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Capilla de Juan el Bautista

~ "Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo". Evangelio de Marcos

Capilla de Juan el Bautista

Publicaciones de la categoría: reflexión

El origen de las imágenes religiosas

21 martes Abr 2015

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cristo de la caña de melilla

Imagen en la ornacina
Cristo de la caña
Cristo de la caña, faz

              La imagen del Cristo de La Caña en Melilla

      En un principio no existían ni las imágnes ni los símbolos. El cristianismo surge desde sus orígenes hebreos y la prohibición de representar a Dios era total. Tampoco había santoso snatas. Existían tan solo padres de La Iglesia, en la que las mujeres fueron sutilmente apartadas, pese al importante lugar que algunas desempeñaron funto a Jesús el Cristo. En las catacumbas, en las primeras iglesias de pìedra, probablemente se hicieron pinturas murales, o dibujos esquemáticos y simbólicos, como el del pez, que constituirían las iniciaales representaciones del cristianismo.

        Las pimeras imágenes serían pues los iconos y surgirían, según el consenso de los eruditos, en el siglo IV. Sería los fieles los que elaborarían esas imágenes iconográficas, basadas en las descripciones, tanto del propio Jesucristo, como la de sus apostoles, evangelistas y los primeros Padres de La Iglesia. La Iglesia primitiva, tras grnades controversias, acabarían aceptando esta forma de culto no prevista. Ese mundo primigenio de Fe se dividió en iconoclastas e iconódulos. La evolucón de las misma sería diferente. En la Iglesia Ortodoxa cristiana la tradición sigue fijada en los murales y en los iconos, que se representan en forma bidimensional. El volumen y la libertad creadora de los artistas es cosa de la Iglesia católica de occidente. La Cruz como tal aparecería en un tiempo impreciso, y nunca bajo el reinando de Constantino y la falsa leyenda de «in hoc signo vinces» (con este signo vencerás).

        Lo que si queda claro es que la imagen, en la forma que sea, o el signo, es el modo de comunicar la persona y su espíritu, con la idea de una divinidad protectora y creadora, de sentimientos, de Fe, de espiritualidad. Se mira hacia la imagen para conectar hacia algo que se siente fuera, y también como un modo de conectar con una sensibilidad interior, que no todos/as logran descubrir, o que simplemente no les importa. Una misma imagen no dice a todo el mundo lo mismo, y hay muchos a los que no les dice nada, salvo la propia expresión artística. El mundo de la imagen religiiosa es el de menor tamaño, dentro del aspecto religioso humano. La mayor parte de los que tiene alguna creencia, la llevan a cabo sin representación alguna.

                    La imagen del Cristo de La Caña

      En febrero de 2014 redescubrí, de modo causal, y con la colaboración de algunos amigos, la historia olvidada de esta imagen, que llevo fotografiando varios años, a través del cristal que la proteje, luchando contra los reflejos dle cristal. Sin embargo, en la última visita, descubrí un pequeño pestillo ocualto, que abre la puerta de la ornacina. Me quedé sorprendido por la sencillez de la solución y así pude encontrame ante ella sin trabas o nada que impidiese su contemplación. Resulta muy atractiva y de factura muy cuidada. Es sencilla pero muy delicada en su hechura. La he visto y fotografiado muchas veces, y siempre parece mostrarse de un modo distinto.

     Es el momento, el lugar y la ocasión de reencontrarse con todo, de reiniciar el camino, d evolver a empezar desde el principio, porque estaba perdido y me encontraste.

Escuchar en el silencio

09 jueves Abr 2015

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las señales

el silencio del templo
Resurreción
Flores blancas

             Revestíos de la armadura de Dios para que podáis resistir las insidias del diablo. Porque nuestra lucha no es contra la carne o la sangre, sino contra los principados y potestades, contra los dominadores de este mundo tenebroso, contra los espíritus malignos, que están por las regiones aéreas. Por esto, tomad la armadura de dios, para que podáis resistir el día malo y permaneced firmes cuando todo se cumpla. San Pablo, Efesios 6, 11-13.

