La luz del Adviento

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           La luz del Adviento es de color morado, y las iglesias se envuelven y orlan en ese color, durante cuatro semanas. El Vicario episcopal Roberto Rojo salió vestido con la casulla de ese color, para dar inicio  del año litúrgico. El Adviento se inicia el día del apóstol San Andrés si cae en domingo, o si no el domingo más inmediato a esta conmemoración. En este inicio de ciclo se correspondía con el domingo 27.

                 Adviento significa llegada, porque cada año se espera la llegada del Mesías, el que trae la luz, y coincide con el solsticio de invierno, cundo la luz vuelve a abrirse paso en medio del frío invierno. «Es tiempo de esperanza y de renovación», afirmó el Vicario Roberto Rojo, para insistir en la necesidad de «ser vigías, de estar atentos a lo que nos rodea, de estar en alerta, porque no sabemos lo que el destino nos tiene preparado para el día siguiente». «Con la edad (reflexionaba el Vicario) no solo ganamos en sabiduría y templanza, sino que vienen hasta nosotros acontecimientos y personas del pasado, a los que no prestamos la atención debida, y que hoy nos llevan a preguntarnos porqué en aquellas circunstancias, nos conducimos de aquella manera, o no prestamos atención a cierta persona».

                 La reflexión se relacionaba con la lectura del evangelio de Mateo que dice: «Cuando venga el Hijo del hombre dos hombres estarán en el campo, al uno se llevarán y al otro lo dejarán; dos mujeres estarán en moliendo: a una se la llevarán y a otra la dejarán. Estad pues en vela, porque no sabéis que día vendrá vuestro Señor».

                 Del mismo modo el Vicario episcopal volvió a insistir en la necesidad de estar en lo alto de la atalaya, en actitud de vigía, pero no con distancia ni elevación, sino en actitud de cercanía. «Hay que estar atentos a lo que nos rodea, a lo que nos es más cercano, porque en ese entorno inmediato hay significados y detalles que a menudo se nos escapan. Son esas pequeñas cosas y detalles los que deciden una vida, o hacen que permanezca unido aquello que nos rodea. Hay que estar en vigilia permanente, velando, pero con actitud de renovación constante. Cada Adviento tiene que ser diferente, para que todo cobre su sentido. Nunca descuidar nuestro entorno, nunca abandonar la labor de vigía, nunca dejar de renovarnos. Hay que buscar siempre algo nuevo, mirar de otro modo».

La Divina Pastora en Melilla

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      La Divina Pastora se constituirá como Hermandad

    Casi un siglo después de la llegada de la imagen a Melilla, la asociación religiosa de La Divina Pastora se constituirá como Hermandad, tras la aprobación de sus estatutos por el Obispado de Málaga. El día 19 de noviembre se celebrarán las elecciones, para constituir la primera Junta de Gobierno de la nueva hermandad, que suele procesionar en los meses de abril o mayo por las calles de Melilla La Vieja, según correspondan las fechas del calendario litúrgico, que tiene tres ciclos.

       El Cabildo de elecciones se constituirá desde las 10h 00, del sábado, hasta las 14h 00 , en el despacho parroquial de la iglesia de la Purísima Concepción. El censo está compuesto por todos los «hermanos/as» inscritos y podrá ser candidato a Hermano Mayor cualquiera que lleve más de cinco años de antigüedad en la hermandad.

        La imagen original llegó a la ciudad de manos de las religiosas Concepcionistas de Buen Consejo, pues se trata de un culto y una devoción franciscana, a la que pertenece la Orden de los Capuchinos, quienes fueron sus impulsores en Sevilla. En lo que no hay acuerdo es en el año, aunque se sitúa entre 1914 y 1919, un siglo en cualquier caso.

       Como advocación y culto, el de la Divina Pastora de las almas, surge a finales del siglo XVII en Sevilla, de la mano de Fray Isidoro, que beberá el culto de otras fuentes, como el dominico fray Pedro de Santa María, y fray Pablo de Cádiz. De la católica y siempre excesiva Sevilla, saltará a la también católica pero más templada Málaga. La primera procesión de la Divina Pastora se celebró en Sevilla en 1703*.

