Las siete palabras

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Se denomina así al «sermón de las siete palabras», o lo que es lo mismo, a la última frase pronunciada por Jesucristo en su vida terrenal: ¡Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu!.
Las palabras tienen valor, pero cuando son dichas en el momento adecuado y cuando se dicen las palabras apropiadas. Es también estar dispuesto a dar cumplimiento a aquello que se dice o promete. Esta es la diferencia entre una palabra con valor y una expresión hueca.
Jesucristo pronunció esas palabras, de total aceptación con su destino, después de un duro calvario y una angustiosa hora de dudas, en las que llegó a pedir a su Padre, que apartara semejante tormento de Él.
El pasado 26 de agosto, en la capilla de Monseñor Buxarrais, se daba lectura al siguiente texto del evangelista Mateo: ¡Necios y Ciegos!. ¿Qué es más, el oro o el templo que consagra el oro?. ¡Ciegos!. ¿Qué es más, la ofrenda o el altar que consagra la ofrenda?. Quien jura por el altar jura también por todo lo que está sobre él; quien jura por el templo jura también por el que habita en él; y quien jura por el cielo jura también por el trono de Dios, y también por el que está sentado en él. Mateo 23, 13-22
Ya no queda más tiempo: -Padre, si quieres aparta de mí este trago, sin embargo, que no se realice mi designio, sino el tuyo..

El Cristo blanco de Benvenuto Cellini

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El Crucificado de Cellini en El Escorial
A la entrada de La Basílica del monasterio de El Escorial, en Madrid, en una pequeña capilla y protegido por un cristal, hay un hermoso Crucificado de mármol blanco, realizado por el italiano Benvenuto Cellini. El monasterio de El Escorial está lleno de misterios y de cosas sorprendentes. Felipe II era un seguidor de la artes adivinatorias y de los horóscopos, y también un gran coleccionista de reliquias de santos. El Monasterio acumula varios miles de reliquias, muchas de las cuales, o casi todas, son desconocidas para el gran público, entre el que me incluyo.
El Crucificado blanco de mármol blanco es una talla impecable de Cellini, que él pensó para su tumba, pero que fue regalada en 1576 por Francisco I de Medici al monarca español Felipe II.
Es un crucificado desnudo y desprovisto de corona de espinas, aunque el pudor religioso ha cubierto esa desnudez con un paño de tela. Es sorprendente la armonía de la figura y la precisión anatómica, teniendo en cuenta de que se trata de una obra sobre mármol, y no sobre madera, que es lo usual.

Nota: http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Benvenuto_Cellini_-_Crucifix_-_Escorial.jpg

Martirio de Juan el Bautista

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Juan era la lámpara que ardía y brillaba, y vosotros quisisteis gozar un instante de su luz. Juan 5, 35-36