               Revêtez-vous de toutes les armes de Dieu, afin de pouvoir tenir ferme contre les ruses du diable. Car nous n’avons pas à lutter contre la chair et le sang, mais contre les dominations, contre les autorités, contre les princes de ce monde de ténèbres, contre les esprits méchants dans les lieux célestes. C’est pourquoi, prenez toutes les armes de Dieu, afin de pouvoir résister dans le mauvais jour, et tenir ferme après avoir tout surmonté. San Pablo, Efesios 6, 11-13.

               Hay un cierto tipo de mal contra el que no es posible luchar. Es demasiado potente para nuestras fuerzas. Está siempre presente, rodeándonos y que se activa y se acrecienta cuando intentamos detenerlo, o retrasarlo en su avance. No suele ser visible o manifestarse, pero acecha siempre. Existe una ley física que dice que cuando ponemos en marcha una fuerza, surge otra en sentido opuesto. Para vencerla hay que realizar una fuerza aún mayor.

               No siempre se puede estar fuera, no siempre podemos estar dentro. Casi nunca se está a salvo, no siempre se está en descanso. Las señales vuleven a percibirse, están ahí siempre. Nos avisan y conducen en la dirección correcta, la que en un principio habíamos decidido seguir. No siempre las hacemos caso, no siempre estamos atentos. En ocasiones hay demasiado ruido y todas nos pasan desapercibidas. Todo tiene que estar en calma para escucharlas. Nuestros sentidos deben estar cerrados al mundo, y solo atentos para percibir su leve soplo. La llamada  espíritu es siempre muy delicada. El morado de la Semana Santa ha dado paso al blanco. No debemos concentrarnos solo en el dolor, no debemos vivir siempre en la fiesta. Unas etapas deben dejar paso a otras. El tiempo no se detiene.

Dolores, es su nombre

09 lunes Mar 2015

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Dolores, el nombre de dolores, Virgen de Los Dolores

Dolores

              Desde la hora sexta (mediodía) hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora nona (media tarde).   … Y he aquí que el velo del santuario se rasgó en dos, de arriba abajo; la tierra tembló, y las rocas se hendieron. Mateo 27, 38 y 51

        Dolores es su nombre. Seco, corto, potente, como esa clase de dolor que desgarra en un instante, como esa ráfaga de aire helado que penetra en la carne y ya no sale. Dolores, como en  esa madrugada en la que ya no se espera nada, en la que el Sol no calienta y el frío hiere el rostro y el alma. Ese dolor no se advierte, llega, se queda y rasga de parte a parte. La vida se divide en dos en un momento, como un toque de clarín o de trompeta en medio de la noche.

          Un lejano suceso ocurrido, históricamente muy oscuro, hace más de 2000 años sigue representando el dolor máximo, presente a lo largo de la vida humana y de su historia. Hay un culto a ese dolor, hay una tradición de imágenes de «las dolorosas», pero no debemos recrearnos en él, ni hacer de eso una imagen fija. Una madre que pierde a su hijo, una hija que pierde a su padre, una vida que se rompe en un instante aciago, una vida entera sometida a ese dolor sordo que acompaña constantemente, que a veces se manifiesta como algo presente y que otras parece haber desaparecido, pero que permanece como la herida en el costado. Hay que seguir viviendo, aunque a veces cueste respirar y el dolor parezca insoportable.

              Los latinos tenían un verbo; carpo,-psi, -ptum; que se traduce por «separar arrancando». No hay otro más expresivo y apropiado. Ésta es esa clase de dolor, que puede manifestarse de varias maneras, no solo con la muerte. No siempre está ella detrás, no siempre está ella presente. Esa es la cortina del templo que se rasga, la noche que se abalanza en pleno día, el instante que divide una vida en pasado y presente, con el corte preciso de un hacha.

                Dolores, no es preciso decir mas.