       Los frailes capuhinos, presentes en la ciudad casi desde los inicios de la conquista, fueron los predicadores de la Fe de Cristo en Melilla, en la que lógicamente dejaron la impronta de sus devociones y su huella evangelizadora. En Melilla existen dos imágenes de la Divina Pastora, la original, que pesa más de 250 kgs. y que no puede ser procesionada; y otra más pequeña, que es la que se porta en andas por las calles de la ciudad vieja. En la ya casi nueva hermandad, hay  mucha historia y muchos nombres dentro de ella. En mi caso, por ser el primero que me introdujo en ella, es el de Pepe Vacca (qepd.).

                                      El buen Pastor

       La figura del Buen Pastor surge con fuerza en el evangelio de Juan: «Pero quien entra  por la puerta, es pastor de las ovejas. A este le abre el portero y las ovejas escuchan su voz; llama a las ovejas propias por su nombre y las saca fuera….El asalariado, el que no es pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo, deja las ovejas y huye, y el lobo las arrebata y las dispersa…..Tengo también otras ovejas que no son de este aprisco. A estas es preciso que yo también las guíe, y oirán mi voz; y habrá un solo rebaño, un solo pastor». Juan 10, 1-16: 

  Nota: * La Divina Pastora, historia de una advocación; Jose Fco. Cruces

La homilía de La Misericordia

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     “Transmites aquello que tienes, si tienes paz, transmitirás paz”, afirmó el Vicario episcopal Roberto Rojo en la Misa de Acción de Gracias, que puso fin a la conmemoración del Jubileo especial otorgado por el Papa Francisco, para toda la Iglesia Universal.

      El oficio religioso se llevó acabo de manera concelebrada, con los sacerdotes que representan a todas las parroquias de la ciudad, en la solemnidad litúrgica de San León Magno, pontífice romano del siglo V, que ha sido la fecha escogida para dar por clausurado el año de la Misericordia, en nuestra ciudad. El Vicario Roberto Rojo escogió al sacerdote Rafael López Cordero, para la lectura del Evangelio, cuyo texto pertenecía al evangelio de San Lucas, referido a las preguntas de los apóstoles sobre dónde está el Reino de los Cielos.

     El Vicario melillense despidió en año jubilar en paz y logró transmitirlo, tanto por las palabras escogidas, como en el tono de su exhortación, que fue fraternal. ¿Dónde está el Reino de los Cielos? se preguntó el Vicario, para seguidamente responder: “El Reino de los Cielos está en cada uno y es nuestro deber ensancharlo, con la palabra, con los ejemplos” y propuso dos modos de hacerlo, el primero con la alabanza al Padre, el segundo con la imitación del Hijo.  “Hay que dar ejemplo, y no porque se sea vicario, o sacerdote u obispo esa actitud o palabra tiene más valor”. “La palabra tiene valor cuando está asentada sobre el ejemplo, y eso es lo que consigue que el Reino de Dios se ensanche, porque la fe también se engrandece con el ejemplo de quien está a nuestro lado”. Vivimos en sociedad y quien está a nuestro lado también está atento a nuestro ejemplo, y a lo que decimos.

   Roberto Rojo habló reposadamente, con un discurso que no escribe previamente, pero que sí medita desde la noche anterior. Habló con llaneza y reposo, frente al siempre altivo orgullo de Satanás. “No hay que tenerle miedo al pecado, porque todos somos pecadores”, dijo en otro momento. “Hoy se cierra la puerta física del Perdón, y se cierra el año de La Misericordia, un regalo con el que no contábamos y que el Papa Francisco nos ofreció hace un año, pero el perdón de Dios y su Misericordia siempre permanecerán abiertas para todo aquel que quiera aceptarlo como centro de su vida”. Una fe, un ejemplo y una palabra común que se manifiestan en la Iglesia, pero que se muestran en la vida cotidiana. “No basta con proclamarse cristiano, también hay que ejercer, y eso solo es posible en la imitación de Cristo”.