La oscuridad se cierne en nuestro derredor, igual hoy que antaño, pues siempre ha habido tiempos de zozobra y también las personas buscaron un instante de luz. Juan anunció la luz durante años,él era la voz que predicaba en el desierto, ofreciendo solo la palabra y el agua, y ambas cosas proporcionaban calma, un instante de paz, y la gente llegó a pensar que él era el Mesías. Tanto era así que los sanedrines enviaban personas para interrogarle, y él les respondía a todos que no: yo no soy el Mesías, sino el que ha sido enviado antes que él.
Marcos 1, 5 lo escribió: Acudía a él toda la región de Judea y toda la gente de Jerusalén, Él los bautizaba con agua del río Jordán y confesaba sus pecados.
En Lucas 7, 20; vemos que los discípulos de Juan y de Jesús se cruzaban mensajes, incluso Juan llegó a desesperarse por la tardanza en anunciarse, tanto que le responde así a su primo hermano: ¿eres tú el que ha de venir, o tenemos que esperar a otro?.
Es el evangelista Marcos en el capítulo 6, 17-26, el que aclara el final del Bautista. Al tetrarca Herodes: le gustaba escucharlo aunque le dejara muy perplejo. Herodes tenía preso a Juan por el hecho de haber criticado su casamiento con Herodias, la mujer de su hermano, y Herodias quería acabar con él pero no podía. En un cena, y bajo el poder del vino, tras la célebre danza de la hija de Heroidas, el Tetrarca le promete ofrecerle cualquier cosa, y ésta le pide «la cabeza del Bautista».
Las conclusiones que puede extraerse del episodio son muchas, y una de las principales es la de que la gente suele acabar con aquel que en un momento dado, ofrece algún tipo de luz o guía. Personajes como el Bautista, inofensivos desde cualquier punto de vista, suelen resultar incómodos.
No vamos a caer tampoco en la explicación fácil de que fueron Herodias o su hija las causantes de su destrucción, pues el evangelista lo deja muy claro: Herodias odiaba al Bautista, pero nada podía contra él. Es la autosuficiencia del Tetrarca el que levanta la protección sobre Juan, cuando corrompido por el vino y la lujuria pronuncia su imprudente frase: pídeme lo que que quieras.
La petición fue la cabeza del Bautista y de ahí la importancia de la reliquia, que dicen fue venerada por Templarios y Hospitalarios. En al menos tres iglesias europeas, se venera como objeto de culto un cráneo completo del Batuista.
Hoy 29 de agosto se conmemora el martirio del Bautista, y con esta entrada volvemos al inicio de esta capilla, que iniciamos con las explicaciones sobre sus reliquias, muy veneradas en diversos lugares.
Nota: En Ouxda (Narruecos), hay un lugar que se llama Sidi Yahia Benyounes, y dicen que es el lugar que alberga el cuerpo del Bautista.
https://santuariodejuanelbautista.wordpress.com/2012/08/07/sidi-yahia-benyouness-2/

Los lugares de Juan el Bautista

Cuando el arcángel Miguel espera

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         Miguel, el arcángel, San Miguel para los cristianos, el que dirigió a la milicia celeste contra los ángeles rebelados contra la autoridad de Dios Padre; es el encargado de pesar las almas para decidir cuál es su destino. Dicen que le basta solo una mirada para saber si aquél al que tiene enfrente, es merecedor de las penas del infierno o de la salvación. También dicen que nadie puede mirarle directamente a los ojos. Es curioso que separados por 700 kilómetros de distancia, me haya encontrado en dos iglesias erigidas bajo la advocación de San Miguel, el vencedor del diablo y de sus milicias, aunque no de modo total ni completo. Su protección ampara a la ciudad de Torremolinos y también a una iglesia de Segovia, pero no de una cualquiera, sino de aquella en que Isabel fue proclamada Reina de Castilla en 1474.
¿Cuál es la amenaza física, real o espiritual por la cual se decide que sea el propio arcángel Miguel, y no cualquier otro santo, el elegido para la titularidad de una iglesia determinada o de una localidad?. Algunos creen o piensan que tanto el Mal, como el Bien, son realidades humanas, sin que haya nada por encima; mientras que otros piensan que amabas entidades existen como realidades inmateriales, a las que siguen unos u otros. Hay quienes deciden servir o intentar hacer el Bien, y quienes se entregan justamente a la labor contraria, al Mal, y ambos existen en estado puro, aunque es muy difícil encontrarse con ellos, aunque sí pueden verse sus efectos.
Decía San Jerónimo que: «hace más daño la lengua del adulador, que la espada del enemigo», y la adulación es la principal arma de la que se sirve el diablo. Por las grietas que crea, incluso dentro del más firme de los espíritus, el humo de Satanás se abre paso de modo inexorable. Cualquier error, cualquier falta de atención, cualquier adormecimiento ante la adulación, nos desprotege ante los duros golpes del diablo, que son especialmente dañinos, porque los asesta en el costado, justo en el lugar en el que la defensa es más débil. Siempre se está inerme frente a los golpes más cercanos.
San Miguel, el arcángel, no suele esperar a nadie, pero si lo hace, como ha sucedido este verano, no se le debe hacer esperar a él. El día 6 de agosto, la iglesia de San Miguel, patrón de Torremolinos, estuvo abierta un poco más de tiempo del habitual. Esos escasos diez minutos en el templo, pude fotografiar por primera vez la imagen del arcángel, y eso que era mi tercera visita a la localidad.
La coincidencia en la iglesia de San Miguel en Segovia, fue todavía más extraña. En primer lugar porque he vivido 9 años allí, y segundo porque visito la ciudad desde hace 25 años. No es fácil que las visitas coincidan con la iglesia abierta, o fuera de la horas de culto. Hacía 30 años desde que entré por última vez entre sus muros. La iglesia estaba a punto de cerrar, estaba en penumbra y con las luces de los altares apagadas. Gracias a dos seminaristas o ayudantes del párroco, pude pasear y fotografiar a placer parte de la iglesia y la imagen de San Miguel. En esta ocasión, el arcángel estuvo a punto de no esperar mas, sin embargo, allí estaba, en medio de su milenaria e histórica iglesia, casi vacía. Estaba solo frente a él, como se suele estar siempre.
Y así el viaje concluyó en el mismo modo en que se inició, en una iglesia bajo la advocación del arcángel. Alfa y Omega de nuevo. La entrada será completa con otras fotos extraordinarias y más precisas. No quería hacer esperar al arcángel.