Meditaciones de Santa Águeda

05 jueves Feb 2015

Posted by Hospitalario in reflexión

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lunes de san nicolás, santa águeda

Sant Agata in carcere, Silvia Guarino
Cúpula, imagen nocturna
Capilla en la noche

          «Águeda, buena de nombre y buena por sus hecho.s Águeda, cuyo nombre indica de antemano la bondad de sus obras maravillosas, y cuyas obras corresponde a la bondad de su nombre; Águeda, cuyo solo nombre es estímulo para que todos acudamos a ella como trasunto de la bondad de Dios». Metodio de Sicilia *.

           Águeda, la joven siciliana martirizada en 251, es la primera gran maltratada de la historia. Es o fue conocida como protectora de la mujeres, en los tiempos en los que el universo conocido era cristiano, pero fue una víctima del maltrato, antes que otra cosa. Hoy en día, tal cual están las cosas, es mejor no recrear ni mencionar los detalles morbosos de su tortura, ampliamente difundidos en otras épocas por la Iglesia. Ya no son tiempos de protectoras ni de patrones, pero su nombre debería ser invocado como ejemplo,  contra esa lacra que asola al universo femenino. Esa lacra impuesta por la sociedad patriarcal, y que se renueva de modo continuo. El planeta de las mujeres es totalmente distinto del masculino. Las mujeres están sometidas en todas las sociedades, y solo en unas decenas de países tiene unos derechos equivalentes a los de los hombres, pero no tienen un situación real de igualdad, ni siquiera en estos países.

                     El último instante de los lunes de san Nicolás

        Los momentos en una vida tienen unas secuencias extrañas o difíciles de entender. Desde hace algunas semanas disfruto de ese último instante antes del cierre de la capilla del Centro Asistencial. No lo había hecho antes. No hay luz, toda está en penumbra, ya no hay feligreses. Las oraciones de las fieles, casi siempre mujeres, ya se han disipado o permanecen entre las imágenes. Entre las tenues luces se aprecian con mayor profundidad algunos pequeños detalles, en los que no solemos fijarnos con la luz del día. Las luces de la velas, que parecían a punto de apagarse, brillan con nitidez en la noche. Todo está en orden, hasta el silencio, que cubre con su manto cualquier angustia o inquietud. A veces el silencio es también una respuesta, otras es solo silencio, que también es necesario.

     Quien quiera que siga mirando aquí, seguirá viendo encendidas las luces. Las fuerzas no son ilimitadas. Las últimas estarán dedicadas siempre a este lugar. Aunque no lo parezca, es el que sostiene todo. Nuestro objetivo es seguir intentando una frecuencia más corta entre las entradas, o al menos que no haya una semana sin escribir aquí algo nuevo.

       Tener un mismo lugar como un punto de referencia es importante. Es algo que nos obliga a dedicarle parte de nuestra atención, y también proporciona cierta orientación. Cuando se pierde el rumbo se regresa allí y se vuelve a empezar, las veces que sea necesario. Siempre es lo mismo y siempre es diferente. Febrero es un mes muy femenino. Hay muchas mujeres como titulares en el santoral. Es otro asunto sobre el que meditar.

Nota: *Santoral, José Sanz Vila

El tiempo largo

22 jueves Ene 2015

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cristo de la caña, cristo de mena, el tiempo largo, pepe vacca

Cristo de La caña
José Ruiz Vacca
Cristo de Mena

          El tiempo será largo, el venidero, el que nos espera. La vida suele ser larga y el futuro no se adelanta por más impaciencia que mostremos. Ningún suceso ocurrirá antes de su tiempo y cualquier acontecimiento cobra sentido muchos años después. El sentido de una vida se ve en su parte  final, si es que lo tiene; e incluso a veces, muchas vidas se explican porque son las que abren paso a otras. Nuestra permanencia aquí no tiene más sentido que el que nosotros pretendamos darle, y también por el que otros busquen en aquello que escribimos. Hay días que apenas llegan hasta aquí una o dos personas, e incluso en algunos y escasos días, en los últimos tres años, no se contabilizó ninguna visitas. Son los días vacíos, aunque son más llamativos aquellos en los que solo hay una o dos visitas.