     ¿Es difícil la imitación de Cristo, cualquiera es merecedor de la Misericordia de Dios?. La Misericordia de Dios es infinita, pero hay que aceptarla como tal, con una actitud diaria y continua de enaltecimiento del Padre y en la imitación del Hijo. Hay dos textos de Juan que lo aclaran, el primero dice: “Quién me ve a mí, ve al Padre”, y el segundo; “Llegará un momento que aquel que os de muerte crea hacerlo en nombre de Dios, pero eso es porque no han entendido al Padre ni al Hijo”.

      El Vicario Roberto Rojo concluyó diciendo que “siempre habrá dificultades y quien nos entorpezca en ese camino, pero eso no debe preocuparnos porque quien sigue el camino de Dios no debe tener miedo”, y ofreció su último consejo: “Ten paz, que nada ni nadie te quite esa paz. Lucha, pero en paz”.

     Nadie hay indigno de esa misericordia, pero antes debe reconocerse como pecador o como lleno de faltas e imperfecciones. Quien se cree puro, jamás podrá tener misericordia de aquel que tiene cerca, ni sabrá reconocer las dificultades de aquel que está a su lado.

        La recomendación final fue: “La labor más eficaz es la más callada. Procurad pasar desapercibidos, caminad siempre como si fuerais en alpargatas, caminando sin llamar la atención”.

Fin del Jubileo de La Misericordia

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   Una celebración litúrgica de Acción de Gracias, en la que participa todo el clero melillense, una comunidad de cada parroquia, y los integrantes de todas las congregaciones religiosas de la ciudad, pondrá fin al Jubileo especial de La Misericordia, el jueves día 10 de noviembre a las 20h 00, en el templo Arciprestal del Sagrado Corazón. El oficio religioso, o misa de Acción de Gracias, será presidida por el Vicario episcopal Roberto Rojo, en la solemnidad de San león Magno.

   “No he venido en busca de los justos, sino de los pecadores a penitencia”, se escribe en el evangelio de Lucas. Si fuera por los justos, ya no cabría uno más en el Reino de Los Cielos, por eso la misión de Cristo queda así de clara en Lucas. ¿Quién es un pecador, qué es y cómo se recibe la Misericordia?. Lo primero y principal es reconocerse pecador, y admitir las propias faltas. Quién se proclama justo, misericordioso y libre de pecados, no necesita nada. Eso sí, por muchas veces que comulgue, jamás entrará la Misericordia en él. Esto es algo que ha dicho el Papa Francisco, y esa fue su intención al proclamar, es la única persona que puede hacerlo, el Jubileo especial de La Misericordia. Además del propio reconocimiento de las faltas personales, debe confesarse ante un sacerdote, y oír misa con posterioridad, y hasta el domingo día 13 de noviembre como último día, que es la fecha en la que finaliza este Jubileo.

   ¿Quién es pecador/a?. La propia Iglesia la primera aunque también sea santa; porque el reconocerse como tal, es una condición indispensable para poder reconocer las faltas o pecados de los demás. Lo que vale para la Institución, compuesta por personas, vale igualmente para las personas. Debe existir pues, una labor de purificación constante. Confiesa el feligrés, confiesa el Papa, el Obispo y hasta el último de los sacerdotes.

  ¿Quién peca, quién comete una falta?. Nadie, porque el mundo está lleno de justos. Esto es verdad aunque el mal reine y se extienda. El culpable de algo siempre es el otro. Son los que nos rodean quienes nos incitan a obrar mal, luego son ellos los que deben responder de nuestras faltas. Si se va al confesionario, es por cumplir un requisito previo a la comunión, y no porque nuestro espíritu esté lleno de las ramas de la vanidad, de la soberbia, de la envidia o de la falsedad. Siempre es el vecino el que provoca nuestra ira, porque nosotros no la tenemos. Podemos dar lecciones a todos y no recibirlas. Jamás inclinaremos la cabeza ante nadie. Somos humildes por naturaleza y en esencia.

      Albino Luciani, al ser nombrado como Arzobispo de Vencia y preguntado sobre su significado respondió: Me han nombrado a mí, porque Dios Padre prefiere escribir alguna de sus obras en polvo, y no en bronce o en mármol. El Papa emérito Benedicto XVI afirmó: “perder la conciencia del pecado, comporta entender superficialmente el amor de Dios”.

