y tendrás Fe. Desde que leí, hace muchos años, el libro de San Manuel Bueno Mártir de Miguel de Unamuno, supe siempre que ese sería mi papel.

     Hace tiempo inicié una colección de rosario usados, repletos de oraciones y de plegarias, de los  que la gente se iba deshaciendo, imagino que al fallecer sus familiares. Los rosarios nuevos están vacíos, pero estos no. So un objeto de Fe, un rastro importante de ella. Quizá la energía que un día recibieron y acumularon, siga emitiendo algún tipo de fuerza que sirva de orientación y que proteja de la energía negativa (que también se reparte por todos lados), creando un lugar en el que esa influencia positiva se extienda y otorgue paz y templanza.

     ¿Qué cosa es la Fe?. Poco puede decirse, porque cuanto más se defina más nos alejamos de lo que realmente sea. Hay que utilizar un metáfora, y la más aproximada es la del fuego. El fuego no se mezcla con nada, pero se alimenta de todo lo que le rodea. El fuego es muy voraz y necesita del oxígeno para existir. El fuego llega o se crea y puede surgir en cualquier momento y lugar. Por contra, del mismo modo en que llega se apaga, sin que sepamos como y no hay manera de reavivarlo.

       El fuego de la Fe necesita de atención constante, de cuidados continuos. El fuego y la Fe necesitan de su entorno, pero eso mismo que le da vida puede apagarla  en cualquier momento. Se puede ver y creer, se puede creer sin ver, pero también se puede ver y dejar de creer, aunque lo más común es esperar a ver para creer.

       Quizá toda esta montaña de rosarios, todo ese río de oraciones que se realizaron sobre ellos, sigan teniendo pegada en sus cuentas, la Fe que un día albergaron.

La hora última de San Nicolás

Etiquetas

, ,

              Una visita a San Nicolás en la hora última, en el mes de noviembre, cuando los días son más cortos y la capilla queda en penumbra. Este es el último instante del lunes, día en que la capilla del Centro Asistencial permanece abierta desde las nueve de la mañana hasta las ocho de la tarde. Antaño, cuando estaban las monjas tenía la capilla abierta una hora más. Todos los lunes, desde hace décadas, en monseñor Buxarrais el que se encarga de abrir y de cerrar sus puertas. En los periodos en los que él está ausente, es una interna la encargada de hacerlo, pero ya todos son muy mayores y rebasan los ochenta años. Yo he dado cuenta y he sido testigo de muchas cosas aquí sucedidas en los últimos siete años, y he divulgado y dado a conocer historias que de otro modo estarían perdidas, como otras tantas, entre sus silenciosos muros. Quizá se acerquen a cinco centenas las instantáneas que tengo recogidas, pero nunca había estado en este lugar, en esta hora última.

             Las imágenes están a punto de quedar en silencio, en soledad, sin nadie que las vea o les haga plegarias. Una vez en semana, los lunes, más de un centenar de personas, entre mujeres, hombres, más adultos y ancianos que jóvenes, pasan frente a ellas y rezan sus oraciones y realizan sus peticiones. Todo ha cambiado en estos siete años. Ha cambiado la gente y ha cambiado el tiempo social. Las monjas ya no están, y la capilla sufrió una reforma que la cambió de aspecto. Ya no hay velas de cera debajo de las imágenes. Las velas proporcionaban un ambiente más cálido y una luz más acogedora. Todo era diferente hace años, todo es hoy distinto. Quizá esta pequeña isla esté próxima a desaparecer. Lo que hayamos escrito, ya no se perderá. Incluso de esta hora última hemos dejado constancia. Era un instante que también quería vivir y luego mostrar. Ese instante en el que solo reina el silencio del templo vacío, la soledad de las imágenes que meditan sobre las plegarias recibidas.

           Ser fiel en lo poco y en lo pequeño, decía hoy la frase de la semana. El capellán encargado de esta capilla me decía hace no mucho: «los santos te agradecerán esta labor que haces de mantener encendidas las velas».