        Para entender todo esto hay que remontarse al año 2006, antes de que existiera todo, y mi encuentro casual con un melillense, Pepe Vacca, que me abrió las puertas y el conocimiento del mundo religioso de Melilla. Hasta entonces nada de eso había llamado mi atención. Un año después, y todavía inmersos en la labor de descubrir y relatar historias apenas divulgadas y a punto de perderse para siempre, moría de forma repentina. Me quedé completamente solo, metido en un mundo desconocido, muy poco habituado a la luz externa y sin saber qué dirección tomar. Algunos acontecimientos posteriores, como la marcha repentina de las Hijas de La Caridad en 2011 y mi encuentro con Monseñor Buxarrais ese mismo año,  me orientaron de forma definitiva, pero durante bastante tiempo tuve que desbrozar y separar la cizaña del trigo guiado solo por la intuición. El año pasado volví a poner al conocimiento público la historia olvidada del Cristo milagroso de La Caña, imagen del calendario del presente año. Fue una de las historias más intensas que narré, junto con la de «La leyenda del Cristo de Mena», en cuyos antecedentes me situó Pepe Ruiz Vacca. Todo cobra su sentido tras largas años de búsquedas, de éxitos, de errores, de olvidar las historias y de encontrarlas cuando menos se esperan.

          Lo que un día existió, permanecerá ahí siempre, dormido, aunque haya sido olvidado. En algún momento, alguien lo encontrará, o será guiado hasta su encuentro. Mientras tanto hay que seguir, haciendo muchas otras cosas. Pronto este largo tiempo se cerrará con una obra y un testimonio, que será a la vez todo, y también algo distinto. Se cerrará un tiempo y se abrirá otro. Mientras tanto, la luz permanecerá ahí iluminando.

Cuando llega la noche

15 jueves Ene 2015

Posted by Hospitalario in reflexión

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imágenes y hechos, noche en la capilla, oraciones y plegarias, sensaciones, testimonio

La capilla
El párroco
Efectos de las luces

         Hace ya unas horas en las que el último visitante dejó aquí sus plegarias. Todo está ya oscuro y el párroco se dispone a apagar las últimas luces. Ya no huele a cera y el aire está frío. Todavía no está cumplido el primer mes del invierno. La oscuridad de la noche es profunda. Las tenues luces de las velas eléctricas provocan extraños efectos. En la penumbra una pequeña luz parece transformarlo todo, aunque no hay nitidez en las imágenes. Algunas, como la titular de la capilla parece desaparecer por efecto de la cámara. Los santos meditarán las plegarias recibidas. Años de rezos, generaciones completas, hermanas de la caridad, feligreses, párrocos han pasado por aquí durante décadas y no parece quedar nada. Solo quedará aquello que recojamos mediante nuestro testimonio. Daremos cuenta de lo que hemos visto y oído. Todo existirá mientras estemos aquí para ver y dar cuenta de las cosas. Las luces permanecerán encendidas mientras mantengamos nuestra labor de vigilancia. Da igual que nadie entre a verlas, o que sean cinco o varios cientos los que entren y ofrezcan sus plegarias. Lo importante es que quien entre, las encuentre encendidas. La labor es muy difícil, precisa de constancia y de perseverancia, porque la mayor parte de las veces, la ayuda casi no existe. Quien un día estuvo, ya no está. Algunas veces se encuentra a alguien inesperado en este instante final. Otras no. Entramos y salimos en soledad. Se entra a cumplir con una labor, pero a veces, se ven hechos diferentes, instantes que merecen la pena y que transforman nuestra visión de la vida. Hay que seguir yendo, hasta que todo se acabe, porque todo tendrá un fin. Todo está aquí y a la vez nada.