San Nicolás, protector de los viajes

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La Iglesia Ortodoxa de Oriente no admite advocaciones distintas para la Virgen María. Solo la representa de una única manera, como María Teótokos (Madre de Dios). Esto quiere decir, que son los santos los encargados de proteger a los marinos y a las personas de viaje. En el Oriente cristiano no existe la Virgen del Carmen, ni ninguna otra virgen. Es San Nicolás el que se encarga de proteger o amparar a las personas que realizan viajes. Antes de salir de Melilla visito la estatua de San Nicolás en el Centro Asistencial de Melilla. Es muy indicado porque parte de ese viaje es por mar. Luego, en todas las ciudades en las que estoy o paso por ellas, suelo buscar sus imágenes, muy habituales en pasadas décadas, y que parecen reflotar ahora. No solo ofrece protección a los viajeros, sino también a muchas otras circunstancias de la vida. Hay que encenderle velas y hacerle ofrendas, pero siempre en lunes.Tres de cada mes.

Tras el misterio de Pablo

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Sería Pablo de Tarso, judío, como Jesús, y oficial del ejército romano, el que universalizaría el mensaje de Cristo, alejándolo de esa inminencia profética, en la que en principio también creyó. El incipiente cristianismo, con Pablo, fue elevado desde una más de las sectas de la religión hebraica, a una religión con rango universal.
Pablo ya no hablará de Alfa y Omega, de principio y final, sino que en una inversión teológica, magnífica conceptualemnte y probablemente de inspiración divina, dirá: la Cruz no es el final, sino el principio. Con Pablo desaparece la ansiedad y la inminencia del retorno del Mesías, «la parusía».
Pablo no conoció a Jesús, no lo vio nunca, es el apóstol tardío Su importancia es tal, que la propia Iglesia de Roma se llama a sí misma la iglesia de Pedro y Pablo. Pedro era la firmeza de la Fe, entendida tal cual fue dictada, pero si variaciones de ningún tipo. Pablo entendió el mensaje y lo amplió hasta los confines del mundo.
Él entiende que en la Cruz está la clave: «La muerte de Jesús no es el final, pues si Jesús no hubiera resucitado, nuestra fe no valdría nada». No puede superarse semejante afirmación. Pablo aportó una visión imperecedera al mensaje de Cristo.
Hay mucho que decir sobre Pablo, y que investigar, e incluso descubrir. Todo está escrito, pero nadie ve, o solo quiere ver aquello que otros le hacen ver.
El fundador del cristianismo es obviamente Jesucristo, Pedro es la primera piedra de su Iglesia, pero el que extendió el mensaje, fue Pablo, el más controvertido de los apóstoles.
Nota: Ahora se cumple un año justo de la fundación de esta capilla, de este lugar en la penumbra.

El yugo y la carga de la vida

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Centro Asistencial, patio de la capilla
En aquel tiempo exclamó Jesús: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad mi yugo y aprended de mí. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera». Mateo 11, 28-20.