     La puerta mística del Perdón, aunque Melilla carece de ella al no tener catedral, permanecerá abierta hasta el domingo, aunque la misa conmemorativa se celebre este jueves. La Iglesia del Sagrado Corazón es la única en la que se puede alcanzar este Jubileo, tras recibir la comunión de manos del Vicario Roberto Rojo, o de algunos de los sacerdotes concelebrantes en esa misma tarde. La misericordia debe ser una actitud y una disposición diaria y constante.  En caso contrario, todo esto será solo un rito físico.      

Nunc dimittis

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                             Ahora puedes dejar marchar

          Nunc dimittis servum tuum, Domine, secundum verbum tuum in pace: Ahora, Señor, puedes ya dejar ir a tu siervo en paz, según tu palabra.

       La renuncia es uno de las decisiones más difíciles a los que puede enfrentarse una persona. Hablamos de la renuncia real, no la táctica. Reconocer que las fuerzas propias están extinguidas, o que la labor encomendada está ya concluida y llevada a buen término. No hacerlo antes de tiempo, porque equivaldría a un abandono. No hacerlo demasiado tarde, porque marchitaría el fruto de lo logrado.

         El mundo es como es, y sucede como sucede. No hay margen para alterar los acontecimientos, ni tampoco su curso. Sin embargo, en ocasiones se produce la posibilidad de cambiar algo que parece ya destinado a suceder, interrumpir el curso de una amenaza dirigida contra una persona, o variar su destino. Hacerlo equivale a interferir en la órbita de un planeta o de un satélite natural. La acción modifica de modo invariable a todas las fuerzas que participa en ella. La energía generada es tan grande, que a veces funde por completo a todos los elementos intervinientes. Sin embargo, a veces sale bien, y se modifica el curso de lo que ya parecía inevitable.

                 Entonces surge la posibilidad de algo nuevo. Son muy pocos los que consiguen arañar la historia. El resultado puede empezar a verse de inmediato, o aparecer claro mucho después, así como su significado.

                    Alejado del exceso de afectividad, tan al gusto de las gentes, Benedicto XVI aparece como el padre profundo y entrañable, que vigila atento lo que sucede, pero que no interviene de modo directo en los acontecimientos. Renunció en el momento exacto, cuando nadie lo esperaba, un 11 de febrero de 2013. Han pasado casi cuatro años, su papado duró ocho, y ahora puede empezar a intuirse el valor de su acción. Su renuncia cambiará la evolución del Ministerio Petrino. Lo dejó todo para recogerse en los brazos protectores del Padre.

               Dejará una huella profunda, pues su producción teológica ha sido muy grande, y también profunda. Tardará en ser comprendido en su totalidad, pero permanecerá para siempre.

      Nota:https://youtu.be/wir3DA9D74s

Vigilad y Orad

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    Hay que estar siempre vigilantes, siempre preparados, porque el enemigo puede saltar sobre nosotros en cualquier momento. También una contrariedad de la vida, o cualquier otra circunstancia personal. No es lo mismo que un acontecimiento desbaratador sorprenda nuestro ritmo de vida en un momento de desequilibrio, que nos alcance en plena preparación. Nada es seguro en lo que nos rodea. Todo lo que vemos puede caer en un solo momento, en una sola circunstancia adversa. La única manera de hacernos fuertes, es saber y aceptar que todo es mudable, que nada permanece por más que nos empeñemos en ello. Lo deseable es que no ocurra nada que nos altere gravemente, que nuestra fe no sea sometida a pruebas de fractura, pero hay que prepararse, de modo continuo, como si un acontecimiento así fuese a ocurrir en el día venidero. Esa es la razón de la exhortación «Vigilad y orad», que es algo más activa que la también válida de » Velad y orad» de la Adoración Nocturna. La Vigilancia y la oración deben ser constantes, a lo largo de todo el día. No hay ninguna hora libre de la amenaza.