Dolores de San Pedro

31 miércoles Dic 2014

Posted by Hospitalario in reflexión

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ángeles que custodian, cruz de jerusalén, dolroes de san pedro, iglesia de san pedro en almeria

Dolores de San Pedro
Cruz de Jerusalén
Ángeles que custodian

           La imagen de la Virgen de Los Dolores de la iglesia de San Pedro de Almería, esta vinculada a Melilla por el esplendoroso manto que porta en Semana Santa, y que procede de la ciudad norteafricana, de la desaparecida virgen de Los Dolores de San Agustín de Real. Dolores y Soledad son dos nombre sonoros y espléndidos, pero un día decidimos quedarnos con el primero, con Dolores. En cada ciudad debemos buscar un lugar que nos proporcione algo de sosiego y cobijo. En la iglesia de San Pedro de la capital almeriense se encuentra esta imagen de la Virgen de Los Dolores, y que durante todo el año está recogida en una pequeña capilla, custodiada por 4 bellos ángeles custodios. Son figuras muy sencillas y también hemos escrito aquí de ellos en otra ocasión. Se trata de seguir encontrando algo distinto, en los mismos lugares que vemos a lo largo del año, ya sea con mayor o menor frecuencia. La constancia es también una herramienta que produce algunos frutos con el paso del tiempo.

        Para este final de año hemos buscado un lugar distinto. Unas figuras sencillas. Un pequeño lugar oculto a la vista de casi todos. Imágenes desprovistas de adornos innecesarios. Unos sencillos ángeles en actitud de reposo y calma, que transmiten sensación de sosiego y tranquilidad de espíritu. Los vientos volverán a agitarse y las aguas a embravecerse, y ambos azotarán la tierra, pero ahora y en este momento estamos en calma. La misma que deseamos a todos los que entran aquí. Todo parece dormido, hasta el dolor que representan estas figuras. No hay vida sin dolor, y es el haberlo sufrido a veces, lo que nos lleva a valorar más los instantes de felicidad y los momentos dulces de la vida.

        A veces se camina en paz, pero hay dolores que permanecen adormecidos, que están junto a nosotros, hasta que algo los despierta. La vida es así y también es eso. Es la herida del costado, la que nos recuerda lo que hemos sufrido, y que también nos indica que nos hemos  hecho merecedores de momentos dichosos. A la vez nos recuerda que en cualquier momento puede regresar el dolor, de otra forma o de la misma. Siempre debemos combinar ambas cosas, no fiarlo todo a la felicidad, que también puede ser engañosa, ni tampoco recrearnos en el dolor pasado. Tenemos que saber combinar ambas cosas y estar preparados para todo.

San Miguel de París

22 lunes Dic 2014

Posted by Hospitalario in lugares, reflexión

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cruz de san benito, san miguel de parís, símbolos medalla de san benito

San Miguel de París
Cruz de San Benito
Símbolos medalla San Benito

          Resulta muy llamativa la gran fuente y plaza dedicada a San Miguel en la ciudad de París, en la puerta del Barrio latino, al que se llega por el puente del mismo nombre. San Miguel es el arcángel de que venció al diablo y por ello se le considera el protector contra sus asechanzas. Es una realidad que luz y sombra conviven casi rozándose y que a una le sucede la otra. Dios en el origen del mundo, separó las tinieblas de la luz. La realidad del mal y del bien están constantemente frente a nosotros, aunque a veces no las veamos. A San Miguel no se le puede mirar a los ojos, y siempre se le representa con una espada en la mano. En muchos pueblos y ciudades españolas tiene dedicadas iglesias, calles e incluso en algunas es el santo protector de la ciudad o villa.