           ¿Es soportable el yugo del mundo?. ¿Hay que dejar todo el campo libre para que ellos se adueñen de todo?. ¡Déjalo todo y sígueme!, fue la respuesta de Jesús al rico que le preguntaba qué debía hacer para salvar su alma. Hasta aquí todo es claro, no hay sombras en el mensaje de Cristo. Sin embargo, y si uno se detiene y mira, incluso detenidamente, lo que hay dentro de muchos de los que se proclaman como su Iglesia, la sensación es totalmente distinta. La perplejidad se adueña del ánimo. Se hace difícil continuar y dar un solo paso. Un día le pregunté sobre esto a mi tía Carmen, mujer de Iglesia, y me respondió: «tú haz lo que tengas que hacer y no te fijes en los demás». Esa frase me ha acompañado siempre, y siempre supe que tenía razón en lo que me decía.
         Quienes nos acusan y señalan no son mejores que nosotros, ni nosotros somos peores que ellos. Esta sí es una convicción firme, por mucho que sean ellos los que ostenten la representación de la religiosidad y de la fe. La representan, pero no son los propietarios del mensaje.

La búsqueda de Juan, el evangelista


«Os he hablado de esto, para que no os escandalicéis. Os excomulgarán de la sinagoga (de la iglesia); más aún, llegará incluso una hora, cuando el que os dé muerte pensará que da culto a Dios. Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí. Os he hablado de esto para que cuando llegue la hora, os acordéis de que yo os lo había dicho». Juan 16, 1-5

El evangelista Juan es impactante, incluso a veces inquietante. En cualquier caso hechiza. Narra desde muy cerca y a la vez con profundidad. Conoce más de lo que puede expresar, porque estamos limitados por el uso del lenguaje. Es muy difícil de interpretar, pese a contar una edición oficial de la Conferencia Episcopal. Hay cosas que incluso los propios analistas dejan en suspenso, u ofrecen una explicación que no llena, que no satisface, que está lejos de ser una explicación satisfactoria.
Juan, el evangelista, el discípulo amado, tanto que sus representaciones son más parecidas a la de una mujer. De aquí parte el hecho de que se piense, que en realidad fuese una mujer, la Magdalena. Siempre hay una gran mujer cerca de un gran hombre, y un hombre será tanto más grande, cuando más se parezca a una mujer, cuanto más cerca esté del espíritu de las mujeres, de su fina sensibilidad. Jesucristo siempre estuvo rodeado de mujeres, muy próximas a él, tanto o más que cualquiera de sus discípulos, tanto como Juan, fuese quien fuese.
Esta es la capilla de Juan el Bautista, es el lugar de reposo del Alminar. Apenas entra nadie aquí, solo aquellos o aquellas que quiere hacerlo. Esa era la intención desde el principio, y se ha cumplido. Este es un lugar en penumbra, de luces tenues, del titilar de las velas. A veces es muy duro lo que hay fuera. Las pruebas son muy duras, la batalla real y apenas hay tregua o descanso para pasar y detenerse aquí un rato. La vida es así, muy dura con algunos, aunque aporte momentos que valgan por todo. Sin embargo, todo debe ser renovado de modo constante.
Y aprende que el relajamiento, la abundancia y la vanagloria, hacen perder sus frutos al monje. Isaías de Gaza (siglo V dC)

La luz de Juan el Bautista

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Juan llevaba un vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Y acudía a él toda la gente de Jerusalén, de Judea y de la comarca del Jordán, confesaban sus pecados y él los bautizaba. Mateo 3, 4-7.
Juan era solo el anunciador, como él mismo decía. Todos los evangelios (aunque el de Lucas difiere de todos los demás), incluyen en el principio de su narración el testimonio del Bautista, el más enigmático y sólido de los personajes evangélicos. Tanto que su nombre ha oscurecido a la mayoría de los apóstoles.
La relación con su primo es transcendental en toda la historia, hasta el punto en que Jesucristo solo da inicio a su predicación tras ser bautizado, en el Jordán, por Juan, el Bautista. El más explícito de todos es Juan, el evangelista, con testimonios muy cercanos y retazos de conversaciones de las que pudiera haber sido testigo. Esto tampoco quiere decir que el redactor del evangelio de Juan sea el propio evangelista, sino alguien muy cercano al propio Juan.
Juan era la lámpara que ardía y brillaba, y vosotros quisisteis gozar un instante de su luz. pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan. Juan 5, 35-37