                        La oración individual y comunitaria

       Es tan necesaria una como la otra. en algún momento del día y de la noche. «La oración es un coloquio con Dios. Cunado lees, es el Señor el que te habla; cuando oras, eres tú el que hablas a Dios», decía San Agustín. «Ora en voz alta, si alguno debe escuchar lo que dices: hazlo en silencio, cunado nadie te escucha; nunca faltará un oyente para tus afectos internos. La oración vocal -en comunidad-, tendrá sus tiempos según la oportunidad; pero la plegaria interior debe ser continua.

     Dice el Oracional: si bien la oración hecha en oculto y cerrada la puerta; que es necesaria y debe recomendarse siempre, la realizan los miembros de la Iglesia por medio de Cristo y en el Espíritu Santo, la oración comunitaria encierra una especial dignidad, conforme a lo que Cristo manifestó:«Donde dos o tres están reunidos orando en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos». El mismo Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad. El ejemplo y mandato de Cristo y de los apóstoles de orar siempre e insistentemente no debe ser solo tenido como un precepto legal, sino que manifiesta la propia naturaleza y esencia de la comunidad -ecclesia-.

         Es el único modo de mantenerse en contacto con el Espíritu, con la luz interior. Cuando deja de existir esa comunicación, se apaga esa luz, y ya no somos capaces de encenderla, se sigue viviendo, pero nada más.

              Procura no perder jamás la serenidad de ánimo; en las cosas prósperas bendice la misericordia; en las adversas bendice la justicia. San Agustín

Hermana Manuela Amaro Cueto

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         Superiora Congregación Esclavas Inmaculada Niña

      La congregación de la Inmaculada Niña llegó a la ciudad en la primera mitad de 1921, y se instalaron desde el principio en el Barrio del Industrial. Se ha escrito muy poco sobre ellas, aunque tampoco buscar ser conocidas en exceso. Se trata de una Congregación dedicada a ayudar a las niñas sin hogar, en algo se distinguen del campo de acción de Las Religiosas Adoratrices. Las hermanas de La Divina Infantita es una congregación de origen mexicano, surgida en un convento de concepcionistas, tras las visiones de una lega, Magdalena de San José. Es una historia paralela entre España y México, entre el sacerdote almeriense Federico Salvador Ramón y la madre mexicana Rosario Arrevillga. Ambos se conocieron durante la estancia en México del padre Federico Salvador, dando lugar a esta novedosa y singular Congregación. La Divina Infantita es la patrona de la localidad de El Ejido. La conexión entre Melilla y México ha sido siempre muy estrecha. En 1948 falleció en nuestra ciudad una superiora de la Congregación Rosario de La Pureza Cataño Flores, y en 2008 una hermana mexicana Consolación Orona, a la edad de 102 años, y que había llegado a la ciudad con la Madre Superiora antes mencionada.

        En esta tradición se enmarca  la vida de la madre Manuela Amaro Cueto, fallecida el 21 de octubre a la edad de 84 años, siendo los 30 últimos en nuestra ciudad, al servicio de esta Congregación, en la que llevaba casi 60 años, con el nombre de Madre Infancia.Manuela Amaro fue superiora de la Congregación hasta el año 2008. Su simpatía y buen talante, ganaba rápidamente el afecto de cualquier persona que se acercara hasta ella. Nunca le faltaba una sonrisa, ni su disposición a satisfacer cualquier demanda que estuviera a sus alcance. Mi último encuentro con ella fue en el mes de septiembre, todavía en plenas obras de rehabilitación de la capilla del Colegio y Residencia de la Divina Infantita, facilitándome las llaves de la azotea, para que pudiera fotografiar las campanas de la antigua espadaña, no resultando una labor rápida ni fácil.

       Poco o nada se sabe de su vida anterior a su profesión religiosa, algo que hizo a los 24 años de edad, desde entonces y ya para siempre, será la Madre Manuela. Era una mujer menuda, y una gran religiosa y persona. Se enfrentó a un asunto muy serio, la rectificación de la herencia del notario Juan Castelló, y salvó milagrosamente la propiedad del Colegio y Residencia, por lo que se la puede considerar como su salvadora. Esa es sobre todo, su herencia física para este mundo. La espiritual permanecerá entre sus muros.