          Suelen ser dedicaciones antiguas, medievales, pues resulta curioso ver como ahora ya nadie cree en el diablo, sobre todo entre personas creyentes, que mantienen su Fe en Dios. A esta confusión ha contribuido mucho la propia Iglesia, que ha modificado a lo largo de los siglos, y sobre todo en los últimos tiempos, sus posiciones tanto sobre el diablo como acerca de la existencia del infierno, pese a que claramente el rabí Jesús expulsaba demonios, y esa fue una de sus constantes actividades a lo largo del relato evangélico. Hoy nadie cree obrar mal en ningún caso, ni hacer mal, ni daño y ese es el motivo por el que el diablo ya sobra en nuestra vida, pero nada más lejos de la realidad. No se puede cometer un error mayor.

      Para mayor deshonra de los nombres, ocurre que bajo el amparo del nombre del arcángel San Miguel, se escondía una secta pederasta*. Son demasiados los crímenes y delitos que se cometen bajo nombres santo, y bajo el supuesto amparo de la cruz. Ya hemos escrito en otras ocasiones, que ni La Iglesia, ni otras religiones, tienen ya armas eficaces para enfrentarse a la sombra que cubre el mundo.

            Es muy difícil la lucha contra aquel que está siempre al acecho. Hay maneras de protegerse contra el mal, una es evitando sus senderos, algo complicado a veces, porque la apariencia de muchas cosas es engañosa. Existen algunos amuletos básicos, las estampas del propio San Miguel y la Cruz de San Benito. Quizá sea muy poca la luz que podamos ofrecer ante tanta tiniebla.

Nota: (1) http://www.abadiadesilos.es/medalla.htm

*http://www.periodistadigital.com/religion/diocesis/2014/12/22/el-obispado-de-tui-vigo-suprime-orden-y-mandato-por-el-grave-escandalo-religion-iglesia-miguel-rosendo-quinteiro-fiuza.shtml

La luz del Bautista

20 sábado Dic 2014

Posted by Hospitalario in reflexión

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la luz del bautista

Torre Eiffel
La Verónica, Museo del Louvre

       Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan. Éste vino para un testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por Él. No era él la luz, sino quien debía dar testimonio de la luz. Y éste fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron donde él desde Jerusalén sacerdotes y levitas a preguntarle: «¿Quién eres tú?». Él confesó, y no negó; confesó: «Yo no soy el Cristo». Y le preguntaron: «¿Qué, pues? ¿Eres tú Elías?». Él dijo: «No lo soy». «¿Eres tú el profeta?». Respondió: «No». Entonces le dijeron: «¿Quién eres, pues, para que demos respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?». Dijo Él: «Yo soy voz del que clama en el desierto: ‘Rectificad el camino del Señor’, como dijo el profeta Isaías».
Los enviados eran fariseos. Y le preguntaron: «¿Por qué, pues, bautizas, si no eres tú el Cristo, ni Elías, ni el profeta?». Juan les respondió: «Yo bautizo con agua, pero en medio de vosotros está uno a quien no conocéis, que viene detrás de mí, a quien yo no soy digno de desatarle la correa de su sandalia». Esto ocurrió en Betania, al otro lado del Jordán, donde estaba Juan bautizando. Juan 1, 6-8; 19-28

        Siempre hay alguien que anuncia, esto es indispensable para dar un testimonio válido. No vale tampoco que nosotros hablemos de aquello que hacemos. Las acciones que llevamos a cabo sí dan testimonio nuestro, pero no debemos ser nosotros los que las publicitemos. A menudo se necesita mucho tiempo para que algo se vea con claridad. Solo es a lo largo de los años como las cosas cobran su sentido. Es algo que repetimos muchas veces. La perspectiva siempre es necesaria y aún así, nunca estaremos libres de malas interpretaciones, ni de otras asechanzas. El ruido del día no debe importarnos, ni lo que hoy piensen de lo que hacemos. Las murmuraciones son como las hojas secas que caen en el suelo, y a las que el viento del tiempo acaba barriendo y haciendo desaparecer. Al final resplandecerá el sentido de nuestras acciones, y aquello que buscábamos realmente y que nos hizo movernos en esa dirección se mostrará con claridad. Deberemos volver al mismo lugar las veces que sean necesarias, y empezar de nuevo una y otra vez. Así distinguiremos los aciertos de los errores, y podremos separar la cizaña del trigo. Quedará lo bueno y desaparecerá lo malo. Lo importante es estar y seguir aquí. Aun cuando nadie comente nada, aun cuando parezca que estamos en soledad, siempre habrá quien entre y lea, se sienta acompañado y nos acompañe también, en algún modo.