Iglesia de San Juan Bautista en Almería
Es uno de los lugares que visito con frecuencia en Almería desde que lo descubrí. Tiene varias cosas: es la primera catedral de Almería, el lugar en donde se celebró la primera misa el 26 de diciembre de 1489. Hasta ese momento era la mezquita mayor de la ciudad de Almería, una de las más hermosas del sur de España, según el viajero alemán Jerónimo Munzer. Está dedicado el templo a Juan el Bautista, por propio deseo de la Reina Isabel. Todavía conserva el oratorio o quibla, al que dirigieron sus rezos durante siglos los sarracenos. Es uno de los primeros artículos que escribí y que atravesaron las fronteras melillenses. Aunque nadie me tenga en cuenta que recuerde el pasado musulmán de determinados lugares.
Este día de San Juan, me detendré en este lugar. Todavía quedan muchas cosas por decir y escribir.

La imagen del Cristo de Limpias

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El Cristo de Limpias tuvo mucho empuje entre los siglos XVIII y XX, y luego, como muchas otras cosas, fue corrompido por los franquistas, que usaron su imagen, como apoyo del Bando Nacional en La Guerra Civil española. Usaron esta imagen y otras muchas, haciéndolas objetos de extrañas muecas, que supuestamente realizaron al inicio de la contienda española. No escapó casi ninguna imagen de patrona a esos «supuestos milagros». Por ello,hay que limpiar todo desde el principio, y volver a buscar las historias desde su misma raíz.

El problema de la datación y la autoría

La imagen estuvo siempre en Cádiz, desde su creación. Es una talla de la Escuela Andaluza de imaginería, probablemente del siglo XVIII. En Cádiz era conocido bajo la advocación del Cristo de la Agonía, y es en esa ciudad andaluza en la que realizó uno de sus más grandes prodigios, relacionados con el terremoto de Cádiz de 1756 . La imagen se encontraba en el oratorio particular del conde de San Isidro, Jerónimo Angulo de La Dehesa.Diversas vicisitudes testamentarias, y el regreso del aristócrata a su villa natal de Limpias, en Cantabria, arrancarán para siempre al Cristo de la Agonía de su tierra andaluza.
La talla, de la que destaca el rostro y la torsión del mismo, que lo hizo celebérrimo, pues parece seguir con la mirada según se atraviese el altar desde un extremo al otro, es de autor anónimo. Quien lo encargara o lo comprara, no tuvo la menor intención de dejar constancia de a quién pertencecían las manos que lo tallaron, o quizá, simplemente, se perdiera todo con el paso del tiempo. También, y eso es muy probable, que los autores de entonces, no tenían el mismo concepto de la posteridad y de la fama que en la actualidad, en la que solo se busca eso, y a cualquier precio.
En cuanto al autor, hay varias teorías, llevadas a cabo por comparación con otras similares, existentes en diversas ciudades andaluzas y de esa época. Para asociarlo a Montañés, se apoyan en la imagen sevillana del Cristo de la Expiración. Otros lo atribuyen, sin demasiada convicción a Berruguete, y al taller de Roldán y su hija, La Roldana.
Sin embargo, hay otro nombre, mencionado en el libro de Tomás Echevarría, de 1919, que es el de Pedro de Mena, al que lo vincula el autor del libro, pero sin poder aportar prueba alguna. Otro autor, Federico Santamaría, también en 1919, lo vincula igualmente a Mena, esta vez por la analogía que encuentra con el Santo Cristo de la iglesia de San Andrés en Madríd, cuya autoría sí es de Pedro de Mena, el insigne escultor granadino, afincado en Málaga.
Milagros y prodigios
En cuanto a los «milagros» y «prodígios atribuidos a la imagen, poco se puede decir. Todos los libros datan del primer cuarto del siglo XX y hablan del movimiento de los ojos, y de algunas sanaciones no demasiado investigadas. En algún momento de la década de 1950, se dejó de hablar y escribir sobre él.
Nota: lo más reproducido es el busto, la mayor parte de ellos a lo largo del siglo XX, y de pésima o nula claidad artística. Algunos reproducían la torsión del rostro, hasta límites imposibles, lo que afeaba la imagen.