Una canonización en Roma

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                  Canonización del obispo de Málaga, Manuel González

        En su larga trayectoria como sacerdote y obispo, Manuel González, fue también obispo de Huelva y de Palencia. Ambos destinos son el Alfa y el Omega de quien es conocido, sobre todo, por ser obispo de Málaga, ciudad a la que llegó como obispo auxiliar en 1915, con el nombramiento de Obispo de Olimpo.  En la Diócesis de Málaga se mantuvo hasta que una revuelta social en mayo de 1931, le expulsó de palacio Episcopal. Siguió haciendo efectiva su dirección de la Diócesis malacitana hasta 1935, pero desde Gibraltar y finalmente Madrid. También ejerció el cargo de senador en 1918.

     Su nombre está vinculado a Melilla por diversas razones, la principal por la inauguración del templo del Sagrado Corazón en mayo de 1918. Con ocasión del episodio histórico conocido como Desastre de Annual, se desplazó hasta nuestra ciudad en el mes de agosto, y se mantuvo en Melilla por largo tiempo. La Navidad de 1921 también la pasó en Melilla, ciudad que visitó en muchas ocasiones, en su largo pontificado.

    El Vicario Roberto Rojo en Roma

        Málaga lo considera su obispo por diversas razones, aunque esté enterrado en la catedral de Palencia, destino que ejerció desde 1935, hasta 1940, fecha de su fallecimiento. Este es el motivo por el cual la Diócesis de Málaga ha enviado una amplia delegación a Roma, ciudad en la que confluyen todos los caminos, en lo que a santidad, gloria y perdón se refiere.

   El Vicario Episcopal de Melilla, Roberto Rojo, ha acompañado a la delegación de la Diócesis de Málaga, en la que está incardinado desde 1989, por decisión del Obispo Jesús Catalá. La Iglesia de Roma ha decidido otorgar la categoría de santo a un obispo de amplia obra fundacional, entre las que destacan las Hermanas Eucarísticas de Nazaret; y teológica, pero de claro compromiso con el alzamiento franquista en 1936. Su etapa final en la ciudad palentina presenta su perfil más cuestionado. Nunca habrá nadie a salvo de controversias.

   La Iglesia ha preferido la santificación de Manuel González, antes que la de los obispos mártires de Guadix y Almería, Manuel Medina Olmos y Diego Ventaja Milán. Ambos fueron asesinados en el Barraco del Chisme, en la localidad almeriense de Vicar. Málaga tiene otro obispo y cardenal en la lista de espera de la santidad, que es Herrera Oria, que también viajó en numerosas ocasiones a nuestra ciudad. Ángel Herrera Oria fue periodista, jurista y político español, antes que sacerdote, obispo y cardenal de la Iglesia Católica.

   En cada momento, en cada persona que se envía a los altares, La Iglesia busca un perfil determinado, que no siempre puede coincidir con el parecer de los tiempos. En cualquier caso, para Málaga es una gran jornada, y algunas iglesias de la capital cambiarán en breve su advocación, que pasará a ser la de San Manuel González. En la catedral de Palencia le espera la bendición de una estatua de bronce.

  Para el Vicario episcopal también ha sido una gran jornada, en la que apenas ha estado a unos metros del Papa Francisco I, junto con el resto de expedición malacitana. Después de las tribulaciones de los últimos meses, es una gran recompensa asistir a una canonización en Roma, y dejar reposar el espíritu en la contemplación de los monumentos, plazas y bellísimos templos de la inmortal capital de Italia.

  Nota: Entrada nº 200

Misa de octubre en la Arciprestal

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                         La democracia de los fieles

          En una iglesia jerárquica, la única democracia posible es la de los fieles, que acuden a una iglesia u otra, según les guste más o menos el párroco, o según su comodidad y conveniencia.El desplazamiento de la población también ha provocado el vacío en algunas parroquias, como Bateria Jota, Tesorillo e incluso el templo Patronal. Debe existir una sintonía entre el prelado y su feligresía, porque una iglesia sin fieles se hunde, desaparece.       El Vicario Arciprestal de Melilla, Roberto Rojo Aguado, un sacerdote de vocación tardía pero firme, ha vuelto a llenar su parroquia. Es un sacerdote de verbo fácil y abundante, que declama en voz baja, casi en estado de oración, pero que lleva a cabo homilías pegadas a la realidad de la calle. No es un sacerdote de beatería fácil y efectista. Es más bien muy directo  y habla de temas actuales, con ejemplos próximos a la realidad, que le ocasionan más de una mala e interesada interpretación