       Nunca saldrá bien todo, pocas veces las cosas irán tal y como habíamos previsto. Nos veremos obligados a cambiar de planes una y otra vez y nuestras convicciones cambiarán o se verán alteradas constante Por eso buscamos ese instante de brillo, buscamos la lámpara de Juan que ardía y brillaba en la oscuridad. Hay que hacerlo de modo continuo, incansablemente. Incluso cuando no haya nadie y aun cuando La Verónica ya no esté con nosotros, debemos mantenernos y seguir encendiendo la lámpara.

    «Juan era la lámpara que ardía y brillaba, y vosotros quisisteis gozar un instante de su luz. Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan: las obras que el Padre me ha concedido realizar; esas obras que hago dan testimonio de mí: que el Padre me ha enviado». Juan 5, 33-36

La luz de los santos y de las imágenes

02 martes Dic 2014

Posted by Hospitalario in imagenes, reflexión

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imágenes y silencio, la luz de los santos, santas e imágenes, velas y santas

Silencio y luces
Templo en la noche
Imagen iluminada

Luces de San Nicolás

    Los templos de Melilla, salvo uno, son relativamente nuevos, ninguno llega al siglo. Solo la Iglesia de Melilla la Vieja rebasa los 300 años. En la península, como se llama a España desde aquí, hay templos que casi alcanzas los mil años de antigüedad. Son testigos silenciosos de todo lo que acontece y de todo lo que ha sucedido. No nos dirán nada, salvo que nosotros queramos descubrirlo y pongamos nuestra atención sobre las imágenes mudas, pero que nos observan con atención. Paseo con cierta frecuencia por las capillas vacías, antes las imágenes colocadas sobre los altares. Algunas tienen velas colocadas bajo ellas y parecen agradecerlo, sentirse reconfortadas. Otras ya no reciben atención alguna y otras tienen junto a ellas los lampararios eléctricos, que no dan calor alguno. La vela de cera, llega hasta su final, es constante,  se consume y arde hasta el último momento, guardando el testimonio de la plegaria de quién la puso en ese lugar. Por eso a veces me pregunto sobre qué sucede en los templos cuanto todo se cierra, cuando ya no queda nada ni nadie que vigile el recinto. ¿Cómo arden las velas que todavía permanecen encendidas, qué juegos de luces y de sombras producen?.

     Las santas y los santos son en definitiva personas que ya vivieron sus vidas. Nadie reemplazarnos en nuestra vida, nosotros no podemos vivir la de ellos. Sin embargo, nos iluminan y ayudan con su ejemplo, con sus libros o frases. Precisan de nuestras luces y atención para ser recordados, para que su recuerdo no se extinga. Las imágenes de alguna manera ayudan, aunque solo sea porque nos obligan a detenernos un instante, a pensar, a escuchar a nuestra conciencia y a reflexionar. Al estar solos en un templo, sin distracción posible, olvidamos el ruido del mundo, pensamos con claridad, sin distorsión posible y deshacemos un rizo vital, o nos encontramos con el estado de ánimo adecuado para afrontar un reto. No puede ocurrir lo que dice el refrán: «Pasado el tranco, olvidado el santo».

       Una rutina, una labor constante, aunque  sea pequeña ayuda. La tarea de iluminar a los santos ayuda, los santos/as ayudan, como me dijo el capellán, pero también obligan y exigen. Aportan luz en la noche, aunque de esa luz seamos nosotros los que se encargan  de mantenerla encendida.

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