       Ha soportado una rebelión organizada y potente dirigida contra su persona, con el objetivo de hacerle caer como Vicario, y en el valor personal ante los fieles. La traición proviene siempre del amigo, del círculo más íntimo, que es el que conoce los detalles más sensibles, y en dónde golear con más eficacia y precisión. El enemigo nunca traiciona. Todo empezó el día del Corpus, domingo 29 de mayo, con un pseudo altar callejero, en el que se pretendió que se detuviera la procesión. Él ya avisó que no detendría la procesión, salvo en los tres alteres oficiales, con sus correspondientes sagrarios. Siguieron luego una serie de revelaciones encadenadas sobre comportamientos personales, que le situaron frente a un vendaval que afrontó sin apoyos posible, con la pretensión de deteriorar su imagen. Todo acabó el pasado lunes 3 de octubre, tras 5 meses de acoso.

            Los fieles son pues los que vacían o llena una iglesia, y alzan las donaciones o las dejan caer. Es tiempo de iglesia casi vacías y hay que adaptarse a ellos. El Vicario Roberto Rojo, una vez conocido el calvario que ha soportado, ha visto como los fieles le refrendaban, casi llenando el templo arciprestal melillense, en la última misa del domingo. Tiene muchos apoyos, pero Melilla es una ciudad en la que se teme tanto manifestarse a favor como en contra, sobre todo cuando no se sabe de donde han partido los hilos que querían hacer zozobrar al Vicario. Los apoyos suelen ser silenciosos y los enemigos declarados, aunque los principales no han aparecido. Le han faltado muchos apoyos que debieron hacerse explícitos y que no debieron quedar solo en los pasillos. No puede haber más precisión que en este texto de San Agustín: ¿Hay abismo más profundo que el corazón humano?: De aquí es de donde  desencadenan frecuentemente los vientos que levantan las tempestades de sediciones y discordias que, a su vez, ponen en peligro la estabilidad de la nave (la iglesia).

           Nos quedamos con la democracia de los fieles, con su apoyo al Vicario en la misa, y con la penumbra de esta capilla, en la que podemos hablar más claro. Han sido muchos los vicarios que han pasado por la ciudad desde 1938. ¿Que queda?, en muchos casos apenas solo el nombre. Así ocurrirá con todos los que hemos visto y los que vendrán. ¿Qué quedará?, tan solo la Iglesia y la majestad inaprensible de Dios Padre. Así es y así debe ser.

    Nota:https://elalminardemelilla.com/2016/05/29/la-custodia-del-corpus-en-melilla/

Meditaciones de San Agustín VIII

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       «En cada tentación de las que padecemos en esta vida luchan dos dos amores opuestos: el del mundo y el de Dios. 

       Lucha con valor, porque la corona de la victoria se ha prometido únicamente a aquellos que combaten. Mira pues, de frente a tu enemigo y ten presente que si sales vencedor, serás coronado. La lucha está dentro de ti mismo; no temas a enemigos venidos de fuera; véncete a ti mismo y tendrás vencido al mundo. ¿Qué te podrá hacer cualquier enemigo exterior, sea el diablo o alguno de sus ministros?. Lucha pues, y lucha con esfuerzo. El mismo que te regeneró, es el juez de la lucha; y el mismo que te ha hecho descender a la arena; está dispuesto para coronarte si consigues la victoria.

      Una cosa es, sin combatir, disfrutar de una paz verdadera, otra, combatir y cnseguir victoria; otra combatir y ser vencido; y otra, sin pelear, ser vencido. Para vencer, coloca tu esperanza en aquel que te ha mandado combatir, y con el auxilio del que te ha ordenado que combatas, conseguirás el triunfo sobre tus enemigos».

          Kempis agustiniano